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España se margina de cumbre británica por el Estrecho de Ormuz

La administración española ha optado por no participar en el encuentro diplomático internacional gestionado por el Gobierno británico con el fin de tratar la reapertura del Estrecho de Ormuz. Este evento, desarrollado de manera virtual este jueves, contó con la presencia de delegaciones de más de 40 naciones, pero confirmó la ausencia de España. Hasta el momento, persiste la duda sobre si el Ejecutivo en Madrid rechazó una invitación formal o si, por el contrario, no llegó a ser convocado a la cita.

Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se ha ratificado la línea mantenida en las últimas jornadas, priorizando la neutralidad y la diplomacia. Según explicaron portavoces oficiales:

“La posición de España de no hacer nada que contribuya a la guerra actual se mantiene. Y abogamos por la desescalada, el diálogo y el respeto al derecho internacional”

. Con estas declaraciones, el Ministerio evita profundizar en los motivos exactos que derivaron en su inasistencia a la cumbre impulsada por Londres.

Una coalición internacional sin presencia española

La sesión fue dirigida por Yvette Cooper, ministra de Exteriores británica, y logró reunir a socios estratégicos como Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Japón y Canadá. El eje central de la discusión fue establecer una coordinación internacional frente al cierre de esta ruta marítima vital y sus graves repercusiones en el comercio a escala global. Resultó notable que, junto a España, Estados Unidos también figuró como una de las ausencias destacadas en este diálogo multilateral.

Esta decisión de mantenerse al margen coincide con la postura previa de España, que ya había evitado firmar el comunicado conjunto del pasado 19 de marzo. En aquel documento, una amplia coalición de países denunció los ataques perpetrados por Irán contra infraestructuras de energía y buques mercantes en el Golfo. Mientras decenas de estados alertaban sobre la amenaza a la seguridad internacional y las cadenas de suministro, Madrid optó por un perfil más reservado.

Un elemento clave en esta estrategia es la postura de las autoridades de Teherán. Irán ha manifestado su disposición a permitir el tránsito de navíos con bandera española, al no considerar a España como un “país hostil” en el marco del conflicto actual. Este escenario de menor riesgo directo para los intereses nacionales ayuda a comprender el perfil bajo del Gobierno en las iniciativas de presión internacional para habilitar el corredor energético.

Impacto crítico en la economía mundial

Durante la cumbre, Yvette Cooper calificó de “temeraria” la conducta de Irán, señalando que el país está intentando

“secuestrar una ruta marítima internacional”

y poner en peligro la estabilidad económica de todo el planeta. Las cifras presentadas por la diplomacia británica durante el encuentro detallan la magnitud de la crisis:

  • Apenas 5 barcos han logrado cruzar el estrecho en las últimas 24 horas, frente a la media normal de 150 buques diarios.
  • Se contabilizan más de 25 agresiones registradas contra embarcaciones en la región.
  • Cerca de 2.000 buques permanecen actualmente bloqueados en la zona.

La jefa de la diplomacia británica advirtió que el cierre de Ormuz afecta directamente a rutas comerciales de naciones del Golfo como Kuwait, Catar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irak. La parálisis impacta el suministro global de gas natural licuado (GNL), fertilizantes y combustible, lo que ya se traduce en incrementos de la inflación y en los costos energéticos en distintos países.

“Hoy contamos con ministros de Exteriores y representantes de más de 40 países para debatir sobre el estrecho de Ormuz, el impacto del cierre y la urgente necesidad de restablecer la libertad de navegación”

, puntualizó Cooper al inicio de la jornada de trabajo.

El contexto de esta reunión también está marcado por las tensiones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha instado a naciones como el Reino Unido a tomar medidas más contundentes, sugiriendo incluso que deben asegurar su propio suministro de crudo si persiste el bloqueo. No obstante, Londres ha preferido apostar por una respuesta multilateral basada en la diplomacia para evitar una escalada bélica directa. En este complejo tablero, la ausencia de España refuerza su política de cautela para no ser percibida como parte alineada en el enfrentamiento.

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