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Nutrición y microbiota: 9 alimentos aliados y 5 que debes limitar

En la actualidad, el cuidado de la salud intestinal se ha convertido en un pilar fundamental de la nutrición. Diversas investigaciones científicas han logrado vincular el equilibrio de la microbiota, sumado a una ingesta adecuada de fibra y la presencia de microorganismos benéficos, con procesos vitales que van desde la respuesta del sistema inmunitario hasta la estabilidad del bienestar mental.

Bajo esta premisa, las decisiones alimenticias diarias juegan un rol determinante en la diversidad y composición de las colonias bacterianas que residen en nuestro tracto digestivo. Se ha observado que el consumo habitual de productos ultraprocesados tiene la capacidad de desestabilizar este ecosistema interno.

La reconocida nutricionista Nichola Ludlam-Raine ha profundizado en este tema, identificando específicamente cuáles son los productos que potencian el desarrollo de una microbiota saludable y cuáles pueden resultar contraproducentes. Su planteamiento se enfoca en priorizar alimentos con alto contenido de probióticos y compuestos naturales, mientras se restringe el acceso a opciones procesadas vinculadas a desórdenes digestivos.

Alimentos que potencian la microbiota

Una de las recomendaciones estelares es el kéfir. Esta bebida fermentada es valorada por contener bacterias vivas que, al consumirse de forma regular, mejoran sustancialmente la diversidad bacteriana del intestino. Ludlam-Raine aconseja preferir aquellas versiones que son elaboradas con nódulos o gránulos auténticos para asegurar la máxima potencia de sus beneficios biológicos.

El kéfir y el yogur con probióticos aportan bacterias beneficiosas que fortalecen el equilibrio de la flora intestinal (Imagen Ilustrativa Infobae)

De manera sorprendente para muchos, el café también se posiciona como un colaborador digestivo. Su riqueza en polifenoles le otorga una función prebiótica, estimulando el crecimiento de bacterias positivas. No obstante, se sugiere una ingesta moderada que no supere las cuatro tazas diarias, procurando no beberlo en horas cercanas al sueño para no interferir con el descanso.

En el ámbito de las frutas, destacan la manzana y el kiwi. Las manzanas son una fuente primordial de pectina, una fibra esencial que sirve de sustrato para la flora intestinal. Por otro lado, el kiwi aporta actinidina y fibra, una enzima que optimiza la digestión y el movimiento intestinal. La experta señala que ingerir dos unidades de kiwi al día es una estrategia efectiva para mantener la regularidad y combatir el estreñimiento.

Un dato relevante es el consumo de pasta fría. Al dejar enfriar la pasta después de su cocción, se produce un fenómeno químico que genera almidón resistente, un tipo de carbohidrato que no se digiere en el intestino delgado y llega al colon para alimentar a las bacterias benéficas.

El yogur con cultivos vivos es otro pilar fundamental como fuente de probióticos, ayudando a preservar el balance de la flora y agilizando la digestión. Asimismo, se contemplan otras bebidas probióticas como opciones válidas para incrementar la carga de bacterias saludables en el organismo.

La avena, los kiwis y los frutos secos aportan fibra, compuestos beneficiosos y nutrientes que favorecen la microbiota intestinal y contribuyen a una mejor regulación del tránsito digestivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dentro del grupo de las leguminosas, tanto las lentejas como los porotos (frijoles) son indispensables por su aporte de fibra y prebióticos. Estos alimentos no solo favorecen el tránsito intestinal, sino que son determinantes para sostener una microbiota equilibrada a largo plazo.

La avena también se suma a la lista gracias al betaglucano, una fibra soluble que nutre a los microorganismos del sistema digestivo y contribuye a la regulación del proceso de evacuación.

Finalmente, se resalta la importancia de los frutos secos, especialmente las nueces, y las semillas de lino (linaza). Ambos contienen una combinación de polifenoles, grasas de buena calidad y fibra. En el caso específico de las semillas de lino, su consumo está directamente asociado con una mejora en la función digestiva general.

Productos que se deben restringir o evitar

Por otro lado, la nutricionista advierte sobre ciertos elementos que impactan de forma negativa en el ecosistema intestinal. Los alimentos ultraprocesados con exceso de grasas, sodio y azúcares —como los fritos y snacks de producción industrial— carecen de fibra y polifenoles, lo cual reduce drásticamente la diversidad del microbioma.

Especialistas advierten que el abuso de ultraprocesados, dulces y alcohol perjudica la salud digestiva y el equilibrio de la microbiota (Imagen Ilustrativa Infobae)

  • Dulces y confitería: Su ingesta recurrente suele desplazar a los alimentos integrales, privando al cuerpo de nutrientes esenciales para el intestino.
  • Alcohol en exceso: Esta sustancia está relacionada con daños en la mucosa del intestino y desajustes en la microbiota, pudiendo generar cuadros inflamatorios.
  • Productos «sin azúcar»: Aquellos que utilizan edulcorantes como el sorbitol o el xilitol (alcoholes de azúcar) pueden causar, si se consumen en exceso, distensión abdominal, gases y otras molestias gastrointestinales.
  • Carne roja procesada: Ludlam-Raine advierte que superar los 90 gramos diarios de este tipo de productos incrementa el riesgo de afecciones graves y tiene efectos nocivos documentados en la salud del colon.

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