Esta semana marca la culminación de un proceso estratégico en Sevilla, donde un nuevo grupo de efectivos militares ucranianos finaliza su preparación técnica en el uso de los misiles Hawk. Esta capacitación se desarrolla bajo el marco de la misión de asistencia militar de la Unión Europea, evidenciando que sistemas diseñados en el siglo pasado continúan siendo fundamentales en los teatros de operaciones más exigentes de la actualidad.
La guerra en Ucrania ha demostrado que la innovación tecnológica más reciente no ha logrado desplazar por completo a los equipos veteranos. Por el contrario, la defensa antiaérea y la artillería se han erigido como los pilares de la resistencia, permitiendo que el sistema Hawk recobre un protagonismo que muchos consideraban extinguido.
Un sistema con historia en la vanguardia actual
Conocido internamente en el Ejército de Tierra de España como «el anciano», el Hawk tiene sus orígenes tecnológicos en la época de la Guerra de Vietnam. A pesar de haber sido concebido en un contexto radicalmente distinto, su desempeño en territorio ucraniano es crucial debido a su notable robustez, facilidad de mantenimiento y fiabilidad.
A diferencia de equipos más sofisticados que pueden sufrir bajo la presión del desgaste logístico, el Hawk ofrece una seguridad operativa que tiene un valor incalculable en el campo de batalla. La relevancia actual de estos misiles tiene un marcado sello español; cuando Kiev solicitó apoyo urgente para blindar su espacio aéreo, España respondió con sistemas que, lejos de ser piezas de museo, estaban en plena operatividad.
El General de Brigada César Arienza, responsable del Mando de Artillería Antiaérea, explicó que el estado de los Hawk españoles era inmejorable gracias a ciclos continuos de actualización. Este logro no es casual, pues implica superar la escasez de repuestos del fabricante original mediante una labor de ingeniería logística casi artesanal realizada por los equipos de mantenimiento en España.

La modernización del sistema ha permitido que los operadores actuales no trabajen con la misma tecnología de hace décadas. Se han integrado mejoras como:
- Automatización de procesos críticos.
- Sistemas de ayuda a la detección con señal acústica.
- Incorporación de iluminación en el casco para mejorar el rendimiento en escenarios complejos.
De las bases sevillanas al frente de batalla
La movilización de estos equipos para su entrega a Ucrania fue extraordinariamente ágil. Según relató Arienza, en un plazo de apenas 48 horas, se logró revisar, preparar y entregar una batería completa que incluía seis lanzadores digitales y una unidad analógica.
Este movimiento de España generó un efecto multiplicador dentro de la OTAN. Al comprobarse que los Hawk seguían siendo efectivos, otros aliados que mantenían estos sistemas en reserva comenzaron a considerar su envío. La ministra de Defensa, Margarita Robles, destacó que la iniciativa española ayudó a reactivar capacidades que muchos países daban por amortizadas.
Sin embargo, el envío de material es solo una parte de la ecuación. El desgaste constante en el frente exige personal altamente capacitado. Por ello, más de 1.000 militares ucranianos han pasado por España bajo la Operación EUMAM, recibiendo instrucción no solo en Hawk, sino también en sistemas Patriot y Nasams.
Entre el servicio presente y el relevo de 2028
Actualmente, el Regimiento de Artillería Antiaérea número 74, con base en Sevilla, mantiene operativa aproximadamente una batería y media de estos misiles. Incluso hoy, se realizan esfuerzos para exprimir su vida útil; por ejemplo, una batería se encuentra en Grecia atravesando un proceso de overhaul o revisión profunda.
Pese a su efectividad actual, el relevo tecnológico ya está planificado. El Ministerio de Defensa avanza en el programa SAM AM/AP, que busca sustituir progresivamente al Hawk por plataformas más modernas. Entre las opciones analizadas se encuentran el IRIS-T SLM alemán, el CAMM-ER o el Nasams ER, con el objetivo de alcanzar una capacidad operativa inicial para el año 2028.
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