Tras cumplirse el cuarto aniversario de la recuperación de Bucha por parte de las fuerzas de Ucrania, los ciudadanos rememoraron este lunes 30 de marzo los momentos de terror vividos durante la ocupación. La jornada estuvo marcada por el dolor de quienes no solo sobrevivieron a la invasión inicial, sino que han perdido a seres queridos en el conflicto armado que aún persiste en territorio ucraniano.
Svitlana Cherniakova, quien se desempeña como contadora en dicha localidad, relató cómo logró escapar de las tropas de Moscú a inicios de 2022. Tras permanecer dos semanas bajo asedio, huyó el 9 de marzo aprovechando un corredor habilitado para la población civil que se dirigía a ciudades aledañas.
“El 9 de marzo, los rusos abrieron un corredor humanitario hacia la cercana ciudad de Borodianka. Había muchísimos coches allí, muchísimos. Nos arriesgamos y seguimos a los autobuses. Salían de Bucha por el puente Vorzel. Nos dejaron pasar y los seguimos. Fue aterrador, extremadamente aterrador. Al irnos, vimos personas heridas de bala tiradas en la carretera y coches quemados”
La tragedia para su familia se profundizó en los meses posteriores. Su hijo, Vladyslav Cherniakov, decidió enlistarse como voluntario en el ejército ucraniano a la edad de 20 años para defender su nación.

El joven combatiente perdió la vida en diciembre de 2022 en las proximidades de Avdiivka, una zona reconocida como uno de los sectores más hostiles y sangrientos del frente oriental.
El luto de Cherniakova no terminó ahí. Su exesposo, Andrii, también se incorporó a las filas militares en marzo de 2024, formando parte de la 3.ª Brigada de Asalto.

Su deceso se registró en septiembre de 2024 mientras prestaba servicio en la región de Lugansk, situada al este de Ucrania.
Según explicó la sobreviviente, debieron transcurrir diez meses para lograr la identificación oficial del cadáver mediante pruebas de ADN, permitiendo finalmente que sus restos fueran sepultados en el cementerio de Bucha.

Denuncias de crímenes de guerra y testimonios
Las instituciones de Ucrania mantienen acusaciones directas contra las tropas de Rusia por la ejecución de asesinatos, torturas y agresiones sexuales durante su estancia en la ciudad. No obstante, el gobierno del Kremlin rechaza categóricamente estas imputaciones.
“Lo vimos todo con nuestros propios ojos. Fue una masacre. Los cuerpos de las personas que habían recibido los disparos yacían en las carreteras, y los coches estaban quemados. Fue aterrador”
expresó Svitlana respecto a la violencia presenciada durante las semanas de asedio.

Por otro lado, Vira Katanenko, otra ciudadana local, compartió su testimonio tras regresar a la zona el 14 de abril de aquel año. Manifestó haber quedado impactada por la devastación, pero también por la solidaridad internacional que surgió tras la retirada enemiga:
“Regresé alrededor del 14 de abril y presencié todo este horror. Pero también vi mucha ayuda: voluntarios de toda Ucrania, así como del extranjero. Me impresionó profundamente la cantidad de gente que se preocupa de verdad. Fue realmente conmovedor”
Katanenko manifestó que, aunque inicialmente sintió esperanza por una victoria rápida tras la liberación, la realidad actual demanda mayor cohesión global para expulsar a las fuerzas invasoras:
“Regresé con la sensación de que Bucha por fin era libre y creía que la victoria llegaría pronto. Lamentablemente, ahora podemos ver lo difícil que sigue siendo la situación. Por eso, todos debemos unirnos —gente de todo el mundo— y asegurarnos de que los rusos abandonen nuestro territorio, que regresen al este y al norte»

El balance oficial presentado por Kiev es desolador: se estima que más de 1.400 personas fueron asesinadas en Bucha durante la ocupación, incluyendo a 37 niños. Los hallazgos posteriores incluyeron más de 175 cuerpos localizados en fosas comunes y centros de tortura. Hasta la fecha, los investigadores han documentado cerca de 9.000 presuntos crímenes de guerra cometidos por las fuerzas rusas vinculados directamente con esta localidad.
Fuente: Fuente