La Policía Nacional Bolivariana intervino este jueves de manera violenta, utilizando gases lacrimógenos y maniobras de choque, para dispersar a una multitud de manifestantes. Los ciudadanos se movilizaban para exigir un incremento de sueldos real ante el imparable fenómeno inflacionario que golpea a Venezuela.
El recorrido, que inició en Plaza Venezuela con la intención de arribar al Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo, fue bloqueado por los cuerpos de seguridad en distintos sectores del casco central de Caracas. Esto derivó en momentos de alta tensión y desorden público durante el transcurso de la jornada.
Alrededor de 2.000 ciudadanos, entre los que se encontraban trabajadores, líderes de sindicatos, universitarios y profesionales de diversos gremios, se reunieron desde tempranas horas. Su principal demanda es una actualización del salario mínimo, el cual se mantiene sin variaciones desde hace dos años.
El rechazo a la política de bonificaciones
La protesta se originó tras las recientes declaraciones de la vicepresidenta del oficialismo, Delcy Rodríguez. El pasado miércoles, la funcionaria prometió que el próximo 1 de mayo se anunciaría un “aumento responsable”, aunque omitió dar pormenores sobre montos o beneficios adicionales.
Los manifestantes expresaron su descontento con la postura gubernamental, argumentando que el régimen busca sustituir el sueldo formal por bonificaciones que no computan para las prestaciones sociales ni otros derechos laborales.
“Basta ya del engaño, del aumento de los salarios. Quieren poner como salario un aumento de los bonos que da el gobierno. Eso es totalmente inaudito”
Así lo manifestó con indignación Mauricio Ramos, un jubilado que participaba en la movilización.
El conflicto escaló cuando el bloque de manifestantes intentó avanzar hacia la sede de gobierno. En zonas cercanas a la plaza El Venezolano y la Avenida Urdaneta, los agentes antimotines establecieron barreras humanas y emplearon bombas lacrimógenas y gas pimienta para frenar la caminata.

Durante los enfrentamientos, los asistentes gritaban:
“Vean cómo nos están reprimiendo, no nos dejan avanzar”
. A pesar de la fuerte presencia policial, en algunos puntos los ciudadanos lograron traspasar los cercos y continuar su avance por unos metros adicionales.
Una crisis de ingresos insostenible
Los colectivos sindicales denuncian una severa caída del poder de compra y una precarización de las condiciones de vida en el sector público. En la actualidad, el sueldo mínimo legal se sitúa en 130 bolívares al mes, lo que representa menos de 30 centavos de dólar al cambio oficial.
Si bien algunos trabajadores perciben hasta 150 dólares mediante bonificaciones estatales, estas cifras no tienen impacto en el cálculo de jubilaciones o liquidaciones. Mientras tanto, el costo de la canasta básica alimentaria ya supera los 600 dólares mensuales, de acuerdo con datos de firmas privadas.

La actuación policial no se limitó a los manifestantes; también se reportaron agresiones contra periodistas y fotógrafos. Las fuerzas del orden ejecutaron maniobras para entorpecer el registro de la represión en el centro de la capital, apoyándose en unidades blindadas y un amplio despliegue de agentes.
A pesar de la hostilidad, los trabajadores permanecieron en las calles del casco histórico por varias horas. Los voceros de la marcha insistieron en la necesidad de un sueldo base digno, el respeto a las contrataciones colectivas y el cese de la criminalización hacia los dirigentes sindicales.

“Ella (Delcy Rodríguez) habló de un salario responsable. Todos sabemos que el 1 de mayo hay aumento. ¿Tenía que dar una declaración para decir eso? Tú lo que tienes que recibir a todos los trabajadores”
Este fue el reclamo de José Patines, integrante de la Coalición Sindical.
El operativo de seguridad incluyó el cierre de los principales accesos al centro de Caracas por parte de la Policía Nacional Bolivariana. Esta acción constituye la cuarta manifestación nacional por salarios en lo que va del año y marcó un hito al ser la primera en intentar llegar directamente a la sede presidencial.

En paralelo, sectores vinculados al oficialismo se movilizaron en otras partes de la ciudad en respaldo a la gestión actual. No obstante, la jornada quedó marcada por el uso de la fuerza contra el sector laboral, en un entorno donde la inflación anualizada sobrepasa el 600% y la crisis económica sigue profundizándose en el país.
Fuente: Fuente