Ante el incremento de eventos climáticos extremos y el crecimiento acelerado de las ciudades, el sector de la construcción en Ecuador comienza a incorporar con mayor fuerza el concepto de infraestructura resiliente. Existiendo dos conceptos que generan conversación y un llamado a la acción, que son la adaptabilidad y la resiliencia.
Hoy, cuando las lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos altas y bajas temperaturas afectan de manera frecuente a distintas regiones del país, surge la necesidad de diseñar y construir obras capaces de anticiparse, adaptarse y responder a estas condiciones. La adaptabilidad de los materiales utilizados, la forma de construir desde el diseño y administración de los insumos (des carbonificación) contemplando estas condiciones climáticas y nueva realidad son claves para el desarrollo de soluciones para la construcción.
En este escenario, toma fuerza el concepto de infraestructura resiliente. Más que un término técnico, es una manera de entender cómo se construye: pensar en edificaciones y sistemas urbanos que puedan resistir, adaptarse y seguir funcionando incluso cuando las condiciones se complican. Al final, se trata de anticiparse y construir con una mirada hacia el futuro fortaleciendo la seguridad urbana y la sostenibilidad de las infraestructuras.
Fenómenos como El Niño han puesto en evidencia los riesgos expuestos en vías y carreteras, sistemas de drenaje y zonas pobladas. A partir de ello, el sector ha empezado a incorporar soluciones más enfocadas en la prevención, sobre todo frente a problemas tan cotidianos como la humedad y las filtraciones, que poco a poco van debilitando las estructuras y comprometiendo su correcto funcionamiento.
“Hoy, existen alternativas de larga duración entre 10 a 15 años de garantía y que responden a este desafío. Las membranas asfálticas permiten proteger las edificaciones frente a condiciones climáticas exigentes, mientras que nuevas opciones autoadhesivas y reflectivas facilitan su aplicación al reducir tiempos de instalación a la mitad y cumplen con estándares de calidad reconocidos”, menciona Sebastián Prado, gerente de Impermeabilización Imptek Saint-Gobain.
A nivel internacional, la construcción resiliente gana cada vez más espacio. Este enfoque busca no solo reducir el impacto ambiental, sino también crear infraestructuras capaces de enfrentar y recuperarse de eventos adversos, manteniendo en funcionamiento la vida urbana incluso en momentos complejos.
“Hoy, la resiliencia en la construcción ya no es una opción, sino una necesidad. Incorporar soluciones que protejan las edificaciones frente factores climáticos; como el calor abrasador y las condiciones urbanas más exigentes, permite no solo preservar la infraestructura, sino también aportar al bienestar y la seguridad de las personas. Los espacios interiores que integran aislamiento acústico y térmico, ayudan a reducir el ruido y a generar ambientes más confortables para vivir, trabajar o estudiar.”, señala Mauricio Beltrán, desarrollador de la unidad de Construcción Liviana de Imptek Saint-Gobain.
Cuando se trata de infraestructura vial, este enfoque también cobra sentido. Las lluvias intensas han demostrado la importancia de contar con soluciones que permitan recuperar las vías de forma más ágil y eficiente. “El uso de mezclas en frio, o pavimentos flexibles con asfaltos modificados y emulsiones asfálticas diseñadas de acuerdo a las condiciones de ubicación, demanda de tráfico, topografía y clima permiten contar con un mejor desempeño de los pavimentos de las carreteras, aumentar la seguridad vial y mantener una conectividad eficiente con viajes seguros y en menos tiempo,” señala Pedro Paladines, gerente de unidad de negocio vial de Imptek Saint-Gobain.
A nivel global, esta forma de construir ya está marcando el rumbo de las ciudades, y en Ecuador representa una oportunidad clara para avanzar hacia entornos más preparados y sostenibles. En medio de un crecimiento urbano constante, apostar por la resiliencia no solo responde a los desafíos actuales, sino que también invita a pensar en un desarrollo más consciente, capaz de adaptarse a lo que viene.