La Reina Letizia ha retomado sus funciones institucionales tras el receso de Semana Santa, periodo en el que disfrutó de la compañía de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. A diferencia de la Reina Sofía, quien se trasladó a Palma de Mallorca y posteriormente a Murcia junto a las infantas Elena y Cristina, los monarcas optaron por la tranquilidad del palacio de La Zarzuela, aprovechando la estancia de sus hijas para realizar diversas salidas por Madrid.
Entre los planes familiares realizados en la capital, destacó su presencia el Viernes Santo en la procesión de ‘El Silencio’, situada en el barrio de Carabanchel. Además, el sábado por la noche, la Reina y sus hijas acudieron al Movistar Arena para presenciar el último de los cuatro conciertos de Rosalía, intentando mantener un perfil bajo al acceder al recinto una vez que el show ya había comenzado.
Agenda oficial y compromisos juveniles
Tras la partida de sus hijas para continuar con sus formaciones —la Princesa Leonor de vuelta en la Academia General del Aire y del Espacio en San Javier (Murcia) y la Infanta Sofía en Lisboa para seguir con sus estudios de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el Forward College—, Doña Letizia ha vuelto a la actividad pública. Este martes 8 de abril, presidió el acto conmemorativo del décimo aniversario del programa «Talento Joven y Talento Joven Movilidad», una iniciativa de la Cámara de Comercio de España enfocada en optimizar la empleabilidad de los jóvenes.
Un vestuario de estreno cargado de luz
Para esta reaparición, la monarca ha contrarrestado el clima gris de Madrid con un estilismo de estreno que evoca la frescura de la temporada. Doña Letizia demostró nuevamente su dominio del estilo work profesional al vestir un traje sastre en color crema. El conjunto consistió en una blazer estructurada con solapa tradicional y cierre de botón único —que lució abierto— acompañada de un pantalón de pinzas de corte holgado. Bajo el traje, destacó una blusa de seda con un estampado en tonalidades rosa, naranja y blanco y un sofisticado cuello envolvente.
En lo que respecta a los accesorios, la soberana se inclinó por un bolso de mano rectangular fabricado en piel marrón con efecto cocodrilo, haciendo juego con unos zapatos de salón de punta redonda y tacón cuadrado. Como toque final, seleccionó unos pendientes dorados con forma de estrella de la reconocida marca valenciana Singularu, completando así una propuesta estética impecable para su regreso a las labores oficiales.
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