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Aspirante del Servicio Secreto de EE. UU. arrestado por espionaje

La detención de Joel Lara Canvasser, quien se desempeñaba como agente en formación del Servicio Secreto de Estados Unidos en el Centro Federal de Capacitación para el Cumplimiento de la Ley en Georgia, ha desatado una ola de cuestionamientos sobre los protocolos internos de la institución. El aspirante enfrenta cargos por haber vigilado ilegalmente a su compañero de habitación a través de una cámara oculta integrada en un cargador de teléfono móvil.

Canvasser se vinculó al Servicio Secreto en el otoño de 2025 ocupando el puesto de analista dentro de la Oficina de Información e Inteligencia Estratégica, una unidad crítica encargada de medir los riesgos contra el presidente y otras autoridades protegidas. A raíz de la denuncia, el organismo ha procedido con la suspensión de sus credenciales de seguridad, así como el acceso a sistemas informáticos y dependencias oficiales, mientras se desarrollan las acciones legales pertinentes.

El método de vigilancia y el acoso tecnológico

Según los reportes oficiales, el incidente comenzó cuando Canvasser facilitó un cargador de celular a su compañero, tras la desaparición del equipo original de este último. El sospechoso llegó a sugerir que el personal de limpieza podría haber sustraído el accesorio original. El dispositivo proporcionado fue ubicado bajo el televisor y contaba con un lente camuflado que permitía una visión completa del dormitorio.

Aproximadamente una semana después, la víctima comenzó a recibir mensajes de texto desde números desconocidos. Aunque en un principio fueron ignorados como spam, el contenido de los mismos describía con precisión actividades que el afectado realizaba en tiempo real. Esta situación generó una sospecha inmediata de vigilancia, lo que llevó a la víctima a tapar la cámara de su propio teléfono con cinta adhesiva por temor a un hackeo.

Buscando una solución técnica, el afectado recurrió a Canvasser, quien poseía conocimientos especializados en tecnología. El informe de la policía detalla que el acusado sugirió que el móvil podría tener un software malicioso y se ofreció a realizar un restablecimiento de fábrica. Sin embargo, tras la intervención, el teléfono se vinculó de forma automática a la red WiFi personal de Canvasser, un evento que la víctima consideró sospechoso.

La sospecha surgió después de que la víctima recibió mensajes desde números desconocidos con detalles de su vida privada en tiempo real (REUTERS/Nathan Howard).

El hallazgo del dispositivo y detención

La tensión aumentó cuando el afectado recibió mensajes que hacían alusión a momentos de estricta intimidad, incluso mientras se encontraba en el cuarto de baño sin su teléfono cerca. El descubrimiento definitivo ocurrió cuando la luz se reflejó de manera inusual en el cargador, revelando la presencia del lente de la cámara oculta.

Las indagaciones policiales también señalan que Canvasser habría entrado sin permiso a la habitación de su colega durante las horas de la noche, lo que obligó a la víctima a implementar medidas extra de seguridad para resguardar sus pertenencias personales.

Agentes de seguridad del condado de Glynn, Georgia, detuvieron a Canvasser el pasado miércoles bajo la acusación de vigilancia ilegal. El implicado recuperó su libertad tras el pago de una fianza fijada en 8.458 dólares. Hasta el momento, el acusado ha preferido no emitir comentarios públicos sobre los hechos, mientras la investigación continúa bajo reserva oficial.

Impacto institucional en el Servicio Secreto

El subdirector de la entidad, Matthew Quinn, manifestó que los hechos denunciados resultan “profundamente inquietantes” para el organismo de seguridad. En sus declaraciones oficiales, Quinn enfatizó:

“Estos cargos generan serias dudas sobre el carácter y la aptitud de la persona para servir en la agencia”.

La institución ha confirmado que tanto los instructores como el personal administrativo del centro de entrenamiento actuaron de forma inmediata al conocerse los hechos.

Este nuevo escándalo se suma a antecedentes recientes que afectan la reputación del Servicio Secreto, incluidos episodios con exagentes que protegían a expresidentes (REUTERS/Tyrone Siu).

Este caso surge en un periodo de alta sensibilidad para el Servicio Secreto de los Estados Unidos. La agencia ha sido objeto de auditorías externas por parte del Departamento de Seguridad Nacional luego del atentado contra el expresidente Donald Trump en Pensilvania hace dos años. Dicha investigación concluyó que existió un “fracaso histórico de seguridad”, provocando la salida forzosa del entonces director de la agencia.

A estos antecedentes se suma otro evento reciente donde un oficial asignado a la protección del expresidente Barack Obama fue removido de su cargo. Aquella destitución se produjo tras una investigación interna que reveló comportamientos inapropiados relacionados con una relación sentimental del agente.

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