Las autoridades gubernamentales de Kuwait manifestaron este jueves una “enérgica condena y repudio” ante las agresiones ejecutadas durante la jornada nocturna contra múltiples infraestructuras críticas en su territorio. Estas acciones ofensivas han sido vinculadas directamente al régimen de Irán y sus organizaciones aliadas, ocurriendo paradójicamente en el marco de un entendimiento de cese al fuego.
Ante la gravedad de los hechos, el Ministerio de Exteriores de Kuwait ha solicitado que se ponga fin de manera “inmediata y sin condiciones” a las hostilidades que sacuden la región, a pesar de los compromisos de tregua previamente establecidos entre Teherán y Washington.
Denuncia por violación de soberanía
La cancillería kuwaití fue enfática al señalar en un comunicado oficial que el país rechaza los “ataques criminales” ejecutados por la República Islámica de Irán y sus agentes subordinados, que incluyen milicias, facciones y diversos grupos armados. Según el reporte, se utilizaron drones para impactar “varias instalaciones vitales” del Estado durante la noche del jueves.
De acuerdo con la visión de la cartera diplomática, este tipo de incursiones representan una “flagrante violación de la soberanía” territorial y un quebrantamiento del espacio aéreo nacional. Asimismo, denunciaron el incumplimiento del Derecho Internacional, el Derecho Internacional Humanitario y la Carta de las Naciones Unidas.
Este escenario de tensión se produce apenas unos días después de que Estados Unidos e Irán anunciaran una tregua, tras una serie de enfrentamientos derivados de las operaciones de Washington e Israel contra objetivos iraníes y las posteriores respuestas de Teherán, particularmente en el estratégico estrecho de Ormuz. Las autoridades advirtieron que la persistencia de estos actos hostiles desafía a la comunidad internacional y socava los diálogos de paz.

La respuesta de Teherán y el bloqueo comercial
Por otro lado, la Guardia Revolucionaria de Irán emitió un pronunciamiento desmintiendo cualquier participación en el lanzamiento de proyectiles contra naciones vecinas durante el periodo de tregua. La agencia ISNA citó al cuerpo militar asegurando que:
“Si las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán atacan algún objetivo, lo anunciarán de forma clara y valiente en un comunicado oficial, y cualquier acción que no figure en los comunicados oficiales de la República Islámica de Irán no tiene nada que ver con nosotros”.
Simultáneamente, el flujo comercial energético se ha visto comprometido. El régimen iraní decidió suspender el tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz, una medida tomada tras las acciones militares de Israel contra la organización terrorista Hezbollah en territorio libanés. La agencia Fars confirmó que la detención del paso de crudo ocurrió de forma paralela a los bombardeos en el Líbano.
Crisis diplomática en Basora
La inestabilidad también se trasladó a Irak, donde el gobierno de Estados Unidos condenó el asalto al Consulado de Kuwait en la ciudad de Basora. Este incidente se produjo luego de que un proyectil impactara en la zona, dejando un saldo de cinco víctimas mortales. Washington responsabilizó directamente a las milicias proiraníes presentes en suelo iraquí.

A través de una nota difundida en redes sociales, el Departamento de Estado norteamericano fue tajante sobre los hechos ocurridos el 7 de abril:
“Estados Unidos condena enérgicamente el ataque perpetrado el 7 de abril contra el consulado de Kuwait en Basora. El Gobierno iraquí debe exigir responsabilidades y desmantelar a los grupos terroristas iraquíes alineados con Irán que llevaron a cabo este ataque y que siguen utilizando el territorio y los recursos iraquíes para aterrorizar a la región”.
El asalto a la sede diplomática fue perpetrado por manifestantes que irrumpieron en el edificio en protesta por una operación aérea en Jor al Zubair, una localidad cercana a la frontera con Kuwait, donde fallecieron al menos cinco personas. Ante esto, el Ministerio de Kuwait calificó la agresión como “una violación inaceptable y grave de las normas y convenios diplomáticos”, otorgando al gobierno de Irak la responsabilidad plena por no evitar el ataque.
Finalmente, se destaca que tanto la provincia de Basora como la capital, Bagdad, se mantienen como los puntos más críticos del conflicto que estalló el pasado 28 de febrero, debido a su importancia geoestratégica y a la fuerte influencia de grupos armados alineados con los intereses de Teherán en el aparato de seguridad local.
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