El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) comunicó este viernes la desactivación de una presunta operación orquestada por la Inteligencia de Ucrania. El objetivo de este complot era perpetrar un ataque dirigido contra un alto cargo de las fuerzas de seguridad en la capital rusa, Moscú.
«Se ha logrado frustrar un ataque de perfil alto planeado por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) contra uno de los altos cargos de Seguridad en la ciudad»
De acuerdo con el reporte oficial emitido por la Inteligencia rusa, los perpetradores pretendían emplear un patinete eléctrico para concretar el atentado. Este vehículo fue localizado «aparcado cerca de la entrada de un centro comercial» durante el desarrollo de tareas preventivas enfocadas en la protección de instalaciones estratégicas, según precisó el FSB.
El informe técnico detalla que el dispositivo de transporte contenía un artefacto explosivo en su interior. Según las autoridades, este mecanismo «podría detonarse a distancia tras ser identificado mediante videovigilancia». El uso de esta tecnología en un espacio público implicaba un riesgo latente de causar «múltiples víctimas civiles» en las inmediaciones del centro comercial.
Ante estos sucesos, el Servicio de Investigación del FSB ha dado inicio a un proceso judicial formal. La causa se fundamenta en cargos por la «transferencia, adquisición, entrega, venta, almacenamiento, transporte, envío o traslado ilícitos de sustancias o artefactos explosivos».
Finalmente, las autoridades de Rusia informaron que se han desplegado operativos para dar con el paradero de quienes participaron en la colocación de los explosivos. El documento oficial advierte explícitamente que «las personas que presten ayuda a un Estado extranjero serán identificadas, procesadas y castigadas en consecuencia», reafirmando que las acciones para llevar a los responsables ante la Justicia continúan activas.
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