La República del Perú encara este domingo 12 de abril una de sus jornadas electorales más determinantes y fragmentadas. Un total de 27,3 millones de ciudadanos están convocados para seleccionar, de entre un abanico sin precedentes de 35 aspirantes, al próximo jefe de Estado. La elección no se limita al Ejecutivo, pues también se definirá la integración de un nuevo Congreso bicameral y de los representantes ante el Parlamento Andino.
Este proceso electoral sobresale por la diversidad de la oferta política y la implementación de una reforma estructural: el retorno a la bicameralidad. Por primera ocasión en más de treinta años, el electorado peruano designará a 130 diputados y 60 senadores, además de cinco parlamentarios andinos. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha señalado que la cédula de votación es la más extensa en la historia del país, alcanzando los 40 centímetros de longitud con cinco columnas para los diversos cargos en disputa.
El contexto político previo es crítico. En la última década, la nación ha tenido ocho presidentes, una inestabilidad que no tiene comparación en la región. Actualmente, la desafección ciudadana es profunda: el Congreso apenas cuenta con un 5% de aprobación, mientras que la presidencia registra un ínfimo 3%, de acuerdo con los análisis del politólogo Fernando Tuesta y el Instituto de Estudios Peruanos.

Restauración del sistema bicameral y detalles del sufragio
La votación de este domingo marcará el regreso de una estructura legislativa eliminada en 1992. Los ciudadanos deberán elegir 130 diputados y 60 senadores, junto a los representantes para el Parlamento Andino, organismo que integra a Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

Esta modificación constitucional tiene como objetivo principal generar contrapesos políticos y limitar el uso de la vacancia presidencial por incapacidad moral, una herramienta que ha provocado constantes crisis en el Ejecutivo durante los últimos años. Según el constitucionalista Walter Gutiérrez, la presencia de una cámara de senadores podría actuar como un filtro de control y estabilidad para el sistema institucional.
La jornada electoral se desarrolla desde las 7:00 hasta las 17:00 horas. Cabe recordar que el sufragio es de carácter obligatorio para todos los ciudadanos hasta los 70 años, pasando a ser voluntario a partir de esa edad. Tanto la ONPE como el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) mantienen canales digitales activos para la consulta de datos electorales.

Radiografía de los 35 aspirantes al sillón de Pizarro
La lista de candidatos es heterogénea, incluyendo desde políticos de carrera hasta figuras de la televisión y el sector empresarial. Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, compite por cuarta vez consecutiva. Su mensaje central se enfoca en el legado de
“orden y mano dura”
de la década de los noventa, proponiendo la creación de
“jueces sin rostro”
para enfrentar la criminalidad y planteando la salida del país de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Entre las sorpresas del proceso se encuentra Carlos Álvarez, reconocido comediante y presentador que postula por el partido País Para Todos. A sus 62 años, su discurso se basa en una postura anti-establishment, prometiendo aplicar la
“pena de muerte”
para sicarios y gobernar con
“mano de hierro”
, captando el interés de un electorado harto de la política tradicional.

Por su parte, Rafael López Aliaga, empresario y exalcalde de Lima, encabeza la opción de Renovación Popular. A sus 65 años y vinculado al Opus Dei, se presenta como un
“gerente cristiano”
. Sus propuestas incluyen la expulsión de inmigrantes en situación irregular y la construcción de centros penitenciarios en la región amazónica.

En la contienda también participa Ricardo Belmont, exalcalde capitalino de 80 años, quien ha logrado revitalizar su figura pública mediante una fuerte estrategia en TikTok, conectando con los votantes más jóvenes tras décadas fuera de la administración municipal.

El espectro de candidatos se completa con nombres como Mario Vizcarra (Perú Primero); Rafael Belaúnde (Libertad Popular); Roberto Sánchez (Juntos por el Perú); y el líder de Perú Libre, Vladimir Cerrón, quien se encuentra actualmente en calidad de prófugo. También figuran empresarios como César Acuña y José Luna, exalcaldes como George Forsyth y Álvaro Paz de la Barra, y militares retirados como José Williams y Roberto Chiabra.

Una sociedad polarizada y escéptica
La dispersión del voto es evidente: ninguna candidatura logra superar el 15% de la intención de voto, mientras que la cifra de indecisos se mantiene por encima del 40%, según reportes de Ipsos y Datum Internacional. Los indicadores de Latinobarómetro señalan que el 90% de la población desconfía de sus instituciones.
Expertos como el politólogo Alberto Vergara sostienen que
“el ánimo oscila entre la apatía y la resignación”
, debido a la ausencia de planes programáticos sólidos. Por su parte, la socióloga Lucía Nuevo advierte sobre una
“desconexión total entre políticos y ciudadanos”
que debilita el tejido democrático del país.

El ascenso de la inseguridad como eje central
La preocupación número uno de las familias peruanas es hoy la seguridad ciudadana. Datos de la Policía Nacional del Perú revelan que los asesinatos subieron de 1.000 en 2018 a 2.600 para el 2025, mientras que las extorsiones se dispararon de 3.200 a más de 26.500 denuncias.
A pesar de la gravedad, un informe de Ojo Público detalla que solo 10 de los 35 postulantes proponen derogar normativas que favorecen al crimen. La mayoría de las plataformas, especialmente las de derecha como las de Fujimori y López Aliaga, se centran en el endurecimiento de penas, pero omiten detalles sobre reformas estructurales en la justicia o la policía.

La influencia del voto joven y la geopolítica
Los electores menores de 30 años representan el 26% del padrón electoral. Este grupo, que lideró movilizaciones en 2025, muestra un fuerte desinterés por los partidos tradicionales. Según Elaine Ford de Democracia Digital, aunque existe un desencanto, esto no implica una falta de interés por el futuro nacional.

En el plano internacional, potencias como China y Estados Unidos siguen de cerca los resultados. El gigante asiático ha invertido más de USD 38.000 millones en Perú, consolidando su control sobre el 25% de la producción de cobre y casi la totalidad del hierro. La reciente inauguración del puerto de Chancay es un punto de tensión estratégica con Washington.

Pese a la tormenta política, Perú mantiene una disciplina fiscal sólida, con reservas internacionales que representan el 28% del PBI al cierre de 2025 y una de las inflaciones más controladas de la región.
Diez años de turbulencia: La lista de mandatarios
La sucesión presidencial desde 2016 refleja la fragilidad institucional del país:
- Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018): Dimitió por el caso Odebrecht.
- Martín Vizcarra (2018-2020): Removido por denuncias de su etapa como gobernador.
- Manuel Merino (2020): Renunció tras solo cinco días por presión social.
- Francisco Sagasti (2020-2021): Lideró la transición.
- Pedro Castillo (2021-2022): Destituido tras un intento de quiebre constitucional.
- Dina Boluarte (2022-2025): Apartada del cargo tras crisis sociales.
- José Jerí (2025-2026): Dejó el cargo tras el escándalo denominado “Chifagate”.
- José María Balcázar (2026): Presidente interino encargado de entregar el poder al ganador actual.

El futuro de la democracia peruana se define en esta votación. El nuevo gobierno tendrá el reto ineludible de recuperar la confianza de una ciudadanía golpeada por la inseguridad y la inestabilidad institucional permanente.
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