El descanso nocturno debería representar un periodo de recuperación física; no obstante, para un gran número de personas, este momento se transforma en una experiencia de malestar constante. Las molestias que surgen al meterse en la cama o al despertar, especialmente localizadas en la articulación del hombro, son una afección recurrente que muchas veces carece de una explicación lógica inmediata. Estas dolencias no siempre están vinculadas a traumatismos previos o esfuerzos físicos intensos, lo que incrementa la angustia de quienes las padecen.
La postura que adoptamos durante el sueño es un factor determinante. Al permanecer varias horas en una misma posición, se genera una presión continua sobre estructuras anatómicas específicas. Si estos tejidos ya presentan algún grado de inflamación o sensibilidad, es inevitable que se produzca una agudización del dolor justo cuando el cuerpo intenta relajarse.
A esto se suma el funcionamiento del reloj biológico. Los ritmos circadianos regulan desde la temperatura hasta el sistema endocrino, y la percepción del dolor también está sujeta a estos ciclos. Es por ello que ciertos malestares parecen volverse insoportables durante las horas de la noche, sin que exista un cambio físico evidente en ese instante.
Sobre este tema, el especialista en fisioterapia Marcos Sacristán, conocido en redes sociales como @fisioterapiatualcance, ha aportado una guía técnica para quienes sufren estas molestias. Su recomendación es clara:
“Si te duele el hombro al dormir, esta noche haz esto antes de acostarte”.

Factores determinantes en el malestar nocturno del hombro
De acuerdo con el experto, antes de realizar cualquier movimiento, es fundamental entender los tres pilares que intensifican el dolor en esta zona. El primero se refiere a la cronobiología del dolor:
-
“Uno, tu cuerpo tiene un reloj interno de dolor. Su sensibilidad varía a lo largo del día, siendo su nivel más bajo por la tarde y su nivel más alto a las dos de la mañana, siendo ese el momento que más posibilidad tienes de sufrir dolor”.
El segundo componente identificado por Sacristán es de carácter hormonal y puede resultar sorprendente para muchos pacientes:
-
“Dos, la melatonina, hormona que se produce de forma natural en tu cuerpo para conciliar el sueño, se ha demostrado que también activa receptores de dolor que se encuentran directamente en tu manguito rotador”.
Esto implica que la misma sustancia que induce el sueño puede incrementar la sensibilidad dolorosa en los tendones del hombro.
Finalmente, el fisioterapeuta destaca un problema de origen mecánico que ocurre al adoptar la posición horizontal:
-
“Y tres, al tumbarte, aplasta las estructuras de tu hombro que están sensibles. Se ha medido que dependiendo de la posición, la presión interna aumenta significativamente”.
La solución: el ejercicio de pendulación
Para mitigar estos efectos, el profesional sugiere una técnica que ha implementado con éxito durante su carrera.
“Por eso llevo años diciéndole a mis pacientes que hagan este sencillo ejercicio para reducir la tensión y conciliar mejor el sueño”
, explica. Para ejecutarlo, solo se requiere de elementos cotidianos:
“Hazte con una silla y con una botella”.
La metodología consiste en inclinar el cuerpo hacia adelante utilizando el mobiliario como soporte. Según las instrucciones del experto:
“Apoya tu brazo no doloroso en el respaldo de la silla y tu cabeza sobre el brazo. Deja colgando el brazo doloroso completamente y realiza movimientos pendulares, tanto en un sentido como en el otro”.
Este movimiento debe ser fluido y sin aplicar fuerza excesiva. La finalidad última es generar un espacio en la articulación para aliviar la carga mecánica.
“El objetivo es que relajes completamente la musculatura de tu manguito y sientas como el hombro se decoapta, reduciendo la presión y mejorando el dolor”
, concluye el especialista. Incorporar esta práctica de forma habitual puede ser la clave para recuperar la calidad del sueño.
Fuente: Fuente