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Actividades al estar sentado pueden predecir riesgo de demencia

Durante el viernes 27 de marzo de 2026, se ha dado a conocer que, si bien la mayoría de las recomendaciones sanitarias instan a las personas a permanecer más tiempo de pie, una investigación de carácter pionero plantea que las actividades realizadas mientras se está sentado podrían ser determinantes para la memoria a largo plazo.

Un equipo de especialistas provenientes de Suecia, Australia y Brasil determinó que el sedentarismo pasivo —ejemplificado en acciones como descansar frente al televisor— representaría un factor de riesgo considerable para la aparición de la demencia. Por el contrario, el denominado sedentarismo activo tendría la capacidad de resguardar el cerebro frente al proceso de deterioro cognitivo.

Dichas conclusiones, que fueron presentadas este miércoles en el American Journal of Preventive Medicine, establecen una separación clara entre estos dos comportamientos sedentarios tan distintos.

Análisis detallado de hábitos diarios

Para llegar a estos resultados, los expertos examinaron la información de un seguimiento prolongado que involucró a más de 20.000 ciudadanos en Suecia, con edades comprendidas entre los 35 y 64 años, a quienes se monitoreó entre 1997 y 2016. El propósito fundamental era observar de qué manera sus rutinas diarias al estar sentados influían directamente en su bienestar cognitivo.

Tradicionalmente, la comunidad médica consideraba que cualquier forma de estar sentado era perjudicial para el metabolismo y la salud cardiovascular. No obstante, este nuevo estudio propone que el cerebro procesa estas situaciones de forma diferente: mientras el cuerpo permanece en reposo, la actividad cerebral puede encontrarse en un estado de desconexión (pasivo) o de encendido (activo).

En términos cuantitativos, los sujetos del estudio registraron una media de 116,3 minutos diarios en comportamientos sedentarios de tipo pasivo, frente a 239,9 minutos dedicados a actividades mentales activas en la misma posición.

El impacto de la televisión vs. la estimulación mental

Los investigadores hallaron que aquellos individuos que dedicaban su tiempo sedentario primordialmente a ver televisión presentaban una posibilidad significativamente superior de padecer demencia con el paso de los años. En contraste, quienes optaban por labores de estimulación intelectual, tales como trabajar, leer o completar acertijos, experimentaron un beneficio protector evidente.

«Aunque todo estar sentado implica un gasto energético mínimo, puede diferenciarse por el nivel de actividad cerebral»,

señaló Mats Hallgren, quien se desempeña como investigador principal en el Departamento de Ciencias de la Salud Pública del Instituto Karolinska, ubicado en Suecia.

El especialista añadió mediante un comunicado oficial que

«la forma en que usamos nuestro cerebro mientras estamos sentados parece ser un determinante crucial del funcionamiento cognitivo futuro y, como hemos demostrado, puede predecir el inicio de la demencia».

Resultados basados en modelos estadísticos

De acuerdo con los datos recabados, apenas una hora de diferencia en estas rutinas puede generar cambios profundos. Según las proyecciones estadísticas de la investigación, pequeñas variaciones en el uso del tiempo libre arrojan los siguientes resultados para la longevidad del cerebro:

  • Cada hora extra de permanencia activa al estar sentado logró disminuir el riesgo de demencia en un 4%.
  • El hecho de sustituir una hora de televisión (tiempo pasivo) por una hora de labor mental activa se vinculó con una reducción del 7% en el riesgo.
  • Incorporar una hora de actividad mental sentada a la rutina diaria —sin alterar otros factores como el ejercicio o hábitos pasivos— generó una disminución del 11% en las probabilidades de desarrollar la enfermedad.

Este efecto de protección fue considerablemente más acentuado en el grupo de personas entre los 50 y 64 años. Esto indica que la mediana edad constituye un periodo fundamental para blindar la salud cerebral de cara a la vejez.

Finalmente, los científicos advirtieron que, ante el progresivo envejecimiento de la población a nivel global, la demencia se ha posicionado como una de las causas primordiales de discapacidad en todo el mundo, afectando no solo a los adultos, sino también a su entorno laboral y familiar.

«Es importante mantenerse físicamente activos a medida que envejecemos, pero también mentalmente activos — especialmente cuando estamos sentados»,

concluyó Hallgren.

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