La reconocida intérprete española Aitana Sánchez-Gijón ha sorprendido al mundo del cine al revelar un secreto guardado por más de dos décadas. Durante una íntima conversación en el espacio La Script, conducido por María Guerra, la actriz admitió que su voto resultó determinante para que la aclamada película Deseando amar no se alzara con la Palma de Oro en el prestigioso Festival de Cannes del año 2000.
En aquella histórica edición, Sánchez-Gijón integró el jurado internacional bajo el liderazgo del director francés Luc Besson. Según su relato, la competencia interna fue feroz, centrada principalmente en dos obras maestras que hoy son pilares del cine contemporáneo: el drama musical de Lars von Trier y la obra visual de Wong Kar-wai. Sin embargo, la actriz española mantuvo una postura crítica frente a la propuesta del cineasta hongkonés, argumentando una falta de estructura cinematográfica tradicional.
Un debate intenso entre el jurado
La actriz detalló que la atmósfera durante las deliberaciones fue de una división absoluta. “Estábamos muy divididos entre Deseando amar y Bailar en la oscuridad. Al final se lo dimos a Bailar en la oscuridad”, explicó la protagonista de Un paseo por las nubes. A pesar de reconocer los valores estéticos de la cinta de Wong Kar-wai, su percepción personal terminó inclinando la balanza hacia el lado opuesto.
En sus propias palabras, la estructura de Deseando amar no logró convencerla del todo para el máximo galardón:
“Me parecía un videoclip largo”
manifestó al referirse a la obra, señalando que esa sensación fue compartida por otros integrantes del panel. Sánchez-Gijón encontró aliados estratégicos en figuras de la talla de Jeremy Irons, con quienes formó un bloque sólido en favor de la propuesta de von Trier.
“Jeremy Irons, yo y otros dos compañeros más éramos muy fans de la película de Lars von Trier, que de hecho le dimos también el premio a Björk”, recordó la actriz, destacando que el apoyo a la cantante islandesa fue unánime por su desgarradora interpretación. De esta manera, Bailar en la oscuridad se llevó la Palma de Oro y el reconocimiento a Mejor Actriz para Björk.

El contexto de la edición número 53
El jurado de aquel año 2000 estuvo compuesto por una constelación de talentos internacionales, incluyendo a los directores Jonathan Demme y Nicole Garcia, además de las actrices Barbara Sukowa y Kristin Scott Thomas. Este grupo tuvo la responsabilidad de evaluar una de las selecciones oficiales más competitivas de la historia del certamen en la Riviera Francesa.
A pesar de la belleza plástica innegable de Deseando amar, Sánchez-Gijón reiteró su postura en la entrevista con María Guerra:
“Yo era de Bailar en la oscuridad. Sabes qué me pasó a mí con Deseando amar? Que me parece una belleza de película, pero me parecía un videoclip largo. Me pasó eso”
Esta visión crítica fue fundamental para definir el destino del palmarés final, dejando a la cinta asiática sin el galardón principal.
Polémicas y otros ganadores del certamen
El triunfo de Bailar en la oscuridad no estuvo exento de ruido mediático, debido a los públicos desencuentros y la tensa relación laboral entre Björk y el director Lars von Trier durante el rodaje. No obstante, la calidad artística del filme superó las controversias externas para el jurado. Además del triunfo danés, el palmarés de ese año incluyó a otros nombres destacados:
- Gran Premio del Jurado: Devils on the Doorstep, dirigida por Jiang Wen.
- Premio del Jurado: Otorgado de forma conjunta a Songs from the Second Floor de Roy Andersson y Blackboards de Samira Makhmalbaf.
- Mejor Director: El cineasta Edward Yang por su obra Yi Yi.
Las declaraciones de Aitana Sánchez-Gijón ofrecen hoy una perspectiva fascinante sobre cómo las subjetividades y los debates internos en los festivales de clase A pueden cambiar el rumbo de la historia del cine, elevando a unos títulos mientras otros, igualmente icónicos, deben conformarse con puestos secundarios en el palmarés oficial.
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