Las autoridades sanitarias de Líbano han actualizado el balance de víctimas mortales, confirmando que ya son 2.020 las personas que han perdido la vida desde el pasado 2 de marzo. Este incremento es el resultado de la persistente ofensiva de las fuerzas israelíes en territorio libanés, en medio de la escalada de violencia contra el grupo chií Hezbolá.
Según el reporte más reciente del Centro de Operaciones de Emergencia Sanitaria, el número de personas heridas también ha experimentado un alza significativa, alcanzando un total de 6.436 afectados por las agresiones en la región.
Impacto en las últimas horas
La Unidad de Riesgos y Desastres ha emitido un comunicado detallando que, únicamente en las últimas 24 horas, se registraron 97 fallecimientos adicionales. En este mismo periodo de tiempo, otras 133 personas resultaron con lesiones diversas producto de los ataques.
Es importante señalar que estas estadísticas se consideran preliminares. Los equipos de rescate y emergencias continúan con las labores de evaluación y recuperación en las zonas afectadas. La demora en las cifras definitivas se debe a la «gran cantidad de restos humanos, lo que requiere tiempo para completar las pruebas de ADN y confirmar la identidad de las víctimas antes de poder determinar el número final» de los decesos.
Tensión diplomática y negociaciones fallidas
En el ámbito político, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, comunicó este jueves que ha instruido el inicio de diálogos directos con el gobierno de Beirut para buscar una convivencia pacífica. No obstante, el mandatario fue enfático al señalar que el cese de hostilidades pactado entre Estados Unidos e Irán esta semana no se aplicará al conflicto en suelo libanés.
Por otro lado, el gobierno iraní había puesto como condición para dialogar con la administración de Washington en Islamabad, Pakistán, el fin de la ofensiva en Líbano y la eliminación de las sanciones económicas impuestas por el país norteamericano.
Sin embargo, el panorama se ha tornado sombrío tras la retirada de la delegación estadounidense, liderada por el vicepresidente JD Vance, de las conversaciones en territorio pakistaní. Tras 20 horas de diálogos intensos, el encuentro finalizó sin consensos después de que Estados Unidos presentara lo que calificó como su «oferta final». Este estancamiento profundiza la incertidumbre sobre un posible alto el fuego regional.
«Hemos dejado muy claras cuáles son nuestras líneas rojas, en qué aspectos estamos dispuestos a ceder y en cuáles no. Lo hemos dejado tan claro como nos ha sido posible, y ellos han optado por no aceptar nuestras condiciones», declaró Vance.
El vicepresidente evitó profundizar en las acciones futuras que tomará Estados Unidos tras el colapso de las negociaciones, en el marco de un conflicto que estalló el 28 de febrero tras una operación militar conjunta entre las fuerzas estadounidenses e israelíes contra Teherán.
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