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Super fenómeno de El Niño 2026: Alerta por intensidad histórica

La vigilancia meteorológica a escala global ha encendido las alarmas ante la inminente llegada de un super fenómeno de El Niño durante el transcurso del año 2026. Las proyecciones actuales plantean un escenario complejo que podría desestabilizar la seguridad alimentaria y golpear con fuerza la economía rural en diversos territorios. Según las estimaciones más recientes del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), existe una probabilidad del 75% de que este evento climático extremo se manifieste entre los meses de junio y agosto de dicho año.

Se espera que su fase de mayor impacto ocurra en octubre, alcanzando niveles de intensidad que no se habían registrado en más de un siglo. Esta situación ha generado una preocupación profunda entre los especialistas, quienes anticipan consecuencias de largo alcance para las comunidades vulnerables.

Monitoreo técnico de una anomalía histórica

Ghisliane Echeverry Prieto, directora general de la entidad, aseguró que se mantiene constante el monitoreo de la anomalía térmica y los vientos alisios frente a la posibilidad de cambios abruptos en el escenario climático - crédito suministrado

La magnitud prevista para este fenómeno ha movilizado a instituciones técnicas como el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Ambas entidades han estado vigilando de cerca las variaciones térmicas en el océano, específicamente en la región Niño-3.4 del Pacífico ecuatorial, una zona clave para este tipo de diagnósticos. Los modelos sugieren que las anomalías de temperatura podrían situarse en torno a los +1 °C hacia las etapas finales de 2026, una cifra que, aunque sujeta a revisión, ya marca una tendencia preocupante hacia un calentamiento extremo.

Por su parte, la directora general del Ideam, Ghisliane Echeverry Prieto, explicó que el panorama actual se define por condiciones neutrales del fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), aunque con un calentamiento progresivo y constante en el área ecuatorial del Pacífico. La funcionaria destacó que se mantiene una supervisión rigurosa de factores como la anomalía térmica y el comportamiento de los vientos alisios, ante la posibilidad de que el clima sufra transformaciones drásticas de manera repentina.

En el marco de una alerta preventiva conjunta, Echeverry Prieto manifestó oficialmente lo siguiente:

“Desde el Ideam, en conjunto con el Ministerio de Ambiente, hemos emitido un comunicado de alerta ante la probabilidad del desarrollo de un fenómeno de El Niño para el segundo semestre del año 2026. Aunque en este momento estamos transitando hacia condiciones neutrales del fenómeno ENSO, los indicadores océano-atmósfera muestran un calentamiento sostenido en el Pacífico ecuatorial relacionado con la probabilidad de un fenómeno de El Niño, especialmente entre junio y agosto de este año”

Amenazas para el recurso hídrico y la producción agrícola

Hay riesgo de escasez de lluvias en Colombia por el fenomeno de El Niño - crédito @antioquiaesmagica / IG

Los análisis climáticos sugieren una drástica disminución en el régimen de precipitaciones, afectando principalmente la segunda mitad de 2026. Esta situación plantea un reto mayúsculo para la administración del agua y el sostenimiento de la agricultura. Albeiro Arrieta, quien se desempeña como subdirector de gestión ambiental de la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CAR – CVS), advirtió sobre la alta probabilidad de que la falta de lluvias se extienda incluso hasta el año 2027.

Este déficit hídrico impactará severamente la calidad de los suelos y las reservas de agua, especialmente en zonas que han sufrido inundaciones recientes, como el departamento de Córdoba. Ante este panorama, la CAR – CVS ha enfatizado la urgencia de implementar estrategias de mitigación para asegurar que las poblaciones tengan acceso al vital líquido. Al respecto, Arrieta fue enfático al señalar:

“El llamado de la Corporación es desde ya a los municipios y al departamento de Córdoba para que se tomen las previsiones adecuadas en cuanto al abastecimiento de las comunidades, el monitoreo constante de los cuerpos de agua. Sabemos que es bastante paradójico hablar de esta posibilidad de sequía cuando hemos pasado un evento tan fuerte de lluvias como el del frente frío, pero esas son las condiciones de la naturaleza en virtud del cambio climático que estamos afrontando”

Riesgos sanitarios y alimentarios en la población

En términos de seguridad alimentaria, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que los pequeños productores —agricultores, pastores y pescadores— son quienes sufren las consecuencias más severas e inmediatas de eventos climáticos extremos - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

La llegada de un super fenómeno de El Niño no solo afecta el clima, sino que tiene repercusiones directas en la salud pública y el bienestar, particularmente en las zonas rurales. Los cambios en la temperatura y la lluvia pueden propiciar la propagación de epidemias, brotes virales y diversas enfermedades respiratorias que resultan difíciles de erradicar. Asimismo, existe una preocupación latente por la posible mortandad de especies vegetales y animales debido al calor extremo y la sequía prolongada.

En cuanto al abastecimiento de comida, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha advertido que los pequeños productores, incluyendo a agricultores, pastores y pescadores, se encuentran en la primera línea de vulnerabilidad ante estos eventos climáticos extremos. La FAO insiste en la importancia de priorizar acciones preventivas que eviten la destrucción de cultivos, la degradación de tierras fértiles y la pérdida de ganado e infraestructura crítica.

El objetivo central es blindar la producción de alimentos desde su origen para mantener la estabilidad económica y social de las comunidades rurales. La combinación de alertas emitidas por organismos nacionales e internacionales subraya la urgencia de prepararse para un periodo de sequía prolongada y un incremento significativo del estrés hídrico, factores que anticipan desafíos inéditos para la producción agrícola y la salud en diversas regiones.

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