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La crisis de la política ecuatoriana se extiende tanto a las organizaciones como a la militancia

48 años después del retorno a la democracia en el Ecuador subsiste la misma cantidad de partidos y movimientos políticos nacionales que en el último año del triunvirato de las Fuerzas Armadas, que fue en 1979.

Según el último “inventario” de movimientos y organizaciones que desarrolló el Consejo Nacional Electoral en marzo de 2026, de los 231 movimientos y organizaciones que existen en el Ecuador, 17 son nacionales; el resto tiene ámbitos provinciales, cantonales y parroquiales.

Inventario de Organizaciones Políticas en 2026. Fuente: CNE

Crisis de representación

¿Esto significa que no existe una crisis el sistema de partidos en la antesala de las elecciones seccionales? Para el experto en temas electorales, Fausto Camacho, el diagnóstico es complejo y no hay que engañarse: más allá del número de organizaciones políticas, subsiste una profunda crisis de la representación política en el país.

“Habría que hacer una revisión histórica para entender la crisis actual, ya que partidos y movimientos se convirtieron en tribunas para candidatos y candidatas y no en expresiones locales de corrientes ideológicas de carácter mundial”.

Según Camacho, en distintos puntos de la historia prácticamente se pulverizó el sistema de partidos políticos, como durante la presidencia de Durán Ballén (1995-2000) y en la Constituyente de 1998 (Sangolquí)”, afirma Camacho.

La participación de los independientes y la posibilidad de crear partidos de orden seccional y hasta parroquial proyectaron el escenario partidario actual, afirma Camacho.

“En una elección como la del año 2009 participaron más de 400 organizaciones políticas nacionales”, subraya Camacho para entender la dimensión del problema.

En definitiva, el sentido de las organizaciones fue adulterado y terminaron como tribunas para aventureros electorales de ocasión.

Un testimonio

¿Para los militantes o adherentes es atractivo participar de una organización política? Alexandra García, militante de una organización política de izquierda desde 2017, afirma que su participación en este movimiento le ha traído sinsabores.

“Las capacitaciones que he recibido han sido buenas, pero puntuales; me parece que hace falta crear verdaderas academias para mejorar en ese campo”.

Según su criterio, en la actualidad, su entrega a la organización (plata y persona) supera cualquier previsión, pero la considera necesaria.

“Vemos mucho quemeimportismo en la ciudadanía y eso es lo que hay que vencer; sin embargo, nos faltan herramientas para enfrentar esa situación”.

¿Apoliticismo al alza?

Según la Real Academia de la Lengua, una persona apolítica es alguien ajeno a la política.

En el Ecuador, el apoliticismo es una especie de “condecoración” que se certifica a través de un certificado online.

 

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