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¿Apagas tu calefón cada día? Podría estar subiendo tu factura de luz

El consumo eléctrico en el hogar es una de las mayores inquietudes para las familias, sobre todo cuando los costos de la energía se mantienen elevados. Ante esta situación, circulan diversos consejos para reducir el valor de las planillas, aunque no todos resultan ser tan beneficiosos como se cree.

Una práctica muy común se relaciona con el uso del termo eléctrico, un electrodoméstico habitual en muchas viviendas. No obstante, expertos en el área de climatización han señalado que desconectar el equipo a diario o durante ausencias breves podría ser un error estratégico que incremente el gasto en lugar de disminuirlo, afectando la eficiencia energética.

El costo de calentar agua desde cero

El motivo principal radica en el mecanismo interno del aparato. Este equipo utiliza una resistencia eléctrica que calienta el líquido hasta una temperatura definida. En esta etapa inicial, el consumo es sumamente alto, operando a su capacidad total que suele oscilar entre los 1.400 y 1.500 vatios.

Una vez que el agua llega al punto térmico deseado, el dispositivo pasa a una fase de mantenimiento. En este estado, la energía utilizada es mínima, pues el sistema solo necesita compensar las ligeras reducciones de temperatura. Es precisamente en este equilibrio donde reside la clave para evitar un desembolso mayor de dinero.

Diseño enfocado en la conservación térmica

Si el termo se apaga cada vez que los habitantes salen del hogar, el agua en su interior pierde calor progresivamente. Al encenderlo nuevamente, la máquina debe iniciar el proceso de calentamiento de forma integral, empleando su potencia máxima. Este ciclo de enfriamiento y recalentamiento constante suele ser mucho menos eficiente que mantener el agua a una temperatura estable, especialmente si la ausencia es corta, como una jornada de trabajo o un fin de semana.

Es fundamental destacar que estos electrodomésticos están diseñados para retener el calor por lapsos prolongados. Gracias a sus capas aislantes, la temperatura no desciende de forma inmediata, lo que evita que la resistencia se active con demasiada frecuencia. Así, el consumo en el modo de mantenimiento es bajo comparado con el esfuerzo energético de calentar el agua totalmente fría.

Hábitos de consumo y excepciones

La frecuencia de uso también juega un papel determinante. En las casas donde se requiere agua caliente todos los días, el encendido y apagado constante genera picos de consumo que se reflejan en la factura mensual. Mantener el equipo activo permite una distribución más balanceada de la carga eléctrica, lo que impacta significativamente en el importe final, sobre todo en hogares con varios miembros.

Esto no implica que el aparato deba estar funcionando siempre sin excepción. En casos de ausencias prolongadas, como viajes o vacaciones largas, sí es recomendable desconectarlo para evitar un gasto innecesario por varios días o semanas. La clave consiste en analizar el tiempo de inactividad frente al costo que supone volver a calentar el sistema.

Finalmente, existen otros elementos que influyen en el rendimiento del equipo:

  • La capacidad total del termo: los tanques más grandes requieren más energía inicial pero conservan mejor el calor.
  • El aislamiento de la vivienda: una buena infraestructura reduce la pérdida térmica ambiental.
  • La eficiencia de la instalación general y el mantenimiento del dispositivo.

Por ello, más allá de la decisión de apagar o no el termo, es vital prestar atención al conjunto de factores que determinan el uso doméstico de la energía para lograr un ahorro real.

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