Tras la culminación de la histórica visita de Cheng Li Wun, líder de la oposición y presidenta del Kuomintang, el gobierno de China presentó este domingo una serie de propuestas comerciales calificadas como gestos de «buena voluntad». No obstante, las autoridades de la isla de Taiwán descartaron de inmediato estos ofrecimientos, argumentando que se trata de una estrategia de presión vinculada a las pretensiones de soberanía que Pekín mantiene históricamente sobre el territorio.
Según reportes de la agencia oficial Xinhua, el paquete de medidas sugerido por el gigante asiático incluye la reactivación de determinados traslados hacia la isla, así como beneficios específicos para la comercialización de productos agrícolas taiwaneses. Asimismo, se contemplan incentivos para inversiones en territorio continental con el objetivo de «fomentar acciones buscan fomentar el desarrollo pacífico de las relaciones entre ambos lados del estrecho». Estas propuestas surgen luego del diálogo entre Cheng Li Wun y el mandatario chino, Xi Jinping, marcando el primer encuentro de este nivel en los últimos diez años.
Propuesta de diálogo entre partidos
Un punto relevante del anuncio es la intención de China de analizar la creación de un «mecanismo de comunicación regular». Este canal de contacto directo se establecería formalmente entre el Kuomintang y el Partido Comunista Chino, buscando institucionalizar el diálogo partidista fuera de los canales gubernamentales tradicionales, según detalla el comunicado oficial emitido.
La respuesta desde Taipéi fue contundente. La entidad gubernamental responsable de los asuntos con China rechazó la totalidad de las propuestas presentadas. Advirtieron que el sistema de comunicación propuesto podría constituir una transgresión a la legislación taiwanesa. En cuanto a las ventajas económicas ofrecidas por Pekín, las autoridades las calificaron como una
«forma de coerción»
, señalando que el gobierno chino posee la facultad de retirarlas de manera arbitraria en cualquier momento.
Finalmente, el Ejecutivo taiwanés ratificó que cualquier tipo de negociación de índole política a través del estrecho demanda obligatoriamente una autorización oficial. Por su parte, el presidente de la isla, Lai Ching Te, ha manifestado con anterioridad que, si bien su administración mantiene una postura abierta al intercambio con China, este no se concretará si pone en riesgo la democracia o la integridad de los intereses nacionales.
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