No data was found

Demencia infantil: estudio revela origen del síndrome de Sanfilippo

Lograr identificar el punto de partida de las enfermedades neurodegenerativas durante la niñez representa uno de los desafíos más complejos para la ciencia médica actual. En este escenario, un trabajo de investigación internacional coordinado por la Flinders University ha conseguido precisar el mecanismo elemental en el progreso de la demencia infantil vinculada al síndrome de Sanfilippo, una patología genética de baja frecuencia pero de consecuencias severas.

Se trata de una afección poco común, cuya incidencia se calcula entre 1 de cada 50.000 y 1 de cada 250.000 nacimientos, de acuerdo con las estadísticas más recientes proporcionadas por Orphanet. Si bien los infantes suelen exhibir un crecimiento aparentemente habitual en sus primeros meses, es entre los 2 y los 6 años cuando inician la pérdida de facultades cognitivas, lingüísticas y motrices, derivando en una degradación neurológica crítica.

La investigación ha comprobado que una perturbación temprana en la transmisión de mensajes entre las neuronas —fenómeno llamado hiperactividad sináptica— podría constituir el detonante del daño cerebral.

La investigación publicada en Nature Communications demuestra que la alteración temprana de la comunicación neuronal impulsa el deterioro neurológico en la infancia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este descubrimiento, que ha sido difundido a través de la revista científica Nature Communications, ofrece una comprensión más profunda sobre la génesis de esta patología y establece las bases para futuras tácticas de intervención clínica.

¿Qué es el síndrome de Sanfilippo y cómo impacta en la infancia?

El síndrome de Sanfilippo es una condición de carácter hereditario que compromete el sistema nervioso. Su origen reside en fallos de los procesos celulares encargados de depurar ciertas sustancias, lo que provoca que se acumulen compuestos tóxicos en el cerebro.

En la etapa inicial de vida, los pacientes logran alcanzar los hitos de desarrollo esperados. No obstante, con el paso del tiempo, comienzan a manifestarse síntomas como la hiperactividad, trastornos del sueño y diversas alteraciones en el comportamiento.

Conforme la patología se intensifica, ocurre una degradación de las habilidades adquiridas. Los niños pueden dejar de hablar, presentar serias dificultades para moverse y, en fases críticas, pierden la facultad de reconocer a sus propios familiares.

Los niños afectados por síndrome de Sanfilippo muestran primeros signos entre los 2 y 6 años, incluyendo hiperactividad, alteraciones del comportamiento y trastornos del sueño (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la actualidad, no existe una cura definitiva, lo que posiciona a esta enfermedad como uno de los retos más arduos dentro de la neurología pediátrica.

La relevancia de la sinapsis en el proceso de degradación

El estudio ha determinado que la anomalía se gesta en la sinapsis, el espacio de conexión donde las células nerviosas intercambian impulsos. Este mecanismo es fundamental para procesos vitales como el aprendizaje, la memoria y la regulación de la conducta.

En los infantes que padecen este síndrome, el equipo de investigación detectó una actividad desmedida en estos circuitos. En lugar de operar bajo un esquema equilibrado, las neuronas presentan una hiperactividad que distorsiona las funciones cerebrales desde fases muy precoces.

De manera figurada, es como si el sistema de comunicación estuviera “sobrecargado”, lo que termina por afectando la estabilidad de las señales neuronales.

La acumulación de compuestos tóxicos en el cerebro es consecuencia de fallas en los mecanismos celulares del sistema nervioso por el síndrome de Sanfilippo
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Para analizar este suceso, los especialistas emplearon neuronas generadas a partir de células madre humanas. Este modelo de experimentación permite replicar en un entorno controlado el comportamiento celular y examinar sus funciones minuciosamente.

A través de tecnología de punta, el grupo detectó que estas células desarrollaban secuencias de actividad eléctrica fuera de lo común mientras maduraban. Específicamente, se registraron momentos de activación sumamente intensa y coordinada, muy similares a los patrones observados en los cerebros de los pacientes reales.

Aunado a esto, se identificó que estas neuronas poseían una sensibilidad elevada al estrés y a la carencia de nutrientes, factores que podrían empeorar la lesión cerebral conforme transcurre el tiempo.

El científico Cedric Bardy detalló que este hallazgo confirma que el fallo en la comunicación entre neuronas no es una secuela tardía, sino un componente primario de la enfermedad. El impacto de este avance se comprende mejor al observar casos reales, como el de los gemelos Jobe y Tate Koistinen.

Neurona modelo creadas a partir de células madre humanas permitieron identificar actividad eléctrica anormal y mayor sensibilidad al estrés y falta de nutrientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ambos hermanos tuvieron un crecimiento similar inicialmente, hasta que Jobe recibió el diagnóstico de síndrome de Sanfilippo. Con el tiempo, el pequeño empezó a perder destrezas ya aprendidas, como el conteo, la escritura de su nombre o la identificación de sus parientes.

Su progenitora, Tenille Koistinen, relató la vivencia como una etapa de privaciones constantes:

“Mientras uno de sus hijos continúa desarrollándose, el otro enfrenta un deterioro progresivo”

. Este contraste evidencia la enorme carga emocional y logística que soportan las familias afectadas.

Perspectivas clínicas y opciones de tratamiento

Uno de los puntos clave de este estudio es que permite intervenir antes de que el daño sea irreversible. Al precisar un mecanismo que ocurre de forma temprana, surge la oportunidad de crear terapias diseñadas para ralentizar o alterar la evolución de la condición.

Los expertos ya se encuentran analizando la utilidad de fármacos ya aprobados para otras dolencias que podrían servir para equilibrar la actividad de las neuronas. En las pruebas de laboratorio, ciertas sustancias consiguieron mitigar el desbalance en la comunicación celular.

El descubrimiento científico abre posibilidades para desarrollar tratamientos personalizados y probar fármacos ya existentes que regulen la actividad neuronal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este enfoque podría agilizar la llegada de nuevos tratamientos, dado que se emplean compuestos cuya seguridad clínica ya ha sido ratificada anteriormente. Además, el hallazgo promueve una visión más exacta en la gestión de la enfermedad, buscando actuar sobre la raíz del problema y no solo paliar los síntomas.

Según los especialistas, el entender cómo se ve afectada la función de las neuronas en cada individuo permitiría el diseño de terapias personalizadas, una metodología que ya se aplica con éxito en otras ramas de la medicina.

La realización de este estudio fue posible gracias a una extensa red de colaboración internacional que vinculó a científicos, profesionales de la salud y familias. Este esfuerzo colectivo permitió obtener resultados con mayor celeridad.

Finalmente, la creación de modelos de experimentación en laboratorio facilita el testeo de terapias innovadoras antes de su uso en humanos. Si bien el trayecto por recorrer sigue siendo extenso, este descubrimiento representa un giro crucial en la comprensión y el abordaje del síndrome de Sanfilippo.

Fuente: Fuente

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER