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ONU responsabiliza a Israel y Hezbolá por muertes de cascos azules

La organización de las Naciones Unidas ha presentado este martes las conclusiones de sus investigaciones sobre el fallecimiento de tres integrantes de las fuerzas de paz, conocidos como ‘cascos azules’, de nacionalidad indonesia. Los trágicos sucesos ocurrieron en la zona fronteriza entre Líbano e Israel, determinándose que el primero de los soldados perdió la vida por el impacto de un proyectil lanzado por un tanque Merkava de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Por otro lado, los dos uniformados restantes murieron a causa de la detonación de un artefacto explosivo que, presumiblemente, fue instalado por el grupo chií libanés Hezbolá.

Análisis técnico del primer ataque

Durante una comparecencia ante los medios, Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general António Guterres, ofreció pormenores sobre el primer evento ocurrido el 29 de marzo. Según el análisis de los restos encontrados en la base de la ONU denominada 7-1 y el peritaje del lugar del impacto, se concluyó que el ataque provino de un proyectil de 120 mm. Dicha munición, parte del armamento principal de un tanque Merkava, fue disparada por las FDI desde una posición al este, con dirección hacia la localidad de Et Taibe.

El portavoz enfatizó que este incidente se produjo a pesar de los esfuerzos de la misión internacional para prevenir riesgos. La FINUL (Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano) había entregado oportunamente a las fuerzas israelíes las coordenadas precisas de todas sus instalaciones y posiciones estratégicas los días 6 y 22 de marzo.

Investigación sobre el segundo incidente

En lo que respecta al suceso del 30 de marzo, las evidencias recabadas en el sitio de la explosión y el examen del vehículo siniestrado permitieron identificar el uso de un artefacto explosivo improvisado (IED) accionado por un cable trampa. Además, se localizó un segundo dispositivo similar en las cercanías ese mismo día. Dujarric señaló que, debido al contexto de la zona, la ubicación y la naturaleza de la detonación, es altamente probable que la colocación de la mina fuera responsabilidad de Hezbolá.

Estas revelaciones han sido comunicadas formalmente por la ONU a los gobiernos de Indonesia, Israel y Líbano. No obstante, se aclaró que estas conclusiones tienen un carácter preliminar al fundamentarse en las pruebas físicas iniciales, mientras las labores de peritaje del propio organismo continúan su curso.

Exigencia de justicia y rendición de cuentas

La postura de Naciones Unidas ante estos hechos ha sido contundente, calificándolos de intolerables. Stéphane Dujarric manifestó la urgencia de que las autoridades nacionales investiguen para garantizar que no haya impunidad:

«Estos incidentes son inaceptables. Hemos solicitado a las partes pertinentes que las autoridades nacionales investiguen y enjuicien los casos para llevar a los responsables ante la justicia y garantizar la rendición de cuentas por los crímenes contra el personal de mantenimiento de la paz»

Asimismo, el representante internacional advirtió que las agresiones dirigidas contra los efectivos de mantenimiento de la paz «pueden constituir crímenes de guerra según el Derecho Internacional».

Finalmente, el organismo expresó su profunda inquietud por el incremento de las hostilidades entre las Fuerzas de Defensa de Israel y el grupo Hezbolá. Los informes de la FINUL describen un escenario crítico con constantes lanzamientos de cohetes, artillería pesada, bombardeos aéreos y combates directos en tierra, sumado a una mayor presencia de tropas de las FDI dentro del territorio de Líbano.

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