La presencia de las mujeres en la toma de decisiones del sector comercio exterior ha experimentado un avance notable. Actualmente, cerca del 40% de las compañías exportadoras en Perú están bajo el liderazgo de mujeres, de acuerdo con los hallazgos del reporte “Las Mipyme en cifras 2024”, presentado por el Ministerio de la Producción (PRODUCE). Los datos estadísticos precisan que un 38,6% de las organizaciones exportadoras legalmente constituidas tienen a una mujer en la dirección, lo que representa una proporción de casi cuatro de cada diez negocios a escala nacional.
Este progreso evidencia un crecimiento significativo de más de 14 puntos porcentuales si se compara con el 24,1% obtenido en el año 2020. Según el análisis de PRODUCE, este incremento constituye un hito fundamental para el empoderamiento de la mujer en los sectores estratégicos de la economía peruana.
Estadísticas de crecimiento en las Mipyme exportadoras
Las cifras oficiales detallan que el número de micro, pequeñas y medianas empresas (Mipyme) dedicadas a la exportación y lideradas por mujeres ascendió de 1.504 unidades en 2020 a un total de 2.496 empresas en 2024. Esto se traduce en una tasa de expansión anual promedio del 8,4%.
Al desglosar este universo empresarial, se observa la siguiente distribución:
- Pequeñas empresas: 47,8%
- Microempresas: 47,4%
- Medianas empresas: 4,8%
Respecto al rendimiento financiero, el valor total de los envíos al extranjero realizados por estas firmas superó los 653 millones de dólares durante el presente año, logrando un crecimiento anual promedio del 30,7% en el último quinquenio.

El informe técnico resalta que estas organizaciones gestionadas por mujeres ya representan el 14,6% del valor total exportado por el segmento Mipyme en Perú. Además, este liderazgo no solo se refleja en cifras de crecimiento, sino también en una descentralización geográfica. Aunque Lima se mantiene como el eje principal, la región de Puno destaca por el elevado valor de sus exportaciones bajo mando femenino.
En cuanto a la oferta exportable, los productos con mayor demanda internacional incluyen el oro, así como bienes agrícolas como paltas, arándanos y mangos, reafirmando la competitividad del país en minería y agroindustria.
La relevancia de la formalidad y la instrucción técnica
Para Ana Lucía Rivera, directora académica de Negocios Internacionales de CERTUS, esta evolución tiene sus raíces en cambios estructurales. Durante un análisis de la situación actual, Rivera puntualizó que
“En 2020 la participación femenina en empresas exportadoras estaba cerca del 20%. Cinco años después, esa cifra prácticamente se ha duplicado”
.

La especialista sostiene que este comportamiento responde a la ejecución de políticas postpandemia que fomentaron la formalización y la instrucción de las empresarias.
“La capacitación ha sido clave para que las microempresas puedan acceder a mercados internacionales”
, aseguró. Rivera también subrayó que muchas de estas unidades productivas lideradas por mujeres pasaron de la informalidad a una estructura formal, recibiendo el soporte técnico necesario para realizar despachos internacionales.
“El know-how se ha construido sobre la base de la capacitación en temas comerciales, de negociación y exportación”
, añadió la experta.
Valor agregado y diversificación de mercados
El estudio de CERTUS también identifica un incremento de la participación de la mujer en áreas como la joyería, las confecciones y el sector textil, rubros donde anteriormente tenían una representación limitada.
“Ahora exportamos productos terminados con mayor valor agregado, como ropa, calzado y joyería, no solo materia prima”
, explicó Rivera.
En 2024, los destinos principales para estos bienes fueron India, los Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos. Estos mercados internacionales priorizan la calidad y el cumplimiento de estándares elevados.
“El mercado es amplio y existen oportunidades para empresas gestionadas por mujeres, sobre todo si cuentan con certificaciones como Women Owned, que avalan sus estándares de calidad y sostenibilidad”
, manifestó la directora académica.

Desafíos estructurales y brechas de género
Pese a los indicadores positivos, todavía existen dificultades considerables para las mujeres en el ámbito exportador. Los obstáculos principales radican en la economía del cuidado y las limitaciones para acceder a créditos financieros.
“El acceso a financiamiento sigue siendo una barrera”
, advirtió Rivera, mencionando además que el comercio global demanda disponibilidad de tiempo fuera de las jornadas convencionales, lo que choca con las responsabilidades familiares.
La especialista profundizó en este punto señalando:
“Cuando una empresa exportadora liderada por una mujer busca ingresar a nuevos mercados, debe contar con un equipo de apoyo familiar o institucional que le permita cumplir con los clientes internacionales, que operan en diferentes husos horarios”
. Para Rivera, este crecimiento es un reflejo del respaldo de redes sociales y familiares, aunque la conciliación laboral sigue siendo un reto.

Hacia una mayor competitividad institucional
Ante este panorama, la formalización se presenta como el camino para desbloquear nuevas oportunidades y financiamiento.
“Mientras más empresas sean formales y demuestren rentabilidad, más fácil será obtener crédito, porque los números no ven género”
, enfatizó la representante de CERTUS.
Finalmente, se concluye que el fortalecimiento de capacidades, tanto desde la esfera pública como privada, resulta vital para consolidar la competitividad de las Mipyme dirigidas por mujeres.
“El empoderamiento económico de la mujer impacta en el poder adquisitivo del hogar y de la economía en general”
, concluyó Rivera, reafirmando que el liderazgo femenino es hoy un pilar de la internacionalización empresarial.
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