El mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, lanzó este martes una propuesta contundente a su homólogo en Colombia, Gustavo Petro: realizar el «traslado del 100%» de los privados de libertad de su nación. Este ofrecimiento surge días después de que el jefe de Estado colombiano arremetiera contra el sistema penitenciario salvadoreño, calificándolo como un conjunto de «campos de concentración de población civil» donde se detiene a «gente apresada porque tiene un tatuaje o es joven».
Una respuesta ante los cuestionamientos internacionales
A través de una declaración pública en sus plataformas digitales, Bukele respondió a los señalamientos de la Casa de Nariño, instando a una coherencia entre el discurso y la acción.
«Si, como usted sostiene, en nuestro país existen ‘campos de concentración’, estaríamos frente a una situación que no admite términos medios, sino decisiones firmes en favor de la dignidad humana»
, sentenció el presidente de El Salvador.
En su mensaje, el líder salvadoreño manifestó la total disposición de su gobierno para coordinar esta movilización masiva de internos hacia territorio colombiano:
«El Salvador está dispuesto a facilitar el traslado del 100% de su población carcelaria, incluyendo los llamados presos políticos y cualquier otro caso que considere viole su política del amor y la vida»
.
Bukele también aprovechó para recordar que esta no es una propuesta inédita en su gestión diplomática. Señaló que «hace algún tiempo» presentó una iniciativa similar a la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, luego de que ella expresara críticas referentes al manejo de las cárceles en el país centroamericano.
La comparativa de Petro con la historia de Colombia
El presidente salvadoreño increpó directamente el legado político de Petro al proponerle esta medida como una vía de validación de sus principios.
«Esta es una oportunidad histórica para consolidar su legado como el libertador que extendió la cuerda firme de la Justicia, para sacar a miles del abismo de la exclusión»
, subrayó Bukele.
La tensión entre ambos líderes escaló tras las declaraciones previas de Petro, quien comparó la situación de los jóvenes salvadoreños con un episodio oscuro del conflicto colombiano. El presidente de Colombia asemejó las detenciones en el país de Bukele con las «ejecuciones oficiales en Colombia para matar jóvenes, haciéndolos pasar por guerrilleros dados de baja, cuando eran jóvenes inocentes incluso con problemas mentales recogidos en los barrios populares de las grandes ciudades», una práctica criminal conocida como ‘falsos positivos’.
Petro argumentó que este tipo de políticas punitivas buscan otros objetivos más allá de la seguridad.
«Eso se llama terrorismo y sirve para conseguir apoyo popular ignorante, y después siguen los ciclos de venganza y más muertes»
, reflexionó el líder colombiano. Según su visión, «la tasa de homicidios se baja» implementando procesos de pacificación y «construyendo paz en ciudades y en el mundo rural».
El alcance regional del modelo de seguridad salvadoreño
Pese a las críticas, la estrategia de Bukele contra las bandas criminales ha generado interés y réplicas en otras naciones de Centroamérica. Un ejemplo notable es Costa Rica, país que al inicio de este año puso en marcha un nuevo centro penitenciario inspirado en el polémico Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador. Este tipo de recintos cuenta con un seguimiento particular de potencias como Estados Unidos, país que ha gestionado el envío de miembros de maras y estructuras delictivas a cambio de transferencias financieras a la nación centroamericana.
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