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Estanislao Bachrach: El impacto letal de vivir con prisa constante

En una reciente intervención, el reconocido biólogo molecular Estanislao Bachrach profundizó en los mecanismos que rigen la mente humana, subrayando que

“el cerebro no es un músculo, pero se puede entrenar”

. Durante su análisis, el experto abordó las problemáticas actuales derivadas de la hiperconectividad y la urgencia de gestionar adecuadamente las emociones para alcanzar un bienestar genuino en la cotidianidad.

Bachrach enfatizó que no existen barreras generacionales para el desarrollo cognitivo:

“No hay límite de edad para entrenar el cerebro y depende de lo que quieras mejorar o sostener mejor en el tiempo. Se puede entrenar de chiquito, de mediano y de grande”

. Según el especialista, el ejercicio físico y la meditación constituyen “las dos herramientas más potentes para sostener el bienestar y tomar mejores decisiones”, permitiendo un equilibrio duradero entre la salud mental y física.

La base científica del estrés y la vida acelerada

Para el científico, los descubrimientos modernos sobre el funcionamiento cerebral nos otorgan una responsabilidad individual sobre nuestra salud.

“La diferencia la hacemos nosotros. Si estamos esperando que pase algo distinto afuera para vivir mejor, no va a suceder. Es qué tengo que hacer yo distinto para vivir un poco mejor o más sano”

, recalcó.

Respecto a las consecuencias del ritmo de vida actual, Bachrach fue contundente al advertir sobre los efectos del estrés crónico. El biólogo afirmó que

“la forma más rápida de morirse es estar conectado con la actualidad todo el tiempo. Vivir apurado te baja entre 5 y 10 años la cantidad de años que vas a vivir”

. Además, alertó que el uso desmedido de dispositivos móviles genera un estado de alerta ficticio:

“No estás conectado, estás desconectado. El cerebro está en crisis, hay un montón de noradrenalina, cortisol circulando por el cuerpo, cuando en realidad no hay crisis”

.

A pesar de estos riesgos, el experto destacó la neuroplasticidad y la capacidad de recuperación del organismo. “Lo bueno del cerebro es que lo podés estresar y lastimar, pero es reversible”, señaló, sugiriendo que hábitos simples como respirar de forma consciente, realizar actividad física o meditar brevemente pueden generar cambios positivos significativos.

Diferencias entre el placer y la felicidad

Un punto clave en la exposición de Estanislao Bachrach fue la distinción química entre el placer y la felicidad. Según explicó, mientras que el placer está mediado por la dopamina, la felicidad depende de la serotonina.

“La serotonina se fabrica en el intestino, en el cerebro. Es decir, como que la felicidad está en la panza, que no tiene nada que ver con comer”

, aclaró. El biólogo advirtió que la dopamina, estimulada por acciones como el scrolling en redes sociales, puede ser contraproducente:

“la dopamina, que es eso que nos da el scrolling, inhibe la producción de serotonina. Cuanto más placer tenés, menos feliz sos”

.

Asimismo, diferenció los tipos de gratificación. Los logros que exigen esfuerzo y disciplina generan picos de bienestar más prolongados. Por el contrario, la gratificación instantánea produce caídas bruscas de dopamina, lo que puede derivar en sentimientos de vacío y adicción. Bachrach también mencionó que factores como la curiosidad y la comunicación varían entre individuos: “Lo que a vos te genera cierto bienestar, al de al lado no”, indicando que el autoconocimiento es fundamental.

El biólogo Estanislao Bachrach advierte que la hiperconectividad y el estrés crónico reducen la calidad de vida y afectan la salud cerebral (Infobae en Vivo)

El vínculo cuerpo-cerebro y el alto rendimiento

Al analizar a los atletas de élite, el biólogo identificó patrones de disciplina extrema, descanso adecuado y nutrición como pilares del éxito. “Cuando los chicos incorporan un hábito nuevo y ven que les sirve, no lo sueltan nunca más”, afirmó. Actualmente, su interés científico se centra en cómo el movimiento corporal influye en la mente, recordando que las neuronas no solo están en el cráneo, sino distribuidas por todo el cuerpo.

Bachrach reveló un dato sorprendente sobre esta interacción:

“el cuerpo le devuelve nueve veces más información al cerebro de la que le manda”

. Por ello, aprender a interpretar las señales físicas es crucial.

“Una persona mejor conectada con su cuerpo se arrepiente mucho menos de las decisiones que toma en la vida”

, aseguró. Finalmente, el profesional reafirmó su pasión por divulgar estas herramientas biológicas, las cuales calificó como potentes, accesibles y gratuitas para mejorar la calidad de vida de cualquier persona.

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