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Crisis en México: Denuncian que el Estado borra datos de desaparecidos

La desgarradora realidad de México se manifiesta en madres que, armadas con palos, remueven la tierra en matorrales y en carteles con rostros que se desvanecen bajo el sol. Esta crisis de desapariciones representa el reto de derechos humanos más severo del país. No obstante, una nueva preocupación surge tras revelaciones de prensa internacional: la posibilidad de que las autoridades estatales estén eliminando a las víctimas de los censos oficiales.

El foco de la controversia se originó tras la presentación de un reciente informe gubernamental. Según la investigación, tras realizar un cruce de datos entre el registro de desapariciones y bases de datos como el padrón de vacunación, actas de matrimonio y declaraciones tributarias, el Estado determinó que 40.308 personas (el 31 por ciento del total) registraron movimientos, sugiriendo que podrían estar con vida. Bajo esta metodología, las autoridades afirmaron haber ubicado a 5.269 ciudadanos.

Cifras cuestionadas y expedientes vacíos

El mismo reporte oficial arrojó datos alarmantes sobre la gestión de la información: 46.742 expedientes, equivalentes al 36% del registro, carecen de datos elementales como el nombre completo, el lugar o la fecha de la desaparición, lo cual anula cualquier posibilidad real de rastreo. Asimismo, otros 43.128 casos cuentan con datos completos, pero no mostraron actividad alguna en las plataformas estatales consultadas.

La respuesta de las familias y colectivos civiles no se hizo esperar. María Herrera Magdaleno, referente del movimiento de madres buscadoras y quien busca a cuatro hijos desaparecidos, expresó su frustración ante el manejo de las cifras:

“Lo que está haciendo el gobierno es ilógico e indignante. En lugar de buscar a nuestros desaparecidos, los están desapareciendo”.

Por su parte, Armando Vargas, especialista en seguridad del centro de pensamiento México Evalúa, criticó duramente el procedimiento al señalar que este conteo no garantiza justicia y margina las recomendaciones ciudadanas. Según su análisis, “el Estado está haciendo desaparecer a los desaparecidos otra vez”.

El Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada activó por primera vez el artículo 34 de la Convención Internacional, elevando la situación de desapariciones forzadas en México a la Asamblea General y señalando indicios de crímenes de lesa humanidad, según la asociación civil i(dh)eas. (Infobae-Itzallana)

Respuestas desde el Poder Ejecutivo

Ante los cuestionamientos, la mandataria Claudia Sheinbaum reafirmó la postura de su administración asegurando:

“Continuaremos buscando a todas las personas desaparecidas hasta encontrarlas”.

En la misma línea, Marcela Figueroa, funcionaria del área de seguridad, sostuvo que los eventos de desaparición más recientes han sido perpetrados por individuos particulares y no por entes estatales. Por otro lado, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, justificó parte de las estadísticas señalando que existen casos derivados de “ausencias voluntarias”.

Pese a estas declaraciones, la realidad documentada muestra contradicciones profundas. Casos emblemáticos como el de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en 2014 evidencian la participación de agentes del Estado, lo que debilita el discurso oficial sobre la naturaleza de estos crímenes.

Falta de planes y desconfianza institucional

Uno de los puntos más críticos es la ausencia de una hoja de ruta para subsanar los 46.742 expedientes incompletos. Sin un plan para completar esta información, la responsabilidad de la búsqueda sigue recayendo casi exclusivamente en los familiares. Además, se detectó que de los más de 43.000 casos sin localizar, menos del 10% cuenta con una investigación penal en curso.

La antropóloga Rosalva Aída Hernández Castillo explicó que el temor a denunciar persiste debido a la percepción generalizada de colusión entre las fiscalías y el crimen organizado, un vínculo que califica como de “conocimiento público”.

La postura oficial fue cuestionada por expertos y colectivos, quienes señalaron que desconocer el diagnóstico internacional limita la posibilidad de atender recomendaciones y profundiza la crisis de personas desaparecidas en el país (Infobae-Itzallana)

El escrutinio de las Naciones Unidas

La tensión escaló a nivel internacional cuando el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU comunicó que presentará la situación de México ante la Asamblea General, tras hallar evidencia de desapariciones sistemáticas. El Gobierno mexicano descalificó esta postura tildándola de “tendenciosa”.

Esta situación ha generado fisuras en los organismos de derechos humanos nacionales. Mientras la CNDH cuestionó el criterio de la ONU por basarse en informes de ONG, la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México vio en el reporte internacional una oportunidad para el análisis externo necesario.

Con un saldo que supera las 130.000 personas desaparecidas desde el inicio de la ofensiva militar contra el narcotráfico, el debate por las cifras trasciende lo estadístico. Para las familias que siguen excavando la tierra, esta lucha no es un asunto de bases de datos, sino la batalla desesperada por evitar que sus seres queridos sean borrados definitivamente de la memoria oficial.

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