La alimentación post entrenamiento se posiciona como un pilar fundamental para maximizar los beneficios de la actividad física y asegurar una regeneración corporal eficiente. Según especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una vez concluida la rutina, el organismo entra en una fase crítica donde requiere reparar fibras musculares, reponer depósitos energéticos y estabilizar los niveles de electrolitos que se alteraron durante el esfuerzo.
Durante su participación en un espacio informativo de Deporte UNAM, la nutricionista Rebeca Camacho Trujillo, adscrita al área de Medicina del Deporte, destacó que lo ingerido tras el ejercicio es determinante para la salud del atleta. La especialista explicó que la actividad física intensa provoca un consumo elevado de energía y agota las reservas de glucógeno, que es el combustible almacenado en los músculos y el hígado.
“Durante el ejercicio, el cuerpo gasta una gran cantidad de energía y utiliza reservas de glucógeno, que es una forma de almacenamiento de carbohidratos en los músculos y el hígado. Además, la actividad física provoca pérdida de agua y electrolitos, lo que puede causar deshidratación si no se reponen adecuadamente”
La experta advirtió que la falta de una reposición adecuada de nutrientes no solo frena el progreso, sino que puede derivar en deshidratación y molestias musculares persistentes.

Estrategias para una recuperación integral
Para alcanzar una recuperación óptima, se deben cumplir tres metas claras: restaurar la energía, reparar los tejidos y rehidratar el sistema. Coriolan Traian Lalu, metodólogo deportivo del Centro de Estudios del Deporte de la UNAM, puntualizó que la dieta posterior al entrenamiento debe integrar obligatoriamente carbohidratos para el glucógeno, proteínas de fácil digestión para la fibra muscular y líquidos con electrolitos.
Además del tipo de alimento, el orden cronológico en el que se consumen estos nutrientes es vital para el éxito del entrenamiento. La nutricionista Camacho Trujillo estableció un cronograma específico para los deportistas:
- Inmediatamente: Ingesta de agua para balancear líquidos y sales minerales.
- A los 20 minutos: Consumo de carbohidratos para recuperar la energía perdida de forma rápida.
- Entre 20 y 40 minutos: Incorporación de proteínas enfocadas específicamente en la reparación de los tejidos.
- Alrededor de una hora después: Realizar una comida completa y balanceada que incluya diversos grupos alimenticios.
Seguir esta secuencia lógica permite que el cuerpo se prepare adecuadamente para futuras sesiones de entrenamiento, reduciendo el riesgo de fatiga crónica.

La importancia de la asesoría profesional
No obstante, los especialistas de la UNAM enfatizan que no existe una fórmula universal. Traian Lalu señaló que cada plan nutricional debe ser estrictamente personalizado, tomando en cuenta factores individuales como el tipo de disciplina deportiva, la intensidad de la carga, el peso corporal del individuo y su nivel de actividad física general.
En conclusión, elegir correctamente qué, cómo y en qué momento alimentarse tras el entrenamiento es una pieza indispensable para maximizar los beneficios de cualquier rutina deportiva. Una nutrición adecuada no solo facilita la reposición de energía y la prevención de la deshidratación, sino que es el factor diferenciador para un mejor rendimiento y una mayor constancia en la vida saludable.
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