En una reciente intervención, el reconocido psicólogo especializado en vínculos y familias, Alejandro Schujman, manifestó que las regulaciones gubernamentales sobre el uso de dispositivos móviles y el acceso a redes sociales resultan insuficientes. Para el experto, el impacto en la salud mental de niños y jóvenes es un fenómeno profundo que sobrepasa el ámbito escolar y exige una reflexión de toda la sociedad.
Schujman analizó las normativas aplicadas en lugares como Australia y la ciudad de Buenos Aires, señalando que las leyes no bastan para frenar la dependencia tecnológica. Según indicó, 7 de cada 10 menores mantienen su actividad en todas las plataformas digitales a pesar de las restricciones.
“7 de cada 10 menores siguen usando todas las plataformas, las redes sociales. Hay algo que la prohibición estatal, que la norma, no logra solucionar en definitiva y sigue siendo un problema que nos atraviesa”
, puntualizó el especialista.
La prohibición frente a la necesidad de conciencia social
Para el psicólogo, el concepto de prohibir no es el camino más efectivo. “La palabra prohibir ya de entrada no es una palabra que sea amigable”, sostuvo, argumentando que si bien la legislación es necesaria, no es suficiente para atacar la raíz del problema. Schujman enfatizó que es imperativo que la sociedad comprenda la gravedad de la situación, pues “los chicos están realmente complicados con esto”.
Haciendo una analogía con el tabaquismo, el experto recordó cómo cambió la percepción social sobre el cigarrillo con el tiempo:
“Cuando yo era joven fumar era cool. Hoy todo el mundo sabe el daño que hace el cigarrillo. Creo que estamos dándonos cuenta recién ahora del daño terrible, el impacto que genera el uso de pantallas en los chicos”
. En este contexto, subrayó que las leyes son solo un componente de la solución, siendo el rol de los padres y su involucramiento la pieza fundamental.
Impacto en la vida adulta y habilidades emocionales
Al ser consultado sobre las secuelas a largo plazo, Schujman fue tajante al señalar que las nuevas generaciones están llegando a la madurez con carencias significativas. “Llega muy poco calificado para la vida adulta. Esta es la realidad que nos encontramos en los consultorios con las generaciones de veintipico, treintipico”, advirtió el profesional.
La crianza bajo una exposición constante a las pantallas ha derivado en un bajo umbral de frustración y serias dificultades para interactuar con otros.
“Hay poca capacidad para gestionar los desafíos que la vida nos presenta, que tiene que ver con la tristeza, el enojo, el manejo de los conflictos, las relaciones interpersonales”
. Schujman relató incluso el caso de un gerente que recibió la visita de la madre de un empleado de 30 años para tratar de resolver un conflicto laboral de su hijo, lo que refleja una alarmante falta de autonomía.
Asimismo, el especialista vinculó el aislamiento tecnológico con el incremento de la irritabilidad social. “Cuanto más solos nos sentimos, más chances hay de que alguien pueda reaccionar violentamente. La gente está muy irritable y tiene que ver con esta falta de conexión”, explicó.

Estrategias de crianza: aburrimiento y límites digitales
Una de las recomendaciones clave de Schujman para los progenitores es permitir que los niños experimenten el vacío. “Dejemos que los chicos se aburran”, sugirió, asegurando que “el aburrimiento y la frustración son la llave de acceso a gestionar la capacidad de bancarse que las cosas en la vida no son como uno quiere”.
El psicólogo también diferenció entre el uso adecuado de la tecnología y el abuso que genera una sobredosis de dopamina. Fue especialmente crítico con el diseño de las redes sociales al afirmar que “el scrolleo es cocaína”. Explicó que la incertidumbre de lo que aparecerá en pantalla mantiene al cerebro enganchado: “lo que genera en el cerebro esto de estar scrolleando y no sabés con qué te vas a encontrar… hay sitios armados para eso”.
En cuanto a las edades, Schujman propuso retrasar la entrada a plataformas como Instagram o TikTok hasta los 14 o 16 años. Destacó que actualmente existe una tendencia de padres que entregan a sus hijos teléfonos básicos que solo permiten llamadas y mensajes de texto, evitando así el bombardeo constante de estímulos digitales.
Finalmente, hizo un llamado a los adultos para que actúen con coherencia y apliquen su propio detox digital. “Somos nosotros los que regulamos cuando se trata de nuestros hijos”, afirmó. Entre sus consejos finales, instó a dejar el celular una hora y media antes de dormir y retomarlo recién media hora después de despertar. “Tenemos que hacer nosotros también un detox porque los chicos no nos escuchan, pero ven que estamos supercomplicados acá”, concluyó.
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