Ante la escalada de violencia en la región, el Gobierno de Líbano ha formalizado este jueves una queja de carácter «urgente» ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esta medida diplomática surge como respuesta a la intensa oleada de bombardeos ejecutada por el Ejército de Israel contra territorio libanés, una ofensiva que en una sola jornada ha provocado más de 200 víctimas fatales y aproximadamente mil personas heridas.
Denuncia por violación del Derecho Internacional
El anuncio fue realizado por el Primer Ministro Nawaf Salam tras una reunión de su gabinete, contando con la presencia del Presidente Joseph Aoun. Durante su intervención, Salam advirtió que
«esta peligrosa escalada desafía todos los esfuerzos internacionales y regionales para detener la guerra en la región y viola flagrantemente los principios del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario»
. El jefe del Ejecutivo enfatizó que estas acciones representan una transgresión persistente de las normativas globales.
Control estatal y desarme en la capital
En el marco de la seguridad interna, el Gobierno ha instruido de forma inmediata al Ejército y a las instituciones de seguridad nacional para «reforzar el control total del Estado sobre la provincia de Beirut». La orden establece que la posesión de armamento debe limitarse exclusivamente a las fuerzas legítimas, las cuales deberán aplicar la ley con severidad y poner a disposición de la jurisdicción competente a cualquier infractor.
Nawaf Salam recordó que estas disposiciones se sustentan en los Acuerdos de Taif de 1989, documento que puso fin a quince años de guerra civil y que estipulaba el desarme de las milicias. Aunque el mandatario no mencionó específicamente al partido-milicia Hezbolá, defendió la necesidad de estas medidas para garantizar la protección de los ciudadanos y de sus propiedades.
Fortalecimiento del despliegue militar
El Primer Ministro detalló que, si bien se han incrementado los efectivos y las patrullas de vigilancia, los esfuerzos actuales resultan insuficientes ante la crisis. Según explicó el mandatario:
«es necesario reforzar el despliegue de las fuerzas de seguridad legítimas y extender la autoridad del Estado en la provincia administrativa de Beirut, así como restringir la tenencia de armas a las fuerzas legítimas e impedir la presencia de grupos armados ilegales, con el fin de garantizar la seguridad de los habitantes de Beirut y de quienes residen en ella, y de impedir cualquier intento de alterar la seguridad y aterrorizar a los ciudadanos»
.
Soberanía en las negociaciones diplomáticas
Por otro lado, el Presidente Joseph Aoun subrayó la soberanía de la nación en los procesos de diálogo internacional. Afirmó que Líbano es un Estado con identidad propia y que solo el Estado posee la facultad de negociar en su propio nombre.
«No aceptamos que nadie más negocie en nuestro nombre. Tenemos la capacidad y los recursos para negociar, y por lo tanto, no queremos que nadie negocie en nuestro nombre. Esto es algo que no aceptamos»
, manifestó con firmeza.
Finalmente, Aoun expresó el agotamiento del gobierno ante las constantes muestras de condena que no derivan en acciones concretas. Lamentó que la expectativa de un alto el fuego que incluyera a Líbano no se cumpliera, después de que Estados Unidos e Israel negaran que la tregua de doce días —gestionada con Irán— tuviera aplicación en Beirut, a pesar de lo informado inicialmente por Pakistán en su rol de mediador entre Washington y Teherán.
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