Los integrantes de la misión Artemis II avanzan en los protocolos previos al encendido de propulsores que marcará un hito en la exploración espacial contemporánea. En esta etapa, la tripulación ha comenzado a emplear el dispositivo de ejercicio con volante de inercia, una herramienta tecnológica de vanguardia diseñada específicamente para la nave espacial. El uso de este equipo es vital para que los astronautas preserven su fuerza muscular y estado físico general en el entorno de misiones de larga duración fuera de la Tierra.
Aprobación de la maniobra de inyección translunar
En un anuncio reciente, la NASA confirmó que el equipo de gestión de la misión ha votado unánimemente a favor de ejecutar la maniobra de inyección translunar. Este movimiento orbital es el paso decisivo que permitirá a los astronautas abandonar la órbita terrestre para dirigirse hacia la Luna, una hazaña que la humanidad no realiza con una tripulación a bordo desde el año 1972.
El cronograma técnico establece que el módulo de servicio de la nave espacial activará su motor principal por un periodo exacto de cinco minutos y 49 segundos. Se tiene previsto que esta ignición comience puntualmente a las 19:49 (hora del este de Estados Unidos), asegurando la trayectoria necesaria para el encuentro lunar.
La capacidad de propulsión de la nave Orion es sorprendente, ya que su motor principal es capaz de producir hasta 6.000 libras de empuje. Para poner esta cifra en perspectiva, la potencia generada es tal que podría acelerar un vehículo convencional de 0 a 60 mph en tan solo 2,7 segundos, demostrando la eficiencia del sistema de propulsión desarrollado para esta travesía.
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