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Brote de sarampión en EE.UU.: Bebés son los más vulnerables en 2026

Los bebés menores de seis meses en Estados Unidos se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad ante el actual avance del sarampión. Al no contar con la edad mínima requerida para la administración de la vacuna triple viral (MMR), este sector de la población permanece desprotegido. La gravedad de la situación se refleja en las cifras: solo en los primeros tres meses de 2026, se han contabilizado 1.000 casos en Carolina del Sur y un acumulado de 1.671 infecciones a escala nacional.

El foco principal de esta crisis sanitaria se localiza en el condado de Spartanburg. En esta zona, la cobertura de vacunación entre la población estudiantil ha caído por debajo del 90%, una cifra que impide alcanzar la inmunidad de rebaño y deja expuestos a los lactantes. Según la Academia Americana de Pediatría, es indispensable mantener un nivel de inmunización del 95% para interrumpir la cadena de contagios, una meta que hoy no se cumple en múltiples distritos de la región.

El incremento de exenciones religiosas llevó a que el 4% del alumnado de Carolina del Sur no reciba vacunas requeridas frente al sarampión. (Europa Press)

De acuerdo con los reportes oficiales, de los 997 casos confirmados en el estado, 253 corresponden a menores de cuatro años. No obstante, las instituciones de salud han evitado divulgar el número exacto de bebés afectados, escudándose en políticas de confidencialidad de los pacientes.

La desprotección de los lactantes ante la caída de la inmunización

El sarampión representa un peligro para los bebés menores de un año, quienes usualmente no están incluidos en el cronograma de vacunación estándar, a menos que existan brotes activos. Ante este escenario, la doctora Deborah Greenhouse, pediatra en Columbia, ha señalado que estos niños

“se convierten en blancos completamente desprotegidos”

, enfatizando que la seguridad de este grupo depende directamente de la protección colectiva de la comunidad.

18 familias retiraron a sus hijos de guarderías en Carolina del Sur por temor al sarampión, afectando la estabilidad laboral de los centros. (EFE/EPA/NARENDRA) SHRESTHA/Archivo

Esta patología puede derivar en cuadros clínicos devastadores, incluyendo neumonía, inflamación cerebral o el fallecimiento del paciente. En lo que va de 2026, ya son 17 estados los que han reportado brotes, mientras que en 2025 la afectación llegó a cuarenta y ocho estados.

Resulta alarmante que los contagios detectados en el primer trimestre de 2026 ya representen el 73% del total registrado en todo 2025. Esta tendencia está haciendo retroceder los indicadores epidemiológicos a niveles previos a la erradicación de la enfermedad, poniendo en serio riesgo el estatus de Estados Unidos como nación libre de sarampión.

El brote de sarampión en Carolina del Sur alcanzó los mil casos y es el mayor de las últimas tres décadas en el país. (Reuters)

La crisis se ve alimentada por un descenso sostenido en las tasas de inmunización. Cifras federales indican que la administración de la vacuna MMR en el nivel de kínder bajó del 95,2% en el periodo 2019-2020 al 92,5% en el ciclo 2024-2025. En centros educativos específicos de Spartanburg, el panorama es aún más sombrío, con niveles de vacunación completa de apenas el 21%.

Legislación y escepticismo: un freno a la salud pública

La proliferación de exenciones religiosas y la influencia política han debilitado las estrategias de prevención. La doctora Martha Edwards, quien preside la Academia Americana de Pediatría en Carolina del Sur, informó que las solicitudes de exención por motivos no médicos se han duplicado con creces desde el 2020 en el área afectada. Para el ciclo 2025-2026, estas exenciones alcanzan al 4% del total de estudiantes estatales.

Edwards ha sido enfática al declarar que

“la elección de los padres de no vacunar afecta los derechos de otros padres a mantener seguros a sus hijos”

. En la esfera política, los argumentos sobre la “libertad individual” parecen estar ganando terreno frente a las prioridades de salud pública.

Una vista de cerca muestra el sarpullido rojizo característico del sarampión en el torso de un niño, un síntoma clave de esta enfermedad altamente contagiosa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido por su postura crítica hacia las vacunas, ha impulsado recortes presupuestarios en el área y promovido normativas para flexibilizar la obligatoriedad de la inmunización. Aunque el poder judicial ha detenido algunas de estas medidas, existen al menos ocho proyectos de ley en Carolina del Sur que pretenden restringir las exigencias de vacunación, incluyendo una propuesta para prohibir su requerimiento en niños menores de dos años.

Uno de los defensores de estas iniciativas es el senador republicano Carlisle Kennedy, quien argumenta que su meta es

“proteger los derechos de los padres”

. El legislador utiliza como base la experiencia médica de su propio hijo, aunque los especialistas recuerdan que la inmunidad grupal es vital precisamente para proteger a los niños con condiciones de salud preexistentes.

Impacto en centros infantiles y familias

La preocupación se ha extendido a las guarderías del estado. Thomas Compton, director de la red Miss Tammy’s Little Learning Center, reveló que 18 familias optaron por retirar a sus hijos de los centros para evitar riesgos, mientras que otras cancelaron sus cupos. Esta situación ha tenido repercusiones económicas, derivando en el despido de personal. Compton también denunció la falta de directrices claras por parte del estado, mencionando que su equipo tuvo que informarse sobre el brote mediante redes sociales.

Por qué los bebés son los más afectados en los brotes de sarampión en Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de que las guarderías legales deben exigir certificados de vacunación, las exenciones religiosas complican esta labor. En el centro dirigido por Compton, un 20% de los niños asiste amparado por estas exenciones. La incertidumbre afecta la rutina de ciudadanos como Helen Kaiser, madre de gemelos, quien decidió vacunar a sus hijos antes de lo previsto. Kaiser expresó que

“nunca me perdonaría si mi hijo enfermara gravemente a otro bebé y fuera algo que pude evitar”

.

Un futuro incierto para la salud nacional

La comunidad médica teme que la situación empeore si no se recupera la confianza en la ciencia. La pediatra Jessica Early explicó que, ante la emergencia, se ha iniciado la vacunación en lactantes desde los seis meses y se está adelantando la segunda dosis en niños de entre cuatro y seis años, medidas excepcionales para el contexto actual.

Sin embargo, la opacidad informativa persiste. No se han publicado datos concretos sobre el número de bebés hospitalizados, una falta de transparencia que también se observa en otros estados del país.

Una enfermera administra una inyección a un niño con sarampión en la espalda, mientras un adulto lo sostiene en una clínica médica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora Deborah Greenhouse lamenta que, ante mensajes oficiales contradictorios, muchos padres

“no saben realmente en quién confiar”

, y defiende que

“la inmunización es de lo mejor que ha sucedido en la medicina”

. La reducción de la cobertura amenaza con borrar un siglo de avances médicos. En noviembre, organismos internacionales evaluarán si Estados Unidos mantendrá su certificación como país libre de sarampión ante este preocupante incremento de casos.

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