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NASA prohíbe usar el inodoro de 23 millones en la misión Artemis II

Este lunes, la NASA emitió una directriz crítica para los tripulantes de la misión Artemis II, solicitándoles restringir el uso del sistema sanitario principal en la cápsula Orión. La medida responde a una serie de desperfectos técnicos que han afectado el equipo de recolección de residuos desde que se efectuara el lanzamiento el pasado miércoles 1 de abril.

La restricción coincidió con un momento de gran relevancia histórica: el ingreso del equipo a la órbita lunar. Al alcanzar este punto, la tripulación no solo superó el récord de distancia máxima impuesto anteriormente por el programa Apolo, sino que también puso a prueba la capacidad de autonomía de la nave durante una fase de silencio de radio que se prolongó por 50 minutos.

El inconveniente radica específicamente en el mecanismo encargado de recolectar la orina. Resulta notable que este inodoro espacial, cuyo desarrollo representó una inversión aproximada de USD 23 millones por parte de la agencia, presente estas dificultades, considerando que la NASA prioriza estos sistemas para asegurar la habitabilidad en trayectos prolongados por el espacio profundo.

Jenny Gibbons, quien actúa como el enlace de comunicación desde el Centro Espacial de Houston, fue la encargada de transmitir las órdenes a los astronautas durante la jornada matutina del lunes. La instrucción fue clara: el equipo debe

“utilizar los urinarios de contingencia plegables”

. Esta decisión se tomó tras evaluar los reportes de fallas intermitentes que surgieron casi de inmediato tras el despegue inicial a principios de mes, cuando se detectó la primera avería en el sistema de extracción.

El grupo de exploradores a bordo de la Artemis II está integrado por el comandante Reid Wiseman, los especialistas Victor Glover y Christina Koch de la NASA, además del representante de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), Jeremy Hansen.

El sistema de recolección de orina del baño espacial registró problemas recurrentes, obligando a utilizar urinarios portátiles de contingencia /EFE/ NASA

Según declaraciones de Gary Jordan, portavoz de la agencia, el origen del problema se detectó inicialmente en un ventilador obstruido dentro del sistema sanitario. Durante las primeras horas, el personal en la Tierra proporcionó guías detalladas para que Christina Koch —quien hizo historia ese día al ser la primera mujer en llegar a la órbita de la Luna— intentara una reparación de emergencia.

A pesar de que las maniobras conjuntas entre Houston y la Orión lograron reactivar el servicio momentáneamente, la falla volvió a presentarse de forma recurrente. Ante la falta de una solución permanente, los astronautas han tenido que continuar utilizando los dispositivos portátiles de respaldo mientras los especialistas en tierra analizan las causas de fondo del problema.

Crisis sanitaria y residuos congelados

Durante el transcurso del fin de semana, el director de vuelo de la misión, Judd Frieling, ofreció una actualización técnica sobre el estado de la nave. Frieling señaló que la dificultad reside en la evacuación de desechos y precisó:

“es un problema con la evacuación de los residuos del inodoro”

, a lo que añadió que

“probablemente tenemos orina congelada en la línea de ventilación”

. Este panorama ha generado dudas sobre la fiabilidad de los sistemas de soporte vital frente a las temperaturas extremas fuera de la órbita terrestre.

El problema de orina congelada en la línea de ventilación del inodoro inquieta a los responsables del soporte vital de la cápsula Orión /REUTERS

A los problemas con el inodoro se sumaron otros incidentes en el área de higiene. El sábado, la comandante Christina Koch notificó a la base sobre un “olor a calentador quemado” proveniente del compartimiento de aseo. El astronauta canadiense Jeremy Hansen también corroboró la presencia de un aroma inusual, describiéndolo como una especie de “olor a quemado” localizado en la misma zona.

No obstante, Debbie Korth, otra de las voceras de la NASA, aseguró en una rueda de prensa posterior que los análisis de los registros de potencia y calefacción no mostraron irregularidades. Korth afirmó que

“nada parece anómalo”

y descartó cualquier peligro inminente para la seguridad de la tripulación, añadiendo que

“los retretes y baños espaciales son algo que todo el mundo puede entender, siempre son un desafío”

.

En la actualidad, la nave Orión se encuentra transitando sobre la denominada “cara oculta” de la Luna. En este punto de máximo alejamiento terrestre, la comunicación se interrumpe por unos 40 minutos, obligando a que los sistemas operen de forma totalmente autónoma. Durante este trayecto, los ocupantes han podido observar un fenómeno astronómico excepcional: un eclipse solar que es imposible de registrar desde la superficie de la Tierra.

Desde la concepción del proyecto, la NASA ha otorgado máxima prioridad al desarrollo de infraestructuras sanitarias eficientes, entendiendo que la salud de la tripulación depende directamente de la gestión adecuada de residuos en misiones de larga duración.

La misión Artemis II superó el récord de mayor distancia de la Tierra, validando los sistemas autónomos durante una desconexión de 40 minutos /REUTERS

Superando el legado del Apolo 13

La trayectoria de la nave por las regiones menos exploradas del satélite natural permitió a la misión Artemis II quebrar el récord de distancia establecido anteriormente por la histórica Apolo 13, convirtiéndose en el punto más lejano al que ha llegado el ser humano en el cosmos de acuerdo a reportes oficiales.

La validación de la tecnología autónoma de la cápsula durante los periodos de silencio radial representa un triunfo técnico significativo. Estas pruebas son vitales para futuras expediciones que busquen ir más allá de la Luna, donde la resiliencia ante fallas técnicas y la gestión de residuos serán factores determinantes para garantizar la viabilidad de la presencia humana fuera de nuestro planeta.

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