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Riesgos de la extracción de grasa bucal: vejez prematura y asimetría

La técnica quirúrgica denominada extracción de grasa bucal se ha posicionado como una de las intervenciones más debatidas en el ámbito de la medicina estética del rostro. Este proceso, diseñado específicamente para estilizar las facciones, se basa en remover el tejido adiposo situado en las capas profundas de las mejillas. El objetivo principal es resaltar el contorno bajo los pómulos para proyectar una imagen facial mucho más angulosa y definida.

No obstante, los especialistas en la materia advierten que los beneficios inmediatos no siempre garantizan armonía a largo plazo. Diversos expertos señalan que, de no mediar una evaluación clínica rigurosa, esta cirugía puede provocar alteraciones permanentes, comprometiendo la lozanía del rostro y rompiendo el balance estético natural con el paso de los años.

La remoción de estas almohadillas de grasa busca disminuir el abultamiento en la zona inferior de la cara. Dicho procedimiento se efectúa a través de incisiones internas en la cavidad bucal o como complemento de cirugías faciales de mayor envergadura. Es fundamental considerar que ofrece resultados definitivos, puesto que el tejido extraído no tiene la capacidad de regenerarse.

Dentro de los riesgos más críticos señalados por los médicos, destaca la posibilidad de sufrir una pérdida de volumen desproporcionada conforme avanza la edad, lo que acelera la aparición de rasgos propios del envejecimiento prematuro.

La creciente demanda de la bichectomía en la actualidad

El procedimiento busca definir el contorno del rostro eliminando tejido graso de la mejilla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Informes de Hello! Magazine indican que el auge de los procedimientos de cirugía estética ha convertido a la bichectomía en una tendencia masiva recientemente. El doctor Ramtin Kassir, reconocido cirujano plástico certificado en Estados Unidos, ha manifestado de forma contundente que esta intervención es “uno de los más sobreutilizados” en la última época dentro del mercado de la estética facial.

El especialista Kassir sostiene que esta alta demanda es impulsada por el anhelo de obtener rostros más delgados. Sin embargo, recalca con firmeza que la intervención no es adecuada para todos los pacientes, debido a que el éxito del resultado está intrínsecamente ligado a la estructura anatómica de cada persona y a un proceso de selección previo extremadamente minucioso.

Consideraciones clínicas y complicaciones potenciales

Este acto quirúrgico exige una precisión técnica absoluta para evitar lesiones en estructuras vitales, tales como el nervio facial o el conducto de Stensen. Según las declaraciones de Kassir al citado medio, la grasa bucal constituye un depósito de juventud que, una vez eliminado, se pierde para siempre. Esta característica implica que, con el tiempo, los pacientes podrían exhibir signos de senescencia antes de lo previsto, especialmente si la extracción fue excesiva o si el individuo posee una estructura ósea y facial delgada.

Especialistas advierten sobre los riesgos de envejecimiento prematuro tras la cirugía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cirujano enfatiza que esta práctica solo debería considerarse en perfiles muy específicos, como personas con mejillas notablemente voluminosas. Por el contrario, desaconseja totalmente la cirugía en pacientes jóvenes o de facciones finas, ya que la pérdida de soporte graso podría derivar en una apariencia menos saludable con el transcurso de las décadas.

Por su parte, la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética pone el foco en un peligro frecuentemente ignorado: la asimetría facial. Este problema surge cuando la cantidad de tejido removido no es idéntica en ambos lados del rostro, generando un desequilibrio visible.

Asimismo, la American Society of Plastic Surgeons alerta que, debido a la proximidad del procedimiento con el nervio facial, existe el riesgo de provocar debilidad en los músculos del rostro o incluso parálisis de carácter temporal si ocurre una lesión accidental en el quirófano.

Adicionalmente, investigaciones divulgadas en el Journal of Plastic, Reconstructive & Aesthetic Surgery advierten que, en el largo plazo, prescindir de estas almohadillas grasas puede profundizar las arrugas y otorgar un aspecto hundido a las mejillas. Este efecto es particularmente severo en pacientes con dermis fina o en aquellos que experimentan una pérdida de peso posterior. Si bien contar con un cirujano acreditado reduce las probabilidades de fallo, los riesgos inherentes no desaparecen del todo.

La selección adecuada del paciente es clave para evitar complicaciones en la extracción de grasa bucal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Criterios profesionales para la selección de pacientes

Para los facultativos consultados por Hello! Magazine, la clave del éxito reside en la moderación, la pericia técnica y el rigor científico al elegir a los candidatos. El fin último de la cirugía no debe ser vaciar el rostro, sino alcanzar un auténtico “equilibrio en el contorno facial”, preservando el volumen necesario para que la cara mantenga una apariencia llena de vitalidad.

“Cada caso requiere una valoración individualizada. La experiencia del cirujano resulta vital para asegurar resultados satisfactorios y seguros.”

Finalmente, se advierte que muchas de las decisiones de los pacientes responden más a la presión de las redes sociales y modas pasajeras que a necesidades médicas reales. Someterse a una extracción de grasa bucal implica aceptar que ese tejido no retornará. Al envejecer, y ante la reducción natural de la grasa corporal, el rostro podría adquirir una apariencia demacrada mucho antes de lo que dicta el reloj biológico.

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