En el marco de las misiones espaciales tripuladas, existen capturas visuales que logran transformarse en hitos históricos. Del mismo modo en que las misiones Apolo inmortalizaron nuestro mundo desde la órbita lunar, la actual misión Artemis II de la NASA ha generado su propia imagen trascendental. Durante la noche del pasado jueves, el comandante Reid Wiseman obtuvo la primera fotografía integral de la Tierra desde la cápsula Orión, presentándola como una esfera azulada y resplandeciente en la que se distinguen auroras polares y la denominada luz zodiacal. La imagen ofrece un nivel de detalle asombroso, abarcando desde el planeta Venus hasta la ciudad de Buenos Aires y diversos puntos del territorio argentino.
El viaje comenzó el 1 de abril, cuando la nave Artemis II despegó desde el Kennedy Space Center, en el estado de Florida. A bordo viajan cuatro astronautas con la meta de recorrer más de un millón de kilómetros, rodear la cara oculta de la Luna y retornar tras diez días de navegación. Este trayecto simboliza el reinicio de la exploración lunar con tripulación humana tras cincuenta años de ausencia, y cada registro visual ha generado un impacto global inmediato.

En las primeras etapas de la travesía, la cápsula Orión ejecutó con éxito la maniobra de inyección translunar, un procedimiento fundamental para abandonar la órbita de nuestro planeta. Fue precisamente tras este movimiento cuando Wiseman, veterano de la Estación Espacial Internacional, utilizó una de las ventanas de la nave para tomar la fotografía. Sobre este momento, el comandante expresó durante la primera rueda de prensa espacial:
“Nos dejó a los cuatro sin palabras”
La pieza visual, que ya circula por los canales oficiales de la NASA, permite identificar con claridad los continentes de África y Europa, acompañados por los tonos verdosos de las auroras boreales y una franja de luz zodiacal que se proyecta sobre el horizonte terrestre.

La relevancia de esta captura reside en su temporalidad: es la primera vez en más de medio siglo que una tripulación humana logra retratar la superficie terrestre completa desde la órbita de transferencia hacia la Luna. Según reportó el centro de control de la NASA en Houston, la imagen funciona como
“un recordatorio de que, sin importar cuán lejos vayamos, seguimos siendo un solo mundo, observando, esperando y aspirando a más”
.
Análisis técnico: De las luces de Argentina a las estrellas

Un aspecto distintivo de esta toma es su carácter nocturno, lo cual permite observar la iluminación artificial de diversas metrópolis. Guillermo Abramson, doctor en Física y astrónomo del Instituto Balseiro en San Carlos de Bariloche, analizó pormenorizadamente la imagen. El experto, quien también se desempeña como investigador del Conicet, detalló que en la foto se observa el sur hacia la parte superior.
“Podemos ver claramente el desierto del Sahara y la península ibérica, Sudamérica tras las nubes a la derecha, la delgada atmósfera que nos mantiene vivos, y auroras (en verde) en ambas regiones polares. Se ven las luces de Buenos Aires y también de varias ciudades argentinas, de Chile y Brasil”, señaló Abramson. Además, destacó la presencia inusual de estrellas en el fondo, algo que no suele ocurrir en fotos diurnas de la Tierra: “Esta foto, de noche, permitió capturar tanto el planeta como las estrellas de fondo”.

En cuanto a las especificaciones técnicas, Abramson precisó que Wiseman empleó una cámara Nikon D5 equipada con un lente de 22 mm, lo que otorga un campo de visión horizontal de aproximadamente 80 grados. La toma fue registrada a las 21:27 hora argentina del jueves. En el encuadre también es posible divisar el planeta Venus y la estrella Tau Ceti. El físico mencionó un fenómeno particular visible en la imagen: la luz zodiacal.
Sobre este punto, recordó que dicho fenómeno —producido por el polvo interplanetario que dispersa la luz solar— fue el tema de tesis doctoral de Brian May, el guitarrista de la banda Queen, quien finalmente obtuvo su título de Doctor en Astronomía años después de alcanzar la fama musical. Abramson, autor del blog “En el cielo las estrellas”, resaltó la voluntad de May para concluir su investigación científica tras décadas de pausa.
Un lugar en la historia de la fotografía espacial

El registro de la misión Artemis II se suma a un archivo histórico de imágenes icónicas. Entre ellas destaca la capturada por Bill Anders durante la misión Apolo 8 en 1968, que mostró por primera vez la Tierra a color desde la vecindad lunar. Asimismo, se recuerda “The Blue Marble” (La Canica Azul), tomada el 7 de diciembre de 1972 por la tripulación del Apolo 17, la cual presentaba al planeta totalmente iluminado por el Sol.

La NASA también ha compartido otras versiones de la Tierra obtenidas por la tripulación de Artemis II, incluyendo tomas con menor tiempo de exposición que resaltan específicamente las luces nocturnas y las auroras polares. El comandante Wiseman insistió en que se puede apreciar el globo de polo a polo de forma nítida. Por su parte, el astronauta canadiense Jeremy Hansen describió cómo los cuatro tripulantes permanecieron fascinados junto a las ventanas tras salir de la órbita terrestre, llegando incluso a posponer su primera comida para no perderse el espectáculo visual.

La especialista Christina Koch compartió su entusiasmo ante la experiencia:
“Tras haber disfrutado de vistas increíbles del planeta Tierra, viéndolo entero a través de la ventana, saber que pronto tendremos vistas similares de la Luna me emociona aún más”
. Koch relató que nada la preparó para la sensación de observar el planeta iluminado como si fuera de día, complementado por el brillo lunar y los matices del atardecer vistos desde el vacío.
Con la nave Orión situándose en puntos de hasta 123.919 kilómetros de distancia de la superficie terrestre, las imágenes transmitidas permiten al público seguir el progreso de la misión en tiempo real. Estas fotografías no solo cumplen una función técnica, sino que forman parte de una estrategia comunicacional de la NASA para sensibilizar a la sociedad sobre los alcances de la exploración científica y el impacto emocional que conlleva.

Finalmente, la agencia espacial subraya que fenómenos como las auroras, generadas por la interacción del viento solar con el campo magnético de nuestro mundo, cobran una nueva dimensión al ser observados desde la órbita de transferencia. Mientras Artemis II prosigue su ruta, la expectativa se traslada ahora a las futuras capturas que se obtengan al aproximarse al satélite natural.

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