La compañía norteamericana Nano Energy ha presentado formalmente una propuesta de inversión que supera los USD 230 millones. El objetivo principal es concluir la construcción de la Nueva Planta de Uranio (NPU), propiedad de la empresa estatal Dioxitek, situada en la provincia de Formosa. Se prevé que este proyecto pueda acogerse al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), convirtiéndose potencialmente en la primera iniciativa del sector nuclear en entrar en dicho esquema.
El proceso de negociación entre ambas entidades se remonta a agosto del año pasado, momento en que se suscribió un memorando de entendimiento. Este acuerdo previo permitió a la empresa inversora evaluar minuciosamente las capacidades técnicas y el ecosistema nuclear de la nación antes de concretar la oferta actual.
La firma definitiva del acuerdo se materializó durante la Argentina Week. En este evento, representantes clave de la industria atómica nacional participaron en una jornada sectorial organizada por la Secretaría de Asuntos Nucleares, bajo la dirección de Federico Ramos Napoli, en conjunto con el Consulado Argentino en la ciudad de Nueva York.

La función medular de Dioxitek es la generación de dióxido de uranio (UO₂), el cual se procesa para fabricar el combustible que alimenta a las centrales nucleares. De acuerdo con informes de fuentes oficiales, la inversión de Nano Energy se divide en dos etapas cruciales. La primera meta es la finalización de las obras de infraestructura y el inicio de las operaciones industriales de la unidad NPU-1.
“Esta etapa incluye la adecuación de instalaciones, la incorporación de equipamiento faltante, así como la implementación de todos los sistemas técnicos, operativos y de seguridad necesarios para alcanzar condiciones de operación industrial segura y eficiente conforme a los estándares regulatorios nacionales e internacionales aplicables a la actividad nuclear”
detallaron desde la compañía estatal. El segundo objetivo estratégico es el levantamiento, gestión y mantenimiento de una instalación adicional destinada a convertir el UO₂ en hexafluoruro de uranio (UF₆). Este último es un producto de alto valor estratégico dentro de la cadena de suministro nuclear, indispensable para los procesos de enriquecimiento de uranio.

Respecto a los beneficios de esta nueva capacidad productiva, desde la cartera de Asuntos Nucleares explicaron que:
“Esto quiere decir que el país produciría el combustible necesario para abastecer las centrales Atucha I-II y Embalse (210 toneladas anuales), así como también podrá ingresar al mercado mundial hexafluoruro de uranio (UF₆), cuya demanda es constante y va en aumento”
Esquema de asociación estratégica y activos
La propuesta establece una alianza de carácter estratégico entre las partes involucradas. Bajo este esquema, Dioxitek conservará la titularidad absoluta tanto de la planta como del terreno en Formosa. No obstante, se cederá el uso de estas instalaciones a una nueva sociedad a través de la figura jurídica del usufructo.
Por su parte, Nano Energy se compromete a inyectar la totalidad del capital requerido para terminar la planta y participará activamente en la manufactura de dióxido de uranio (UO₂) y hexafluoruro de uranio (UF₆). Es importante destacar que el Estado, a través de Dioxitek, no perderá la propiedad de sus activos fundamentales. Además, el convenio contempla la posibilidad de ampliar la escala operativa mediante el montaje de líneas de producción adicionales en el futuro.

El Gobierno actual subrayó que, aunque el diseño de la NPU data del año 2006, su fase de construcción no inició sino hasta 2014. Se denunció que durante las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández, el proyecto sufrió un avance extremadamente lento y deficiente.
“Puntualmente, el gobierno anterior dejó el proyecto desprovisto de fondos pese a que estaba planeado finalizar en 2025″
afirmaron las autoridades respecto a la herencia recibida en el sector.
A través de su cuenta en la plataforma X, Federico Ramos Napoli ofreció detalles técnicos sobre el estado previo de la obra:
“La capacidad nominal prevista era de 500 toneladas por año de dióxido de uranio divididas entre dos líneas, lo cual es insólito porque Argentina consume alrededor de 210. Invirtieron más de 150 millones de dólares del Estado Nacional hasta 2022 y dejaron el proyecto inconcluso con un 60% de avance y ahogado en deudas”

El funcionario fue enfático al describir la situación previa, señalando que:
“En resumidas cuentas, la nueva planta de Dioxitek, empresa del Estado Nacional, estaba sobredimensionada para nuestras necesidades y no preveía la producción de un producto exportable”
No obstante, destacó que durante su gestión al frente de la empresa pública se buscó reorientar el activo.
“Durante el tiempo que me tocó estar al frente de Dioxitek trabajamos para transformar ese activo, que cuenta con un excelente estándar de calidad constructiva y licencia social, en una oportunidad de negocios para el sector nuclear y para el país”
sostuvo Ramos Napoli.
Finalmente, el titular de la secretaría concluyó que el enfoque actual se centra en el rediseño de la infraestructura:
“Por ello, comenzamos a trabajar en el rediseño de una de sus líneas para poder producir Hexafluoruro de Uranio, insumo crítico en la cadena de valor del combustible nuclear que utiliza la gran mayoría de los reactores nucleares del mundo”
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