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Claves de las negociaciones entre Irán y Estados Unidos en Islamabad

El panorama geopolítico enfrenta un momento crítico tras las operaciones militares coordinadas por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. Dichas acciones resultaron en el fallecimiento del líder supremo Ali Khamenei y generaron severos daños en la red de defensa y en las plantas nucleares de Irán. Reportes de la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) y medios locales iraníes estiman que la cifra de víctimas mortales superó las 3.000 personas en un lapso de cinco semanas.

Como contraofensiva, el gobierno de Teherán ejecutó un bloqueo efectivo en el estrecho de Ormuz. Esta vía marítima es fundamental para la economía global, ya que por ella circula cerca del 20% del gas y el petróleo de todo el planeta. La medida provocó un incremento abrupto en los costos de los hidrocarburos y una desestabilización en las cadenas de suministro internacionales.

Bajo la mediación de Pakistán, ambas naciones alcanzaron el 8 de abril un compromiso de cese al fuego temporal con una duración de catorce días. De acuerdo con los plazos establecidos, se espera que este periodo de tregua concluya el próximo 22 de abril.

La relevancia estratégica de Islamabad

La posición de Pakistán como facilitador de este diálogo no es casualidad, sino el resultado de una trayectoria diplomática extensa. Es importante recordar que Irán fue el primer Estado en reconocer la soberanía pakistaní tras su independencia en 1947. En la actualidad, ambas naciones comparten una demarcación fronteriza de 900 kilómetros (aproximadamente 560 millas) y poseen vínculos culturales y religiosos ancestrales. Además, Pakistán cuenta con la segunda población de musulmanes chiítas más numerosa del mundo, superando los 20 millones de fieles.

El gobierno pakistaní ha logrado equilibrar sus relaciones exteriores manteniendo nexos sólidos con potencias como Beijing, Riad y Washington.

A finales de marzo, el canciller de Pakistán, Ishaq Dar, se trasladó a Beijing para sostener encuentros con su homólogo Wang Yi. El funcionario chino expresó su respaldo a la mediación de Islamabad, señalando que estas acciones están “en consonancia con los intereses comunes de todas las partes”.

Por su parte, el exmandatario estadounidense Donald Trump reconoció en declaraciones externas el rol de China para lograr que la administración iraní aceptara sentarse a negociar. Esta postura fue validada por fuentes gubernamentales de Pakistán.

“La noche del alto el fuego, las esperanzas se desvanecían, pero China intervino y convenció a Irán de aceptar un alto el fuego preliminar”

señaló un alto mando pakistaní vinculado a las conversaciones bajo anonimato.

El viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, el senador Mohammad Ishaq Dar, se reúne con el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, en la residencia estatal Diaoyutai en Pekín, China, el 31 de marzo de 2026. Departamento de Información de Prensa (PID)/Imagen cedida a través de REUTERS

Propuestas y exigencias en la mesa de diálogo

A pesar del acercamiento, las posturas entre los involucrados presentan diferencias sustanciales. Washington ha puesto sobre la mesa un documento de 15 puntos, donde los ejes centrales son la gestión del uranio enriquecido iraní y la garantía de libre tránsito en el estrecho de Ormuz.

En contraparte, la administración de Teherán presentó un esquema de 10 puntos. Sus exigencias incluyen el control absoluto del mencionado estrecho, el establecimiento de un sistema de peaje para el tráfico marítimo, la suspensión total de intervenciones militares en la región y el cese de las sanciones internacionales.

El conflicto en Líbano se ha convertido en un obstáculo adicional de gran magnitud. Pese a la tregua, Israel mantuvo sus ataques contra el grupo Hezbollah. Mientras el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, sostiene que el cese al fuego incluye el territorio libanés, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha desmentido dicha interpretación.

Desde el lado estadounidense, el vicepresidente JD Vance intentó suavizar las tensiones sugiriendo que podría haber ocurrido un «malentendido legítimo» por parte de los funcionarios iraníes sobre el alcance de la tregua en el Líbano. No obstante, las autoridades en Teherán han condicionado su presencia en las mesas de trabajo a la detención de las hostilidades en suelo libanés.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, fue enfático a través de sus canales oficiales al declarar que los bombardeos israelíes en el Líbano hacían que las negociaciones carecieran de sentido. Asimismo, la nación persa mantiene su postura de no ceder ante las presiones norteamericanas respecto a su programa nuclear.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, habla durante una conferencia de prensa en Jerusalén, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el 19 de marzo de 2026. REUTERS/Ronen Zvulun/Pool

Actores clave en la negociación

La delegación de Estados Unidos estará encabezada por JD Vance, quien contará con el respaldo del enviado especial Benjamin Netanyahu y de Jared Kushner, yerno del presidente. Este encuentro marca el nivel de diálogo más alto entre ambas potencias desde las gestiones de John Kerry para el pacto nuclear de 2015.

Previamente, se habían realizado intentos de acercamiento mediante la mediación de Omán, donde figuras como Witkoff y el ministro de exteriores iraní, Abbas Araghchi, mantuvieron rondas de conversación que se vieron truncadas por el estallido de las hostilidades. Hasta el momento, el gobierno de Irán no ha revelado quiénes integrarán formalmente su equipo negociador.

El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff (Europa Press/Contacto)

Medidas de seguridad extremas en Islamabad

Las reuniones se desarrollan bajo un estricto protocolo de seguridad en Islamabad. Aunque el lugar exacto no ha sido confirmado oficialmente, el Hotel Serena, ubicado en la denominada Zona Roja junto a la Cancillería, solicitó a sus usuarios abandonar las instalaciones desde el miércoles pasado.

Como medida preventiva, las autoridades locales decretaron un feriado público de dos días (jueves y viernes) para facilitar el control de la ciudad. El esquema de las conversaciones será de carácter indirecto: los delegados permanecerán en habitaciones separadas y serán los mediadores pakistaníes quienes trasladen las propuestas y respuestas entre ambos grupos, siguiendo el modelo utilizado anteriormente en Omán.

Las calles de la capital presentan una fuerte presencia de efectivos de seguridad con uniformes militares, además de múltiples bloqueos viales y retenes policiales, lo que ha generado un ambiente de silencio inusual en la ciudad durante la jornada del viernes.

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