Con el objetivo de garantizar la seguridad absoluta en el despegue de la misión Artemis II, la NASA tiene previsto el lanzamiento de un globo sonda de monitoreo meteorológico. Este dispositivo será liberado exactamente tres horas antes de que la nave espacial Orión inicie su travesía hacia la órbita lunar, un viaje que se estima tendrá una duración cercana a los diez días.
El propósito principal de este despliegue es obtener mediciones precisas sobre la dirección de las corrientes de aire. Mark Burger, oficial meteorológico encargado del lanzamiento, detalló en rueda de prensa los protocolos seguidos por la agencia para esta operación crítica:
«Lo que estamos haciendo es trabajar con una serie de umbrales para ver exactamente el tipo de viento que vamos a enfrentar»
.
Burger profundizó en cómo la orientación de las ráfagas influye en la decisión de despegue dada la ubicación geográfica de la plataforma.
«Si, por ejemplo, sabemos que viene de la zona este sudeste, como esta es una costa noreste, solo una pequeña parte de ese viento podría impactarnos. Ahora bien, si, por ejemplo, vemos que hay un cambio en la dirección del viento y en vez de ir sureste va noreste, nos enfrentaríamos a un porcentaje mucho más amplio del componente del viento»
, advirtió el especialista.
La recolección de datos mediante el globo sonda es vital, ya que permitirá a los técnicos determinar si las condiciones se mantienen dentro de los límites permitidos. Según la información proporcionada, estos datos servirán para «recopilar suficientes datos para saber» hasta qué punto la situación «puede entrar dentro del umbral» que obligaría a la agencia a «abortar la ventana de lanzamiento».
La NASA no se limitará a un solo sensor si la situación lo requiere, puesto que el equipo de expertos cuenta con diversas herramientas de medición para mantener un flujo de información constante.
«Tenemos que analizar, por tanto, nuestras expectativas. Si necesitamos más información, lanzaríamos más balones, más globos-sondas para poder tener esta información. Y también tenemos otra serie de sondas que nos están dando información constante a tiempo real de la dirección en la que va el viento»
, manifestó el oficial meteorológico.
Vigilancia de nubes y condiciones atmosféricas
Además del viento, la presencia de «formaciones de nubes» que se desplazan hacia el «occidente» es un punto crítico para la misión. Mark Burger, quien compareció junto a Jeff Spaulding, director de pruebas de la agencia estadounidense, mencionó que «algunos de estos nubes cúmulos pueden ir avanzando», lo cual representa una preocupación para la operación.
Estas nubes suponen la principal amenaza para la apertura de la primera ventana de despegue, programada para las 18:24 hora local de Florida el 1 de abril.
«Tenemos que llevar a cabo una monitorización para ver si estas nubes que os he comentado pueden generar algunas llovidas potenciales a lo largo de la semana»
, indicó Burger. No obstante, aclaró que, incluso si se presentan estos cúmulos, su duración estimada sería de 30 minutos como «máximo», lo que les permitiría «aprovechar» el tiempo restante de la ventana.
El cronograma oficial establece que el potente cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) despegará desde el Centro Espacial Kennedy, ubicado en Florida, Estados Unidos. El inicio de la ventana de oportunidad está marcado para las 18:24 (hora local), lo que equivale a las 00:24 del 2 de abril en la España peninsular.
Calendario de ventanas de lanzamiento alternativas
En caso de que las condiciones no sean óptimas en el primer intento, se han dispuesto varias fechas adicionales durante el mes de abril:
- 3 de abril a las 01:22 horas.
- 4 de abril a las 02:00 horas.
- 5 de abril a las 02:53 horas.
- 6 de abril a las 03:40 horas.
- 7 de abril a las 04:36 horas.
Los reportes actuales prevén «un clima húmedo, pero con brisa que se va a mantener durante toda la semana y con algunas lloviznas intermitentes». Afortunadamente, las probabilidades de enfrentar una tormenta eléctrica son consideradas como un riesgo «muy bajo», situándose apenas «entre un 5 y un 10 por ciento». Respecto a la actividad solar, aunque se espera un incremento para este miércoles, el impacto será «menor» debido a la «posición» actual del sol.
A pesar de los exhaustivos preparativos, el equipo se mantiene en alerta máxima ante la imprevisibilidad de la atmósfera.
«Ahora bien, el tiempo cambia. Es una entidad variable y normalmente tiende a optar a una opción menos favorable»
, concluyó el responsable meteorológico de la misión Artemis II.
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