El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha ratificado este domingo que el reactor de agua pesada de Khondab, situado en la zona central de Irán, se encuentra actualmente inoperativo. Esta situación es consecuencia directa de los daños severos provocados por una ofensiva militar ocurrida recientemente en la región.
La institución técnica internacional puntualizó que, si bien la planta no albergaba material de carácter nuclear en el instante en que se produjo el incidente, la gravedad de las afectaciones estructurales impide que el complejo retome sus funciones. Este hecho representa un menoscabo considerable para el entramado científico y tecnológico del país persa.
Basándose en un análisis detallado de imágenes satelitales y el procesamiento de información técnica, el OIEA pudo constatar que las instalaciones sufrieron impactos de gran magnitud. En la actualidad, las condiciones de la infraestructura imposibilitan la continuidad de sus operaciones regulares.
Detalles sobre el complejo de Khondab
La instalación de Khondab, frecuentemente identificada bajo el nombre de Arak, constituye un reactor de investigación de agua pesada esencial para el progreso de la tecnología nuclear en territorio iraní. Expertos internacionales han puesto énfasis en que el sitio no poseía reservas de uranio ni otros elementos radiológicos bajo declaración oficial al momento de ser blanco del ataque.
Tras realizar una inspección exhaustiva en el área, los organismos de control aseguraron que no se ha evidenciado ningún tipo de peligro relacionado con fugas de radiación. El ataque contra Khondab se ejecutó el pasado 27 de marzo, en el marco de una intensa escalada de hostilidades militares que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel.

El gobierno de Teherán reconoció que esta planta fue uno de los blancos vulnerados durante aquella jornada de bombardeos. No obstante, no fue el único objetivo; la instalación de Ardakan, donde se lleva a cabo el procesamiento de mineral para la obtención de «torta amarilla», también fue alcanzada por los proyectiles, aunque todavía se está determinando el alcance total de los perjuicios en ese lugar.
Antecedentes y contexto regional
Es importante recordar que pocas semanas antes de este evento, el centro de enriquecimiento de Natanz, considerado el más relevante del país, ya había reportado daños por ataques previos. Estas acciones forman parte de una ofensiva sistemática contra la infraestructura nuclear de Irán, la cual se intensificó a partir del 28 de febrero debido al estallido del conflicto regional.
Las operaciones militares, vinculadas a las estrategias de Israel y Estados Unidos, tienen como propósito fundamental restringir la evolución del programa atómico iraní. Por su parte, Teherán ha respondido mediante el despliegue de proyectiles y drones dirigidos a puntos estratégicos en territorio israelí y en diversas naciones del Golfo Pérsico, lo que ha generado un clima de máxima alerta internacional.
El máximo representante del OIEA, Rafael Grossi, analizó el panorama actual del programa nuclear e hizo un llamado urgente para concretar un acuerdo internacional sólido. Según Grossi, es imperativo establecer mecanismos de supervisión sobre el material nuclear que Teherán ha recolectado hasta la fecha.

A pesar de la destrucción física de varios complejos, el director general advirtió que el componente intelectual del programa permanece intacto, ya que la experiencia técnica acumulada no desaparece con el uso de la fuerza. Sobre este punto, Grossi fue tajante al declarar:
“Lo que uno aprende no se puede desaprender. Irán ha acumulado conocimiento y capacidades a lo largo de los años”
Perspectivas diplomáticas y negociaciones
En el ámbito de la diplomacia, Estados Unidos ha planteado una propuesta de paz compuesta por quince puntos. Este plan exige condiciones estrictas, tales como el desmantelamiento de los centros nucleares primarios, el cese total de las actividades de enriquecimiento de uranio y la transferencia de las existencias actuales de dicho material.
El régimen de Irán, por su parte, se ha negado a claudicar totalmente en sus aspiraciones de desarrollo nuclear. Teherán sostiene su derecho a mantener actividades bajo el escrutinio de los entes internacionales y ha planteado como contrapropuesta una moratoria temporal.
El debate central, según la visión de Rafael Grossi, radica en si la comunidad global logrará imponer una prohibición absoluta al enriquecimiento o si se permitirá un nivel de actividad restringido bajo un régimen de vigilancia severa por parte del OIEA. Al respecto, el diplomático enfatizó:
“La idea de un derecho per se al enriquecimiento no existe”
Finalmente, se recordó que en periodos recientes otros centros clave como Isfahan, Natanz y Fordow ya habían quedado fuera de servicio por ataques previos. Sin embargo, Grossi advirtió que Irán posee la capacidad técnica para reconstruir sus facultades nucleares mediante el uso de plantas alternativas y talleres que se encuentran dispersos geográficamente, lo que complica los esfuerzos por detener su avance de forma definitiva.
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