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Machu Picchu: Colapso de vía férrea afecta acceso turístico por huaico

Un potente huaico registrado durante la madrugada de este lunes provocó daños críticos en la infraestructura ferroviaria que conecta el sector de la Hidroeléctrica con Machu Picchu. El evento natural ha forzado la paralización total del servicio de trenes en esta sección, interrumpiendo una de las conexiones fundamentales para los habitantes locales y los visitantes extranjeros.

La contingencia fue reportada de manera formal el 30 de marzo por las operadoras PeruRail y Ferrocarril Transandino. Esta situación genera una preocupación especial al ocurrir justo antes del feriado de Semana Santa, una de las temporadas con mayor demanda turística en la región del Cusco.

Graves daños en la ruta del acceso amazónico

El desprendimiento de tierra y piedras se localizó específicamente en el kilómetro 115+200, dentro de la zona de Mandor, perteneciente a la jurisdicción distrital de Machu Picchu. La destrucción del tendido de rieles impacta directamente en el denominado acceso amazónico, una vía de ingreso alternativa que une la Hidroeléctrica con Machu Picchu Pueblo, muy transitada por quienes optan por no utilizar la ruta tradicional desde Ollantaytambo.

Por su parte, la empresa PeruRail ha comunicado que, a pesar del incidente, el tramo principal Ollantaytambo – Machu Picchu – Ollantaytambo se mantiene operativo sin alteraciones. No obstante, el bloqueo en el acceso amazónico representa un serio obstáculo logístico para cientos de personas. Actualmente, especialistas de Ferrocarril Transandino se encuentran en el sitio realizando un diagnóstico técnico para determinar la magnitud de los daños y planificar las labores de rehabilitación.

Vulnerabilidad ante el fenómeno de ‘El Niño Costero’

La red ferroviaria que conduce al santuario histórico atraviesa un periodo de fragilidad estructural alarmante. Se recuerda que en enero del presente año, otro deslizamiento ya había afectado la operatividad en el kilómetro 114+700, evidenciando los riesgos constantes en la zona.

La única ruta alternativa por la zona amazónica queda cerrada, generando presión sobre los servicios ferroviarios tradicionales desde Ollantaytambo.

Las intensas precipitaciones ligadas al fenómeno de ‘El Niño Costero’ mantienen una presión incesante sobre el terreno. El impacto climático en la región de Cusco ya ha dejado un saldo trágico de dos personas fallecidas y múltiples familias damnificadas en áreas como Collpani, lo que subraya la crisis humanitaria y de infraestructura provocada por los temporales.

Eventos climáticos extremos, como lluvias y deslizamientos, han puesto en relieve la gran vulnerabilidad de la infraestructura ferroviaria de Cusco.

Ante este panorama, el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) ha decretado una alerta naranja debido a pronósticos de lluvias de moderada a fuerte intensidad en 15 regiones. Esta alerta advierte sobre la posibilidad de nuevas descargas eléctricas y deslizamientos adicionales. Las autoridades han instado a la población a revisar sus planes de evacuación y fortalecer los mecanismos de prevención temprana.

Consecuencias para el turismo y la economía regional

Este nuevo contratiempo surge en un momento donde Machu Picchu busca recuperar sus niveles históricos de visitas. Durante el año 2025, el santuario registró el ingreso de 1.542.350 turistas. Aunque la cifra muestra una mejoría, aún se encuentra significativamente por debajo de los 4,4 millones de visitantes internacionales que se alcanzaron en el año 2019. En la actualidad, el sitio arqueológico mantiene un límite de 5.600 visitantes diarios durante la temporada alta para garantizar su preservación.

En 2025, Machu Picchu registró solo 1,5 millones de visitantes, cifra aún inferior al récord previo a la pandemia de más de 4 millones.

Desde la Asociación Peruana de Turismo Receptivo e Interno (Apotur), se ha señalado que las pérdidas económicas por la inestabilidad en el sector turístico oscilan entre los US$ 1.000 y US$ 1.500 millones anuales a nivel nacional. Cusco es la región que soporta el mayor impacto de estas pérdidas.

Según datos de Apotur, el clima de incertidumbre provoca que cerca del 70% de los viajeros decidan cancelar sus itinerarios hacia el país. Estos cierres inesperados de rutas vitales contribuyen a que el flujo de turistas se mantenga un 20% por debajo de los registros previos a la crisis sanitaria global.

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