Un portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, uno de los mandos de mayor jerarquía en el Ejército de Irán, desestimó este jueves los recientes bombardeos contra sus instalaciones. La autoridad militar aseguró que los puntos de fabricación de proyectiles estratégicos que Estados Unidos e Israel aseguran haber impactado son, en realidad, «insignificantes». Asimismo, lanzó una advertencia sobre futuras represalias que calificó como «aún más aplastantes, extensas y devastadoras».
En declaraciones difundidas por la agencia de noticias Mehr, el alto mando iraní fue enfático al señalar: «Los centros que creen haber atacado son insignificantes». Según el reporte, la infraestructura militar de carácter estratégico se encuentra operativa en locaciones desconocidas para la inteligencia extranjera, afirmando que su producción ocurre en sitios de los cuales sus enemigos «nunca han tenido conocimiento y a las cuales nunca llegarán».
Advertencia sobre la capacidad bélica
El oficial iraní sostuvo que la información que poseen Washington y Tel Aviv sobre el «poderío militar» de la república islámica es «incompleta». Argumentó que los adversarios desconocen la verdadera magnitud de sus capacidades estratégicas. En este contexto, la autoridad uniformada del país asiático sentenció que las hostilidades persistirán hasta lograr la «humillación permanente, arrepentimiento y rendición del enemigo estadounidense y sionista».
«Como continuación de los fuertes e inimaginables golpes que habéis recibido hasta ahora, esperad nuestras acciones aún más aplastantes, extensas y devastadoras», manifestó la fuente militar.
La cúpula castrense instó a sus oponentes a no caer en el error de creer que han mermado su capacidad de fabricar misiles estratégicos, drones de precisión y largo alcance o sus avanzados sistemas de defensa aérea. Según el portavoz, mantener la suposición de haber destruido dicho equipamiento especial solo servirá para profundizar el «atolladero» en el que se encuentran involucrados.
La postura de la Casa Blanca
Esta fuerte respuesta desde Teherán se produce poco después de la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario estadounidense afirmó ante su nación que Washington está muy cerca de completar la totalidad de sus objetivos militares contra Irán. Trump también anunció una nueva serie de bombardeos de gran intensidad previstos para las próximas «dos o tres semanas».
Durante su discurso, el jefe de la Casa Blanca describió el estado de la nación persa como «prácticamente diezmado», tras la ofensiva binacional ejecutada el pasado 28 de febrero. El presidente estadounidense fue tajante al condicionar el cese de hostilidades: de no concretarse un acuerdo en el plazo establecido, los ataques se dirigirán contra «todas y cada una de sus infraestructuras eléctricas» en territorio iraní.
Fuente: Fuente