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TDAH en adultos: El impacto en la gestión emocional y del tiempo

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una condición que trasciende la mera falta de concentración. Según advierte el Dr. Pedro García-Parajuá, quien lidera el nuevo Servicio de Psiquiatría de Olympia Quirónsalud, este trastorno puede acarrear una dificultad de carácter «global» en los adultos para gestionar adecuadamente el tiempo, la motivación, las emociones y el comportamiento en su conjunto.

Las cifras indican que entre un 15 por ciento y un 25 por ciento de los menores diagnosticados con TDAH mantienen el cuadro clínico completo al llegar a la madurez. No obstante, una proporción mayor, que alcanza hasta el 60 por ciento, continúa experimentando los denominados «síntomas residuales» que interfieren de manera significativa en su cotidianidad. Entre estas manifestaciones destacan la procrastinación crónica, las trabas para comenzar nuevas tareas o una sensación constante de no haber alcanzado nunca su «propio potencial».

«Muchos pacientes describen una vida marcada por altibajos: momentos de gran productividad seguidos de bloqueos importantes. Esto no responde a falta de capacidad, sino a problemas en la autorregulación»

El especialista señala que otros síntomas recurrentes incluyen una baja tolerancia a la frustración, reacciones de carácter emocional intenso y una sensación de inquietud interna que no cesa, sumado a lo que define como «una hiperactividad física visible».

Dimensiones críticas y consecuencias en la vida diaria

Para García-Parajuá, el TDAH en la etapa adulta suele estructurarse en tres pilares fundamentales: la desorganización, la impulsividad y la inquietud interna. Estas trabas se manifiestan habitualmente a través de olvidos recurrentes, fallos en la planificación de actividades o una percepción de «caos mental» persistente.

Asimismo, los individuos con esta condición tienen una mayor tendencia a tomar decisiones de forma precipitada, afectando tanto su entorno laboral como su esfera personal. Esto deriva de las «dificultades en la inhibición conductual y en la gestión del tiempo y las emociones». El impacto de esta situación es diverso y puede incluir desde conflictos sentimentales e instabilidad laboral hasta cuadros de estrés crónico o un sentimiento profundo de no ser comprendido por los demás.

La conexión entre el TDAH y los cuadros de ansiedad

El psiquiatra subraya que, en múltiples casos, la ansiedad no es una patología aislada, sino el resultado de años lidiando con la desorganización y un sobreesfuerzo constante derivado de un TDAH que no fue identificado a tiempo.

«En muchos casos, la ansiedad no es el problema principal, sino la reacción a vivir constantemente con la sensación de ir por detrás de las obligaciones»

Por tal motivo, lograr identificar «correctamente» el origen de estas dificultades permite establecer «un abordaje más eficaz», logrando disminuir la carga de ansiedad que lo acompaña. Es frecuente que los adultos con este trastorno presenten baja autoestima, sentimientos de ser incompetentes y complicaciones en sus vínculos sociales, además de una mayor incidencia de depresión o conductas de carácter adictivo. En este contexto, distinguir el TDAH de otros diagnósticos como la ansiedad o la depresión resulta clave.

Dado que este trastorno posee un inicio en la infancia y un curso «persistente» a través de los años, el tratamiento recomendado suele ser una combinación estratégica de medicación (enfocada en mejorar la capacidad de atención y autorregulación) y psicoterapia. Específicamente, la terapia cognitivo-conductual se presenta como una herramienta fundamental para enseñar al paciente cómo administrar su realidad diaria.

«Nunca es tarde para comprender qué está pasando. Para muchos pacientes, el diagnóstico supone un alivio: deja de ser una cuestión de esfuerzo y pasa a entenderse como una condición con base neurobiológica»

Con estas palabras, Pedro García-Parajuá enfatiza la importancia de buscar ayuda profesional para transformar la comprensión que el paciente tiene de sí mismo y de su condición.

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