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Los secretos de los pastos marinos: cómo una restauración en California desafía lo que se sabía sobre biodiversidad costera

Un experimento reciente realizado en la isla Catalina revela un avance relevante en la restauración de pastos marinos, con resultados replicables a nivel mundial. Un proyecto liderado por científicos de la Universidad de California mostró que las nuevas praderas de Zostera marina igualaron y, en dos años, superaron la biodiversidad y salud de los pastos naturales. Este logro subraya el potencial de estos ecosistemas en la respuesta al cambio climático.

Los pastos marinos juegan un rol fundamental en la captura y almacenamiento de CO₂ en los sedimentos, generan hábitats subacuáticos complejos y sostienen numerosas especies marinas. Su restauración resulta esencial tanto para conservar la biodiversidad como para reducir el impacto ambiental y favorecer la resiliencia en ecosistemas costeros.

Este estudio, coordinado por Rilee Sanders, doctoranda en el instituto oceanográfico Scripps Institution of Oceanography de la Universidad de California, marcó la primera restauración de pastos marinos en costa abierta de la isla Catalina, fuera de zonas protegidas como bahías y estuarios.

Los pastos marinos de Zostera marina capturan y almacenan grandes cantidades de CO2, ayudando a combatir el cambio climático en ecosistemas costeros (Imagen Ilustrativa Infobae)

El equipo científico, con apoyo de la organización ambiental The Bay Foundation, Paua Marine Research Group, USC Wrigley Institute for Environment and Sustainability y Pacific Marine and Estuarine Fish Habitat Partnership, seleccionó el lugar para el trasplante. Esto se hizo tras casi diez años de estudios sobre la estructura de pastos y fauna local.

La intervención comenzó en junio de 2022 con el primer trasplante de Zostera marina en un área expuesta. En un año, el área restaurada funcionaba como campo marino natural, sirviendo de refugio y área de cría para peces. Al segundo año, estos pastos evidenciaban mejores indicadores de biodiversidad y salud que las praderas naturales de referencia.

Beneficios ambientales de los pastos marinos

Según la Universidad de California, los pastos marinos funcionan como ingenieros del ecosistema en hábitats costeros, formando estructuras sumergidas que benefician a diversas especies esenciales para el equilibrio ecológico y la seguridad alimentaria.

El área restaurada sirvió rápidamente como refugio y zona de cría para peces, lo que evidencia su valor en la seguridad alimentaria marina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una de las mayores ventajas de las praderas marinas reside en su capacidad de actuar como sumideros de carbono: almacenan el CO₂ en los sedimentos, lo que contribuye a mitigar los efectos del cambio climático.

Al mismo tiempo, proporcionan zonas de resguardo y crianza, aumentando la supervivencia de peces juveniles y otras especies, y amplifican la biodiversidad en regiones donde, sin estos pastos, solo existiría un fondo arenoso.

No obstante, estos hábitats enfrentan amenazas crecientes, como el desarrollo costero, la proliferación de especies invasoras y la presión pesquera. Esta situación convierte la restauración de pastos marinos en áreas expuestas en una prioridad para fortalecer la resiliencia de los ecosistemas marinos.

Resultados y potencial de la restauración ecológica

La experiencia en la isla Catalina demostró que la restauración de praderas marinas en zonas de mar abierto no solo es factible, sino que puede superar los resultados obtenidos en bahías protegidas.

Entre el primer y segundo año tras el trasplante, los investigadores observaron que tanto la biodiversidad como la estructura ecológica del sitio restaurado excedían los valores registrados en las praderas naturales de referencia.

El modelo ecológico probado en isla Catalina actúa como referencia mundial para replicar la restauración de pastos marinos frente al cambio climático (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante el monitoreo, los equipos de la Universidad de California documentaron un beneficio inesperado: la presencia de una tortuga marina en peligro de extinción en la pradera restaurada.

Este hecho resulta relevante porque evidencia que el hábitat recuperado puede atraer rápidamente especies amenazadas, cuando normalmente estas tortugas evitan áreas sin refugios adecuados y con baja estructura vegetal.

El análisis de los resultados sostiene que las costas abiertas pueden ofrecer más oportunidades para ampliar la restauración ecológica de pastos marinos, contribuyendo así a contrarrestar la pérdida de hábitats causada por el desarrollo humano y el cambio climático.

Según estos datos, especialistas de la Universidad de California indican que el modelo usado en la isla Catalina puede servir como ejemplo para usar esta estrategia en otras áreas, haciendo del litoral californiano un lugar de prueba para soluciones ambientales basadas en la naturaleza.

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