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Crisis energética en Asia desata ola de violencia, robos y muertes

La alarmante carencia de suministros energéticos ha empezado a desencadenar episodios de violencia extrema e inestabilidad política en diversos puntos de Asia. Esta situación se perfila como una de las consecuencias directas de la escalada bélica que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán.

Creciente inseguridad y crímenes por hidrocarburos

En naciones como Bangladesh, organizaciones criminales ejecutan robos de combustible bajo el amparo de la noche, asaltando unidades de transporte para acaparar existencias, según reportes de la asociación local de propietarios de gasolineras. La tensión ha escalado al punto de registrarse víctimas fatales; empleados de estaciones de servicio en Bangladesh, India y Pakistán han perdido la vida durante atracos o agresiones violentas de ciudadanos frustrados por el desabastecimiento. Por otro lado, en Filipinas, el sector del transporte realizó una huelga masiva la semana pasada en señal de protesta por el incremento desmedido en el costo del diésel.

«Esto es una locura. Esto es intolerable. ¿Dónde está la conciencia global para resolver esta crisis?»

Con estas palabras, Rashed Al Mahmud Titumir, asesor del primer ministro de Bangladesh, expresó su desesperación durante una entrevista reciente. El funcionario cuestionó la falta de una respuesta internacional ante la gravedad de la situación.

Estrategias de mitigación al límite

Diversos gobiernos asiáticos han tenido que echar mano de sus reservas fiscales para compensar la falta de importaciones de crudo y gas desde Oriente Medio. Estos suministros se han visto interrumpidos o destruidos por acciones de Irán, en represalia por los bombardeos perpetrados por Estados Unidos e Israel. Para evitar el colapso, muchos países han recurrido a compras urgentes en el mercado al contado, asumiendo los altos costos mediante subsidios estatales para no trasladar toda la volatilidad al consumidor final.

No obstante, expertos advierten que este modelo no es sostenible a largo plazo, especialmente ante la incertidumbre en las negociaciones entre Washington y Teherán, sumado a los rumores de una posible intervención terrestre estadounidense. Los analistas prevén que la inestabilidad en los precios del gas y el petróleo derive pronto en una escasez de alimentos y otros productos de primera necesidad.

Advertencias de inestabilidad crónica

El Departamento de Estado de los Estados Unidos no ha emitido declaraciones oficiales, pese a mantener contacto con las regiones afectadas. Según Idean Salehyan, docente de ciencias políticas en la Universidad del Norte de Texas, los incrementos abruptos en la energía suelen ser precursores de violencia social.

“Si los precios del petróleo se mantienen por encima de los 100 dólares el barril y esto se prolonga hasta abril, e incluso posiblemente hasta mayo, entonces veremos una verdadera inestabilidad crónica”

, aseguró el especialista.

Aunque el impacto es más severo en economías frágiles, los países desarrollados también sufren las consecuencias. En Australia, el robo de nafta ha subido un 50% en ciertas regiones, mientras que en Francia, los transportistas han bloqueado ciudades principales exigiendo ayudas estatales.

El drama humanitario en Bangladesh

El escenario más crítico se vive en Bangladesh, donde una cuarta parte de sus 175 millones de habitantes reside en condiciones de pobreza. Al ser un país que importa el 95% de su energía, su dependencia del estrecho de Ormuz —actualmente bloqueado por el conflicto— es total. Aunque el gobierno ha intentado regular el flujo, las compras de pánico y el mercado negro están vaciando los depósitos.

Md Najmul Haque, líder de la asociación de gasolineras, reportó que las estaciones se quedan sin producto en pocas horas debido a la demanda masiva y filas de varios kilómetros. Asimismo, denunció ataques diarios en las 3.000 estaciones del país. Entre los incidentes más graves se cuentan:

  • En el norte del país, un trabajador fue hospitalizado tras una golpiza propinada por motociclistas.
  • En las cercanías de Daca, empleados fueron arrojados a un canal por clientes furiosos.
  • En el distrito de Narail, un camionero identificado como Sujat Ali fue detenido tras asesinar a Nahid Sardar, gerente de una gasolinera, atropellándolo con su vehículo tras esperar ocho horas por combustible.

Vehículos hacen cola para repostar gasolina frente a una gasolinera en medio de la escasez de combustible relacionada con la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, en Yangon, Myanmar. REUTERS/Stringer

Rabiul Islam, dueño del establecimiento donde ocurrió el crimen, explicó que recibieron apenas 6.000 litros de gasolina que se esfumaron rápidamente.

“Fue muy insuficiente. No pudimos satisfacer a todos”

, lamentó el propietario.

Medidas de emergencia y presión financiera

La violencia actual supera registros históricos, incluso los de la pandemia de 2020 o las revueltas de 2024. Haque ha solicitado formalmente el despliegue de fuerzas de seguridad para proteger a los trabajadores, muchos de los cuales están renunciando bajo amenazas de incendios provocados.

“¿Qué podemos decirles?”

, cuestionó el dirigente gremial.

El gobierno ha respondido con las siguientes acciones:

  • Racionamiento de combustible por cada vehículo.
  • Custodia de depósitos a cargo de fuerzas paramilitares por orden del Ministerio del Interior.
  • Despliegue de tribunales móviles del Ministerio de Justicia para sancionar el acaparamiento.

Un conductor de tuk-tuk empuja su vehículo mientras hace fila para llenarlo de GLP y gasolina en una gasolinera, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en Phnom Penh, Camboya. REUTERS/Roun Ry

En términos financieros, Bangladesh está pagando tres veces más que el año pasado por el subsidio de gas natural licuado (GNL). Shafiqul Alam, investigador del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero, señaló que el país busca 2.500 millones de dólares en préstamos del Banco Mundial y otras entidades.

“Si los precios se mantienen elevados, el gobierno tendrá que reducir las importaciones o aumentar los precios”

, advirtió Alam.

Riesgo regional extendido

Otros países como Indonesia y Pakistán enfrentan dilemas similares. Gul Nawaz Afridi, de la asociación de distribuidores en Pakistán, teme que la reducción de subsidios dispare la violencia contra el personal de las estaciones. De hecho, en Sialkot, un empleado ya fue asesinado a tiros este mes por negarse a llenar recipientes externos.

Finalmente, Titumir subrayó que los países pobres, alejados del centro del combate, están pagando el precio más alto, viendo truncados sus planes de desarrollo e infraestructura.

«Nos están castigando por algo en lo que no tuvimos ninguna participación»

, concluyó el funcionario.

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