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Dólar en República Dominicana: Alza y proyecciones económicas para 2026

Al concluir las operaciones financieras de este miércoles 8 de abril de 2026, el panorama bursátil internacional mostró signos de calma tras el anuncio de una tregua temporal en las tensiones entre Estados Unidos e Irán. Este escenario geopolítico provocó un debilitamiento del dólar a nivel global, situando al índice DXY en un punto bajo de cuatro semanas con 98,52 unidades, de acuerdo con los reportes del Grupo Financiero Monex. Simultáneamente, el sector energético experimentó una caída en los precios de los hidrocarburos después de haber alcanzado máximos históricos en los últimos cuatro años.

En el mercado local, la moneda estadounidense finalizó la sesión con una cotización promedio de 60,45 pesos dominicanos. Esta cifra representa un avance del 0,33% en comparación con los 60,25 pesos registrados en la jornada previa, según las métricas de Dow Jones. Durante la última semana, el dólar ha acumulado un incremento del 0,75% frente a la moneda dominicana, mientras que en lo que va del año la subida se sitúa en un 2,03%.

Este movimiento al alza rompe con la tendencia de estabilidad observada en las dos sesiones anteriores. No obstante, la volatilidad registrada en los últimos siete días se mantuvo sensiblemente por debajo de la media anual, la cual se ubica en un 11,41%, sugiriendo un periodo de fluctuaciones moderadas para el tipo de cambio.

Contexto geopolítico y decisiones clave

La desescalada del conflicto fue posible gracias a un pacto mediado por Pakistán, diseñado para evitar un enfrentamiento mayor. Este acuerdo se selló justo antes de que se cumpliera el plazo límite establecido por el mandatario estadounidense, Donald Trump, para ejecutar una intervención en infraestructuras energéticas de territorio iraní. Dicha resolución tuvo un impacto directo en el ánimo de los inversores y marcó el rumbo de las divisas durante el día.

Horizonte económico dominicano hacia 2026

De cara al año 2026, República Dominicana presenta un escenario de optimismo económico. Un informe detallado de la entidad UBS Financial Services prevé una aceleración del crecimiento real del PIB, alcanzando un 4% en dicho periodo. Esta dinámica estaría apalancada por una reducción en las tasas de interés y una coyuntura externa más favorable. La firma subraya que la continuidad de políticas pro-mercado y la estabilidad institucional serán pilares para el vigor económico nacional.

Según las previsiones de UBS, la bajada de tipos de interés servirá para dinamizar la inversión privada y liberar la demanda interna. Además, se espera que un contexto internacional estable potencie la recuperación del sector turístico. Se estima que la implementación de estímulos fiscales estratégicos fortalecerá la actividad económica general durante el transcurso de 2026.

En la esfera fiscal, las autoridades dominicanas han gestionado medidas para mitigar el crecimiento moderado. El Poder Legislativo ratificó un presupuesto complementario que incrementa el gasto de capital en un 0,4% del PIB para el ciclo 2025, lo que sitúa el déficit global en un 3,5% del PIB. Para el año 2026, las metas del Ministerio de Hacienda incluyen reducir el déficit fiscal global al 3,2% del PIB y lograr un superávit primario del 0,5%.

Variables y proyecciones cambiarias

El valor futuro del peso dominicano estará sujeto a factores como las directrices monetarias de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Banco Central de la República Dominicana, además de la demanda de divisas para importaciones. Se prevé un fortalecimiento del dólar hacia finales de 2026 bajo un esquema de depreciación moderada.

Las estimaciones oficiales del Banco Central sugieren que el tipo de cambio podría escalar a $66.35 para septiembre de 2026, y proyectan un valor cercano a los $69.15 doce meses después, manteniendo una trayectoria de depreciación gradual.

En cuanto a la salud financiera del Estado, se proyecta que la deuda pública bruta se estabilice cerca del 58% del PIB en un horizonte de 12 a 18 meses, tomando como referencia noviembre del año anterior, siempre que la macroeconomía no sufra choques imprevistos.

UBS enfatiza que los excedentes generados por las remesas y las exportaciones de servicios lograrán equilibrar los saldos negativos en la balanza comercial de bienes. Se estima que el déficit de cuenta corriente se mantendrá entre el 2% y 2,5% del PIB para el cierre de 2025 y 2026. Por otro lado, la inversión extranjera directa neta se proyecta entre el 3,5% y 4,0% del PIB, con sectores estratégicos como el inmobiliario, energía, industria, comercio y turismo captando la mayor parte de estos flujos, flujo que el Banco Central considera suficiente para cubrir las necesidades externas.

A pesar de la visión positiva sobre los indicadores económicos, la consultora financiera advierte sobre posibles riesgos externos, tales como fenómenos climáticos de gran impacto y retos en la gobernanza, factores latentes en las economías emergentes.

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