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Harvard advierte: Lo que tus heces revelan sobre el Parkinson y cáncer

Los hábitos intestinales, aunque frecuentemente son relegados a un segundo plano en las conversaciones de bienestar, constituyen en realidad un termómetro vital para entender el funcionamiento interno de nuestro organismo. En el marco del podcast científico ZOE, se analizó profundamente cómo el monitoreo de las deposiciones, incluyendo factores como su frecuencia, tonalidad y textura, puede ser una estrategia sencilla y eficaz para diagnosticar la salud digestiva de una persona.

La doctora Trisha Pasricha, especialista en gastroenterología de la Universidad de Harvard, subrayó que las variaciones persistentes en el ritmo evacuatorio no solo reflejan la dieta diaria, sino que pueden funcionar como alertas tempranas ante patologías de mayor complejidad. La experta sostiene que es fundamental prestar atención a estos cambios y no dudar en buscar asesoría médica frente a señales inusuales.

Identificando señales de peligro en el organismo

Durante su conversación con el presentador Jonathan Wolf, la doctora Pasricha desmitificó una de las creencias más extendidas en torno a la regularidad digestiva. Según la experta de Harvard:

“La mayor idea errónea sobre las deposiciones es que debes ir al baño una vez al día para estar sano”

En su lugar, aclaró que la normalidad es un concepto subjetivo que depende enteramente de la comodidad y la regularidad habitual de cada individuo, por lo que no existe un estándar universal obligatorio.

Otro aspecto crítico es la inspección visual. Aunque el color marrón o granate suele ser el habitual, la presencia de matices rojo brillante, negro con aspecto de alquitrán o tonos similares a la arcilla pueden ser indicadores de complicaciones que ameritan una revisión clínica inmediata. La recomendación de la especialista es estar atentos a cualquier cambio que resulte “inesperado” y conocer profundamente el propio patrón intestinal para detectar anomalías a tiempo.

Cambios persistentes en la consistencia, color o frecuencia de las heces pueden alertar sobre úlceras, obstrucciones o cáncer colorrectal (Captura de video: YouTube/@joinZOE)

Respecto a la textura de las heces, Pasricha hizo referencia a la escala de Bristol, un sistema que clasifica las deposiciones desde esferas endurecidas hasta estados totalmente líquidos.

“Lo ideal es una forma intermedia”

, puntualizó la doctora. Cualquier transición persistente hacia los extremos de esta escala debería ser evaluada por un profesional de la salud.

Factores de riesgo y hábitos en el cuarto de baño

La higiene y las costumbres al momento de evacuar tienen un impacto directo en el cuerpo. Un dato alarmante compartido por Pasricha en el podcast ZOE es que el uso de dispositivos electrónicos durante este proceso es perjudicial: “el simple hecho de llevar el teléfono móvil al baño aumenta el riesgo de hemorroides”. La gastroenteróloga respaldó esta afirmación mencionando una investigación que vincula esta práctica con un incremento del 46% en las probabilidades de sufrir este padecimiento.

Como medida preventiva, se sugiere que el tiempo de permanencia en el inodoro no supere los cinco minutos. La presión continua en las venas de esa zona durante periodos prolongados es el principal detonante de las molestias. Además, Pasricha indicó que la postura en cuclillas es la más adecuada fisiológicamente, por lo que recomendó el uso de taburetes para elevar las piernas y simplificar el proceso.

Pasar más de cinco minutos en el inodoro o utilizar el móvil en el baño aumenta el riesgo de hemorroides, indica un estudio (Freepik)

La experta también advirtió sobre la peligrosa tendencia de postergar la evacuación por motivos sociales o laborales. Según sus datos, entre una de cada cuatro y una de cada tres personas padece de estreñimiento, una condición que suele agravarse por el déficit de fibra, la falta de una dieta vegetal variada y disfunciones en el suelo pélvico. Al retrasar el proceso, las heces tienden a endurecerse, lo que dificulta significativamente su expulsión posterior.

La conexión directa entre el intestino y el cerebro

La disciplina de la neurogastroenterología es la encargada de estudiar el vínculo entre el tracto digestivo y el sistema nervioso central. Trisha Pasricha explicó que el intestino no es solo un receptor pasivo de señales cerebrales, sino que es capaz de enviar mensajes que influyen directamente en el estado anímico, los niveles de energía y la salud mental.

Un dato científico fundamental es que el 90% de la comunicación del nervio vago ocurre en dirección ascendente: desde el intestino hacia el cerebro. Por ello, el estado del microbioma y el padecimiento de estreñimiento crónico durante la juventud pueden ser precursores de trastornos de ansiedad, depresión e incluso de la enfermedad de Parkinson.

La especialista de Harvard detalló que existe una relación entre el estreñimiento temprano y el desarrollo futuro de Parkinson. Esta conexión radica en que la patología podría originarse en el sistema digestivo mediante la acumulación de la proteína alfa-sinucleína, un proceso que inicia décadas antes de que se manifiesten los primeros síntomas motores cerebrales.

La conexión entre intestino y cerebro influye en la aparición de depresión, ansiedad y el riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson (Imagen Ilustrativa Infobae)

En consecuencia, el monitoreo constante de los hábitos intestinales se presenta como una ventana de oportunidad única para la detección prematura no solo de enfermedades neurodegenerativas, sino también del cáncer colorrectal, una enfermedad cuya prevalencia está creciendo de forma preocupante entre la población adulta joven.

Guía para mejorar la salud digestiva

Para fomentar un tránsito intestinal saludable, la doctora Pasricha instó a la población a incrementar la ingesta de fibra mediante una alimentación rica en productos vegetales. El consumo recurrente de frutas, legumbres, hortalizas y granos integrales es clave para fortalecer la diversidad microbiana y reducir los niveles de inflamación interna.

Asimismo, recomendó integrar alimentos fermentados como el kimchi, el chucrut o el yogur en la dieta habitual. Para quienes sufren de estreñimiento, destacó que la ingesta de dos kiwis diarios puede ser incluso más efectiva que las tradicionales ciruelas pasas, con la ventaja de generar menos hinchazón abdominal.

Una alimentación basada en plantas, con frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, contribuye a mejorar la diversidad microbiana y reducir la inflamación intestinal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Finalmente, la gastroenteróloga sugirió establecer rutinas de sueño estables y realizar actividad física de manera regular, factores que ayudan a sincronizar el colon para evacuaciones más naturales. También aconsejó disminuir el consumo de productos ultraprocesados. Como conclusión en su intervención en ZOE, la experta invitó a las personas a perder la vergüenza sobre este tema y a escuchar las señales de su cuerpo como una medida fundamental para prevenir enfermedades graves a largo plazo.

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