El máximo responsable ejecutivo de Air Canada, Michael Rousseau, presentará su renuncia antes de que finalice el tercer trimestre de este año. Esta determinación es el resultado de una intensa oleada de cuestionamientos generados por su mensaje de condolencias, el cual fue emitido casi en su totalidad en idioma inglés tras el trágico accidente ocurrido el 22 de marzo en las instalaciones del aeropuerto neoyorquino de LaGuardia.
Las declaraciones de Rousseau intensificaron el debate nacional sobre la representatividad de las lenguas oficiales en la aerolínea de bandera canadiense. Cabe destacar que la sede operativa de la firma se ubica en Montreal, considerada el corazón de la comunidad francófona en Canadá, un punto de fricción que ha escalado en la opinión pública.
La salida del directivo ocurre en medio de una profunda crisis de imagen para la compañía. El siniestro aéreo, que dejó como saldo la muerte de los dos pilotos del vuelo regional AC Express y al menos 41 personas hospitalizadas, derivó en miles de reclamos formales ante la Oficina del Comisionado de Lenguas Oficiales de Canadá.
El foco de las protestas radica en la naturaleza del mensaje grabado por Rousseau para informar sobre la tragedia. Durante una intervención de cuatro minutos, el ejecutivo limitó su uso del francés únicamente a las palabras
“bonjour” (buen día) y “merci” (gracias)
, lo cual fue percibido como una falta de respeto hacia las víctimas y la normativa lingüística del país.

La respuesta política no se hizo esperar. En la provincia de Quebec, la Asamblea Nacional votó de forma unánime para solicitar la dimisión inmediata del CEO. Asimismo, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, manifestó públicamente encontrarse
“muy decepcionado”
por la carencia de sensibilidad lingüística mostrada por el alto mando de la empresa.
Por su parte, Rousseau admitió sus dificultades para dominar el francés, a pesar de haber tomado lecciones durante varios años. En una disculpa oficial, señaló:
“Lamento sinceramente que mis limitaciones con el francés hayan desviado la atención de las familias afectadas y del esfuerzo del personal de Air Canada”
.
Detalles del siniestro en LaGuardia y fallas de seguridad
La tragedia del 22 de marzo puso de manifiesto problemas críticos en la operatividad del aeropuerto. El accidente se originó cuando una aeronave de Air Canada Express impactó contra un vehículo de bomberos que se encontraba en la pista atendiendo una emergencia distinta.
Registros federales de Estados Unidos documentan que en LaGuardia han ocurrido al menos 132 incursiones en pista desde el año 2000. De estos eventos, 17 casos involucraron vehículos de mantenimiento o apoyo que ingresaron indebidamente a áreas restringidas, lo que ha puesto bajo lupa los protocolos de seguridad ante el incremento de las operaciones aéreas.
El impacto humano del suceso es devastador: fallecieron los dos pilotos de la aeronave. Entre ellos se encontraba Antoine Forest, de 30 años y oriundo de Coteau-du-Lac en Quebec, y Mackenzie Gunther, de 24 años, quien residía en Ottawa.
La colisión provocó la destrucción total de la cabina del avión, lo que forzó el cierre de la terminal aérea durante gran parte de la jornada posterior. Audios de la torre de control revelaron que el controlador aéreo intentó evitar el choque gritando desesperadamente:
“¡Stop, stop, stop, stop!”
, para luego admitir ante sus colegas:
“Me equivoqué”
.

Tras el incidente, surgió el cuestionamiento sobre por qué la máxima autoridad de Air Canada no utilizó el francés en su respuesta oficial, incumpliendo con la Ley de Lenguas Oficiales que obliga a la empresa a ofrecer servicios y comunicaciones en ambos idiomas nacionales.
A raíz de esto, la junta directiva ha confirmado que para la elección del sucesor,
“la capacidad de comunicarse en francés”
será un requisito indispensable y un criterio central de evaluación.
Antecedentes de Rousseau y transición directiva
Esta no es la primera ocasión en que Rousseau enfrenta críticas similares. En el año 2021, poco después de asumir la dirección, ofreció un discurso ante empresarios en Montreal casi exclusivamente en inglés. En aquel momento, defendió que había vivido más de diez años en dicha ciudad sin necesidad de hablar francés, declaración que generó un rechazo masivo y le obligó a prometer que estudiaría el idioma.
Actualmente, la compañía ha iniciado la búsqueda de un nuevo perfil para el cargo de CEO. La junta directiva insistió en que el bilingüismo será un pilar estratégico para el futuro de la organización y la atención de sus usuarios.

A sus 68 años, Rousseau no abandonará la empresa de forma inmediata. Se mantendrá en sus labores directivas y como integrante de la junta hasta su jubilación definitiva, programada para el cierre del tercer trimestre de 2026.
Desde la organización se ha indicado que este proceso forma parte de un plan de sucesión previamente estructurado, aunque los comunicados oficiales no logran desligar totalmente el cambio de mando de las controversias lingüísticas y el fatal accidente en Nueva York.
El paso de Rousseau por la gerencia queda marcado por su persistente preferencia por el inglés en sus comunicaciones y por haber enfrentado uno de los accidentes más graves en la historia reciente de Air Canada Express.
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