El centro de Israel fue escenario de una violenta ofensiva este sábado, cuando restos de un misil de racimo de origen iraní cayeron sobre diversos barrios residenciales. El impacto de los fragmentos provocó el incendio de múltiples vehículos, daños estructurales de consideración en viviendas y dejó un saldo de seis personas con lesiones de carácter leve, según informaron los cuerpos de socorro y voceros oficiales. Entre las localidades más golpeadas por este incidente se encuentran Ramat Gan, Petah Tikva y Bnei Brak, en medio de una preocupante escalada de las tensiones regionales.
Durante el ataque, la administración de Teherán empleó proyectiles balísticos equipados con ojivas de fragmentación dirigidos específicamente hacia centros urbanos israelíes. Esta acción desencadenó la activación inmediata de los sistemas de alerta y sirenas en ciudades como Tel Aviv y Rosh Ha’ayin, además de generar cortes en el suministro eléctrico debido a las explosiones. De acuerdo con las autoridades sanitarias, los seis ciudadanos heridos sufrieron principalmente cortes por vidrios rotos y contusiones leves derivadas de la onda expansiva.
Las Fuerzas de Defensa de Israel denunciaron formalmente que Irán utilizó tecnología de munición de racimo, la cual está diseñada para esparcir una gran cantidad de submuniciones en áreas extensas, elevando drásticamente el peligro para los civiles. Portavoces militares no dudaron en calificar estas maniobras contra núcleos poblados como un “crimen de guerra”, dada la naturaleza indiscriminada de este tipo de armamento en contextos urbanos.

Tras los impactos, unidades de rescate y bomberos se movilizaron rápidamente para inspeccionar las zonas afectadas. Los servicios de emergencia confirmaron que, pese a los cuantiosos daños materiales, no se registraron personas atrapadas bajo los escombros tras las revisiones exhaustivas. El servicio Magen David Adom detalló casos específicos atendidos, como el de un hombre de 45 años asistido por heridas de cristales en Bnei Brak y un joven de 24 años que fue tratado tras sufrir intoxicación por humo generada por los incendios.
Riesgo urbano y respuesta inmediata
Los cuerpos de bomberos destacaron la alta peligrosidad de estas bombas, cuya metralla se expande sin control en entornos densamente poblados, aumentando la complejidad de las tareas de rescate. Un representante de Magen David Adom declaró sobre la situación en el terreno:
“Llegamos al lugar en cuestión de minutos y vimos destrucción, fuego, cristales rotos en el suelo y una densa humareda. Iniciamos una búsqueda exhaustiva en la zona y, afortunadamente, no encontramos heridos”.
Esta nueva oleada de agresiones en el centro de Israel ocurre en un contexto de intensos intercambios bélicos directos entre ambos países. En represalia, la Fuerza Aérea israelí ejecutó bombardeos este mismo sábado contra puntos estratégicos en suelo iraní, golpeando una planta cementera, una refinería petroquímica y áreas aledañas a la central nuclear de Bushehr.

El conflicto también se extendió a otros puntos estratégicos del Golfo. Un vehículo aéreo no tripulado iraní provocó incendios en una instalación de la compañía nacional de petróleo en Kuwait, mientras que en Bahréin, los restos de drones interceptados causaron cuatro heridos. En Dubái, dos estructuras resultaron afectadas por fragmentos, incluyendo las oficinas de la multinacional estadounidense Oracle.
La jornada del sábado registró un total de cuatro oleadas de lanzamientos de misiles desde territorio iraní hacia diversos objetivos en Israel y la región. Las estadísticas de la confrontación, que se ha intensificado junto a Estados Unidos desde el pasado 28 de febrero, revelan cifras alarmantes: hasta el momento se reportan 19 víctimas mortales confirmadas en territorio israelí, mientras que en Irán los fallecidos superarían el millar, aunque no se dispone de datos oficiales verificados.
Finalmente, se reportó que en Teherán la actividad cotidiana empezó a retomarse gradualmente durante el sábado. No obstante, la capital iraní se mantiene bajo un estado de alerta aérea constante, coincidiendo con el cierre del periodo de festividades del Noruz.
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