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¿Proteína o fibra al desayunar? Claves para el peso y la digestión

En el ámbito de la nutrición contemporánea, la ciencia ha puesto un énfasis particular en cómo la calidad de los alimentos y el horario de ingesta durante el desayuno impactan directamente en la salud metabólica y la gestión del peso corporal. Diversas investigaciones respaldan que concentrar un mayor volumen de calorías al inicio del día, priorizando componentes como la fibra o las proteínas, constituye una estrategia efectiva para un estilo de vida saludable.

Este enfoque, que redistribuye el consumo energético hacia las primeras horas de la mañana, no solo favorece el equilibrio metabólico y la pérdida de peso, sino que también optimiza el bienestar del sistema digestivo.

A través de diversos ensayos clínicos, se ha determinado que ingerir la mayor proporción calórica diaria en el desayuno y reducir significativamente la cena es fundamental. La elección de alimentos como legumbres, cereales integrales y frutas (ricos en fibra) o carnes magras, lácteos bajos en grasa y huevos (ricos en proteínas) ayuda a prolongar la saciedad. Estos beneficios han sido validados especialmente en adultos con sobrepeso.

Una distribución energética con 45% de calorías en el desayuno, 35% en el almuerzo y 20% en la cena beneficia la reducción de peso y los marcadores metabólicos

Un esquema alimentario altamente efectivo propone la distribución del 45% de las calorías en el desayuno, el 35% en el almuerzo y apenas el 20% en la cena. Según los datos recopilados, este patrón se vincula con una mayor disminución de la circunferencia de cintura, un mejor control de la insulina, niveles más bajos de colesterol y una reducción en los antojos persistentes.

La relevancia de la crononutrición en el metabolismo

Investigaciones desarrolladas en Reino Unido y Europa, bajo la dirección de la catedrática Marta Garaulet y la profesora Alexandra M. Johnstone, han analizado cómo el cuerpo humano procesa los nutrientes dependiendo del momento del día. Los hallazgos sugieren que un desayuno generoso en combinación con una cena ligera mejora sustancialmente la regulación de la glucosa y el metabolismo general, disminuyendo la sensación de hambre durante la jornada.

Consumir una cena ligera ayuda a controlar los niveles de glucosa y beneficia el metabolismo general del organismo (Imagen ilustrativa infobae)

La crononutrición, que estudia la relación entre los horarios de comida y la salud, plantea que el organismo es más eficiente digiriendo y metabolizando nutrientes por la mañana. Garaulet aclara que la melatonina, hormona vinculada al ciclo del sueño, limita la liberación de insulina durante la noche, lo que dificulta que los tejidos capten la glucosa. Por ello, se recomienda realizar la última comida del día al menos tres horas antes de dormir y asegurar un ayuno nocturno de 12 horas entre la cena y el desayuno.

Dilema nutricional: ¿Priorizar fibra o proteínas?

El impacto específico del desayuno varía según el nutriente dominante. De acuerdo con Johnstone, las dietas con una carga elevada de proteínas —que pueden incluir batidos lácteos, huevos o requesón— son sumamente eficaces para incrementar la saciedad y mitigar el apetito a lo largo del día. Los participantes de diversos estudios manifestaron sentirse más satisfechos tras consumir desayunos proteicos.

Por otro lado, un régimen rico en fibra —basado en avena, semillas de chía, frutos rojos y pan integral— potencia la pérdida de peso y fortalece la microbiota intestinal. No obstante, Johnstone resalta una preocupación: la mayoría de las personas no logra alcanzar el consumo diario recomendado de 30 gramos de fibra para mantener una dieta equilibrada.

Elegir entre proteína o fibra en el desayuno depende de si se busca controlar el hambre o mejorar la salud intestinal y metabólica, según expertos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ambos modelos nutricionales generan efectos positivos en la salud cardiometabólica, ayudando a reducir la presión arterial, la insulina y la glucosa. Sin embargo, los datos muestran que quienes optaron por desayunos con fibra alcanzaron una reducción de peso superior, de unos 5 kilogramos en promedio, frente a los 3,8 kilogramos obtenidos por el grupo de proteínas. Asimismo, la fibra incrementó la presencia de bacterias intestinales que protegen contra la inflamación y trastornos del colon.

“La elección entre proteína y fibra debe responder a los objetivos personales. Para quienes buscan controlar el apetito, los desayunos proteicos pueden ser más efectivos, mientras que para quienes desean mejorar la salud digestiva y los parámetros metabólicos, la fibra adquiere un papel central.”

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