En una comunicación oficial dirigida a las máximas instancias de la gobernanza global, el ministro de Petróleo de Irán, Mohsen Paknejad, calificó como «ecocidio» la reciente serie de bombardeos dirigidos contra los activos energéticos de su nación. Esta postura fue formalizada mediante un documento remitido a António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y al Consejo de Seguridad, según los reportes difundidos por las agencias de noticias locales Mehr y Fars.
El funcionario iraní argumenta que las ofensivas, atribuidas a las fuerzas militares de Estados Unidos e Israel, representan una transgresión flagrante de las normativas internacionales. Paknejad sostiene que el impacto en los depósitos de recursos energéticos no solo viola el Derecho Internacional Humanitario, sino también los tratados multilaterales enfocados en la preservación del ecosistema. En su misiva, el ministro fue categórico al declarar:
“El ataque deliberado contra los depósitos de combustible constituye una clara violación del Derecho Internacional Humanitario y de las obligaciones medioambientales multilaterales”.
Detalle de las instalaciones afectadas
De acuerdo con la información divulgada por Mehr News Agency, el gobierno de Israel confirmó la ejecución de dos incursiones contra puntos estratégicos en territorio persa. El primer objetivo fue una planta de producción de agua pesada localizada en la provincia de Arak, en la zona centro-oeste del país. Simultáneamente, se registró un impacto en una factoría dedicada al procesamiento de óxido de uranio concentrado situada en la provincia de Yazd. Pese a la naturaleza de estas instalaciones, portavoces oficiales aseguraron que no se han detectado fugas ni riesgos de contaminación que pongan en peligro a la población civil.
El alcance de los bombardeos también afectó al sector metalúrgico. En la región de Juzestán, al suroeste del país, una planta de acero fue blanco de los ataques, aunque el subdirector de Seguridad regional, Valiollá Hayati, confirmó que no hubo registro de víctimas ni heridos en dicha localidad. Por otro lado, la cadena estatal IRIB informó sobre daños en una subestación de energía eléctrica y en otra fábrica siderúrgica ubicada en Mobaraké, dentro de la provincia de Ishafán.
Situación en el sector nuclear y operación ‘Furia Épica’
La Organización de Energía Atómica de Irán también reportó un incidente en la central nuclear de Bushehr, situada en la costa sur del país. Esta planta, que cuenta con la gestión operativa de la empresa estatal rusa Rusatom, no sufrió daños estructurales ni afectaciones en su capital humano, según los portavoces oficiales que descartaron cualquier tipo de lesión entre el personal técnico.
Estos eventos se enmarcan en lo que medios oficiales han denominado la operación ‘Furia Épica’, descrita como una acción coordinada entre Estados Unidos e Israel contra la soberanía iraní. Según Fars News Agency, la intención detrás de estos ataques es socavar la capacidad de almacenamiento de energía y desestabilizar la seguridad industrial del Estado, provocando daños que trascienden lo militar para convertirse en delitos ambientales de larga duración.
Finalmente, Mohsen Paknejad ha solicitado una intervención inmediata de la comunidad internacional. El ministro enfatiza que el concepto de ecocidio —referido a la destrucción masiva y duradera del entorno natural— debe ser aplicado en este caso para establecer responsabilidades legales. Aunque las investigaciones sobre los daños materiales continúan, las autoridades de Teherán han recalcado que, hasta el cierre de los informes actuales, no se han contabilizado pérdidas de vidas humanas, centrando la disputa en la vulneración de la infraestructura crítica y el patrimonio ecológico.
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