El Gobierno de la República Dominicana ha ratificado su compromiso de brindar un soporte logístico primordial a la misión especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que trabaja para mitigar la crisis de violencia en Haití. A través de este acuerdo, las autoridades dominicanas permitirán el movimiento de personal y suministros técnicos pertenecientes a la Fuerza de Supresión de Bandas (GSF), además de habilitar servicios de salud esenciales y el establecimiento de una sede administrativa de la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSOH) en suelo dominicano.
Es fundamental destacar que este plan de asistencia no involucra la incursión de tropas dominicanas en la nación vecina. Según lo manifestado por el Canciller Roberto Álvarez, tras sostener un encuentro con Atul Khare, subsecretario general de Apoyo Operacional de la ONU, la colaboración se mantendrá dentro de los límites fronterizos dominicanos mediante un acompañamiento estrictamente logístico y administrativo.
En la reunión de alto nivel también participaron figuras clave como la jefa de UNSOH, Daniela Kroslak; la coordinadora residente de la ONU en República Dominicana, Julia Sánchez; y el viceministro dominicano Rubén Silié. Durante el diálogo, el canciller Álvarez fue enfático al señalar que la ayuda destinada a la GSF
“se limitará exclusivamente a respaldo desde su territorio”
, descartando cualquier tipo de despliegue operativo en el área geográfica haitiana, conforme a lo detallado en un reporte oficial de la cancillería.
El inicio de las operaciones de la GSF coincide con el arribo reciente de los primeros grupos de efectivos coordinados por la ONU. Destacamentos provenientes de Chad ya se encuentran en territorio haitiano, integrando la renovada Fuerza de Represión de Pandillas ampliada (FSG). Esta organización fue establecida formalmente en 2025 para suceder a la antigua Misión de Seguridad para Haití (MMS), según la información compartida por la propia GSF en sus plataformas de comunicación oficial.

Contexto de la crisis de inseguridad en Haití
La nación haitiana atraviesa un periodo crítico marcado por el fortalecimiento de grupos criminales armados que han tomado el control de puntos neurálgicos en Puerto Príncipe y otras localidades importantes. Estos grupos han comprometido infraestructuras vitales y rutas de transporte, provocando un desplazamiento masivo de civiles. Ante la gravedad del escenario, el Gobierno de Haití solicitó la intervención de una fuerza internacional para restablecer la paz, una petición que ha sido atendida por la ONU y que ahora recibe un impulso estratégico con la colaboración dominicana.
Bajo el mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se autorizó la conformación de la GSF, que contará con un total de 5,500 efectivos dedicados a desarticular las bandas responsables de lo que la organización define como una “espiral de violencia”. La misión está liderada por Jack Christofides, quien ejerce como representante especial, y trabaja estrechamente con la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (BINUH) para generar un entorno de estabilidad institucional.
Las metas fijadas por la GSF incluyen el desarrollo de intervenciones tácticas basadas en inteligencia para neutralizar grupos armados, así como el resguardo de infraestructuras del Estado y vías de comunicación de alta importancia. La misión ha subrayado que una de sus prioridades absolutas es
“salvaguardar a la población civil, respetando plenamente los derechos humanos”
, de acuerdo con los lineamientos emitidos por su canal de comunicación.

Alcances de la cooperación dominicana y respuesta oficial
El rol de la República Dominicana se centra en servir como puente para el tránsito seguro de equipo técnico y personal de las Naciones Unidas. Asimismo, el país ofrecerá asistencia médica de alta complejidad para los miembros de los contingentes internacionales que pudieran requerirla. La oficina de soporte en territorio dominicano funcionará como el centro de mando para la gestión administrativa y la canalización de recursos logísticos hacia Haití. Roberto Álvarez insistió en que todas estas gestiones se realizarán sin que efectivos locales crucen la frontera para actividades operativas.
Por su parte, el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, comunicó a la delegación internacional la urgencia de mantener una respuesta que sea “coordinada y estructurada”. El mandatario resaltó la “plena movilización” de las instituciones haitianas para colaborar con la fuerza internacional y superar la actual emergencia de seguridad que aqueja a su población.
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