El cierre de la histórica misión Artemis II ha estado marcado por momentos de distensión musical antes de enfrentar la fase más crítica de su viaje. Siguiendo una tradición establecida, la tripulación ha sido despertada diariamente por la NASA mediante temas seleccionados desde el control de mando en la Tierra para organizar sus actividades en el espacio.
Esta dinámica ha generado interacciones memorables entre los astronautas y el centro de control en Houston. Un ejemplo notable ocurrió durante el inicio del cuarto día de operaciones, cuando el comandante Reid Wiseman manifestó su descontento de forma jocosa. El motivo fue la interrupción prematura de la canción “Pink Pony Club”, de la artista Chappell Roan, antes de que esta alcanzara su estribillo.
La banda sonora del retorno definitivo
Para la jornada final, en la que los niveles de tensión son máximos debido a la peligrosidad del reingreso atmosférico, la agencia espacial seleccionó la canción Correr al agua o “Run To The Water” del grupo Live. Este tema acompañó a los cuatro tripulantes en las horas previas a enfrentar velocidades de 40.000 km/h y un descenso que culminará en las aguas del océano Pacífico.
El retorno de la nave Orión representa el tramo de mayor complejidad técnica de todo el programa. La estructura deberá resistir temperaturas extremas que rondarán los 2.700 °C mientras atraviesa la atmósfera terrestre. El objetivo es realizar un amerizaje seguro en las cercanías de San Diego, validando así la eficacia de los sistemas de protección térmica y de rescate desarrollados por la agencia espacial.
La maniobra final está programada exactamente para las 21:07 (hora de Argentina). El protocolo incluye una secuencia milimétrica de acciones, destacando el despliegue de los sistemas de paracaídas para frenar la nave antes de tocar el agua. Una vez en el mar, la Marina de Estados Unidos liderará el operativo de rescate de los astronautas, marcando un hito fundamental para los planes de exploración lunar a largo plazo de la agencia.
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